El Vaticano acerca posturas con Vietnam

El Papa se entrevista con el secretario general del partido comunista del país asiático, que podría restablecer pronto sus relaciones con la Santa Sede

Benedicto XVI con el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam, Nguyén Phu Trong
Benedicto XVI con el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam, Nguyén Phu Trong

Vietnam podría estar cerca de convertirse en el país número 177 con el que la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas. El progresivo acercamiento en el que ambos Estados llevan embarcados desde los años 90 dio ayer un importante paso adelante con la visita que Nguyên Phu Trong, secretario general del partido comunista vietnamita, le hizo a Benedicto XVI en el Palacio Apostólico del Vaticano. El Papa brindó a su invitado un recibimiento propio de jefe de Estado, escenificando así la trascendencia que la Santa Sede daba a al encuentro. Los martes, de hecho, el obispo de Roma no suele recibir visitas oficiales.

Tras su entrevista de una media hora de duración con el Pontífice, quien se detuvo con cada uno de los miembros de la comitiva vietnamita y preguntó al intérprete que dónde había aprendido la lengua italiana, el líder comunista se reunió con el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone. También participó en la reunión el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados (cargo equivalente a ministro de Exteriores). La Secretaría de Estado informó en una nota de que en el coloquio se manifestó el deseo de que "pronto se resuelvan algunas situaciones pendientes y se pueda reforzar la proficua colaboración existente".

Estos circunloquios diplomáticos significan que se habló de la intención del Vaticano de reabrir pronto la nunciatura (embajada) apostólica en Hanoi, cerrada cuando se interrumpieron las relaciones en 1975 con el triunfo del comunismo. Sería el paso último para concretar un acercamiento que registró un significativo impulso en enero de 2011 cuando el Papa nombró al arzobispo Leopoldo Girelli, nuncio en Singapur, representante pontificio no residente para Vietnam. Monseñor Girelli ha podido en este tiempo recorrer el país asiático y entrevistarse con sus pastores para conocer cuál es la situación de los católicos. Éstos son el 6,7% de sus 91 millones de habitantes.

Pese a las mejoras registrados en los últimos años, la libertad religiosa está lejos de ser completa en Vietnam. La Iglesia todavía no ha recuperado buena parte de los bienes confiscados por el Estado ni puede ejercer su labor educativa. Los fieles tampoco pueden expresarse libremente, como muestra las recientes condenas judiciales a 13 blogueros católicos. La persecución a los cristianos y las dificultades para que vivan públicamente su fe persisten todavía en Vietnam.

Para hablar de estas cuestiones, Hanoi y la Santa Sede crearon una comisión de diálogo permanente que ha dado buenos resultados hasta ahora. Este modelo podría ser adoptado para acercar al Vaticano a otro país asiático comunista, China. Roma espera que Pekín siga el ejemplo vietnamita y permita la creación de un marco adecuado para comenzar las negociaciones que lleven a una normalización de las relaciones. Ese fue el objetivo del cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, cuando propuso el pasado mes de octubre la creación de una comisión de alto nivel que responda directamente al Papa y al presidente chino. Pekín todavía no ha respondido a la oferta.