«Francisco está muy apegado a la realidad que vivimos en España»

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Dos horas de charla dan para mucho. Pero cuando uno de los interlocutores es Francisco sabe a poco. Y esta es la sensación de los diez obispos españoles que se reunieron con el Papa en la Santa Sede. La enfermedad de Juan Pablo II les impidió en 2005 mantener una conversación con el entonces Pontífice, pese a que estaba programada. El ya Papa emérito, Benedicto XVI siempre tuvo en mente a España durante su pontificado. Así lo demostró en las tres veces que estuvo de visita oficial en nuestro país. Y Francisco también «está muy apegado a la realidad española», comentó a LA RAZÓN, el obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño, Juan José Omella Omella. El Papa también quiso felicitar a los obispos por la gran labor que Cáritas realiza en el país. Asimismo, les animó a acoger a los inmigrantes. Lampedusa marcó un antes y un después para el Pontífice y por eso está muy pegado al problema que en España se ha vivido recientemente en Melilla. La base de la conversación fue la familia. Y es que entre el 5 y el 19 de octubre tendrá lugar el sínodo de los Obispos que versa sobre este tema. En concreto, se titula «Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización». Las preguntas del cuestionario de 38 preguntas remitidas por las Conferencias Episcopales de todo el mundo serán mañana esbozadas en un documento, que abordan temas muy variados como la preparación para el matrimonio, las uniones de hecho sin reconocimiento religioso o civil, la situación de los divorciados católicos que se han vuelto a casar, la atención pastoral a las parejas homosexuales, los procedimientos de nulidad matrimonial o los métodos de regulación de nacimientos. Además, «Francisco nos dijo que anunciemos el Evangelio con alegría, pero sin imponerlo». Como no pudo ser de otra manera, Francisco bromeó también con los obispos españoles. y estos no fueron menos. «Cristóbal Colón arribó a América con la Pinta, la Niña y la Santa María, y ésta última debe su nombre a la virgen de La Rioja, pero de la española, no de la argentina», le dijo, entre risas, monseñor Omella a Francisco. Por su parte, el obispo de Bilbao, Mario Iceta, le entregó al Papa un libro con crónicas periodísticas, que recoge la del partido de fútbol disputado entre el Athlétic de Bilbao y el San Lorenzo de Almagro –el equipo del que Francisco es hincha–. «El partido se jugó sobre arena, ya que hubo un intento de boicot para protestar contra el régimen y las autoridades descargaron 200 camiones de arena sobre el campo», informaron desde la Diócesis bilbaína. El partido quedó en tablas. Durante la visita, todos los obispos tuvieron la oportunidad de trasladarle al Santo Padre sus preocupaciones, ilusiones y retos de sus Diócesis. Del mismo modo, el Papa les sugirió algunos cambios para que reflexionen sobre ellos. Uno de los más habladores fue Iceta, quien también pidió a Francisco que se agilice el proceso de beatificación de la beata Rafaela Ybarra, que fue beatificada por Juan Pablo II en 1982. La visita no podía acabar sino con el popular «recen por mí, que yo lo haré por ustedes» del Papa americano. A lo que los obispos sonrieron. «Como siempre, no se preocupe», le respondió Omella con una sonrisa.