Gil Tamayo: «No vamos a ser gente de sacristía»

José María Gil Tamayo buscará mostrar el rostro positivo de la Iglesia con el «aire fresco» de Francisco

José María Gil Tamayo, ayer, segundos antes de su primera comparecencia como secretario general de la Conferencia Episcopal
José María Gil Tamayo, ayer, segundos antes de su primera comparecencia como secretario general de la Conferencia Episcopal

Regresaba a casa. Por eso, antes de comenzar su intervención como secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo quiso saludar uno a uno a los periodistas que llenaban la sala de prensa de la Casa de la Iglesia en Madrid. «Estoy a vuestro servicio y cuento con vuestra colaboración», subrayó. Aunque insistió en que era pronto para responder a cuál será su proyecto concreto –«sólo llevo dos días y no presenté programa alguno para que me eligieran»– o quiénes le acompañaran en este desafío, confirmó con sus palabras que, además de las tareas de coordinación al servicio del Episcopado y de las diócesis de nuestro país, será la voz y el rostro de la Iglesia española. «Creo profundamente en la comunicación y voy a ejercer de comunicador», sentenció. Agradecido por la confianza mostrada por la Asamblea Plenaria, reiteró su compromiso de «comunicar con fidelidad lo que los obispos vayan iluminando a la sociedad española. Lo de menos será mi opinión, que no cuenta; será la de ellos». Eso sí, desgranó los principios de acción de esta nueva misión, que recuerda a las llamadas hechas por el Papa Francisco de una Iglesia de puertas abiertas que sale al encuentro del no creyente, pero que no da la espalda a su ser y hacer. «No vamos a ser gente de sacristía, gente que pida faltando a la libertad de los demás», explicó, destacando que buscará ejercer este cometido «mirando a Roma con simpatía, no puede ser de otra manera, porque he sido testigo en primera línea del aire fresco, del aire nuevo, del gancho que trae el Papa Francisco. Para la realidad española es muy importante ese aporte de renovado empeño evangelizador, lo mismo que ha sido clave la profundidad, la honestidad y el ejemplo de Benedicto XVI con sus visitas a nuestro país especialmente».

Esta experiencia le ha permitido al nuevo secretario general constatar que el hecho de que el Santo Padre se exprese en español va a «favorecer enormemente una sintonía que me consta es efectiva y afectiva en los obispos, y que se palpa también en la gente que en los primeros días veía al Papa ''como nosotros'' y ahora le siente ''uno de nosotros''». A partir de ahí, Gil Tamayo ahondó en lo que en más de una ocasión él mismo ha presentado como una de las asignatura pendientes de la Iglesia: cómo presentar su mensaje ante los medios y, por tanto, ante la opinión pública. ¿La receta del nuevo secretario para lograr este cambio? «No somos ni podemos ser profetas de calamidades. Queremos servir al Evangelio y transmitirlo de forma positiva», proclamó, planteándose como objetivo sacar a la Iglesia de «las páginas de sucesos» de la prensa y ocupar «espacio que le corresponde en la sección de Sociedad». Todo, sin renunciar a ofrecer «nuestras propias convicciones con simpatía, alegría y fuerza». De la misma manera, señaló como prioritario «no estar jadeantes a ir donde nos lanzan la pelota para dar una respuesta, sino mandar en cancha», o lo que es lo mismo, inducir los temas en la agenda diaria «con honestidad», no sólo ir a remolque de lo que otros plantean. «La Iglesia tiene un peso indiscutible en este país: en su pasado, en su presente y en su futuro», subrayó.

Para ello, pondrá todos sus esfuerzos para situar en un primer plano «lo que la Iglesia es en realidad y lo que hace de forma benéfica por los más desfavorecidos, esa labor insustituible de la Iglesia en los ambientes donde los más pobres y los más excluidos que están sufriendo la crisis desde su realidad más cruda, cuando incluso los demás abandonan estos lugares». Para ello, lo hará desde «la eficacia, con los medios que tenga en mis manos», aunque admitió que es «una tarea muy difícil». Sobre las etiquetas que se suele colgar a todo aquel que, como él, accede a un puesto de relevancia –conservador, moderado, progresista...–, apuntó que «forma parte de la vida de las personas, siempre hay que hacer esquemas. Yo no me siento condicionado. El secreto de la comunicación está en mostrarse cada uno como es, sin trampa ni cartón. La transparencia es la mejor manera de luchar contra la desinformación, el rumor, los prejuicios y los tópicos».

«NO TERMINO DE CREÉRMELO»

Durante la rueda de prensa, Gil Tamayo reconoció que «en los dos últimos días he dormido poco». «No termino de creérmelo», aseguró a la vez que agradeció la acogida mostrada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, que se ha ofrecido a acompañarle «en estos primeros pasos». «Me siento un cura de Badajoz, pero también me siento cura de Madrid porque gran parte de mis años como sacerdote los he pasado aquí», comentó.