Benedicto XVI

Esperanza

La Razón
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Ante la renuncia de Su Santidad Benedicto XVI no resulta fácil conjugar sensaciones como asombro, admiración, incredulidad o incluso desengaño, pero una serena reflexión sustentada en nuestra fe, acompañada del respeto por su decisión y el cariño hacia su persona nos lleva a concluir que frente al desasosiego inicial debe primar la esperanza que el propio Benedicto XVI nos ofrece en la «Declaratio» de renuncia. Si algo ha caracterizado al Papa en su pontificado han sido su valentía, claridad y honestidad a la hora de analizar y exponer los problemas de la sociedad en general y de los católicos en particular, que son muchos e importantes, como nos recuerda ahora al decirnos que el mundo está «sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe». Es una observación que nos interpela a los católicos, pero junto a ella Benedicto XVI concluye diciendo que «confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo» y que a partir del día 28 de febrero, servirá a la Iglesia «con una vida dedicada a la plegaria». Ésta es la esperanza que el Papa, como representante de Cristo, nos ofrece: la oración y la confianza en la persona de Cristo, lo cual debemos acompañar de una actitud positiva en defensa de quien ha sido, y todavía es, nuestro guía espiritual.