La lucha de la Iglesia contra la pobreza se incrementa un 15%

Desde 2009, los centros asistenciales crecieron un 76% para atender a más de 4 millones de personas.

La Iglesia católica en España lo ha vuelto a conseguir. A pesar del contexto económico, difícil para ciudadanos, administraciones y organizaciones sin ánimo de lucro, su lucha contra la pobreza no sólo no se ha visto reducida, sino que se ha incrementado. En total, en 2013, atendió las necesidades más básicas de 2,5 millones de personas en centros para mitigar la pobreza, un 15% más que el año anterior. Una cifra que supera los 4 millones de personas si sumamos la totalidad de personas acompañadas y atendidas en los casi 8.500 centros caritativos y asistenciales –sanitarios, formativos y culturales, para promover el trabajo, para mitigar la pobreza, para víctimas de violencia...– de la Iglesia.

En uno de los centros en los que se trabaja contra la pobreza, concretamente en el Albergue-Residencia Santa María de la Paz, trabaja Juan Antonio Diego Esquivias, hermano de San Juan de Dios. Entre los selectos barrios de La Moraleja y Sanchinarro en Madrid entrega su vida por aquellos que lo han perdido todo con otros dos hermanos y la ayuda de 90 voluntarios –hay lista de espera– y 18 trabajadores contratados. Reconoce a LA RAZÓN que el perfil de las personas que acuden a estos recursos ha variado ligeramente por la crisis: «Siguen viniendo aquellos que llevan en la calle más de 20 años, pero también viven con nosotros personas que habían sido empresarios, directores de colegio, peritos... Tratamos de que en el horizonte de estas personas haya algo de luz». Para ello les ayudan con orientación jurídica, con atención sanitaria y formación... Y aunque son casos «muy complejos», cada año «recuperan su camino» dos o tres personas.

Estos datos y personas, con nombres y apellidos, son sólo una pequeña muestra del trabajo de la Iglesia en la sociedad española y que ayer presentó la Conferencia Episcopal Española (CEE) en público en el madrileño colegio Maravillas en forma de Memoria de Actividades, que, además, se enviará al Gobierno, en un ejercicio de transparencia hacia los ciudadanos, que cada año deciden marcar la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta o colaboran con suscripciones periódicas o donativos.

Labor que no se reduce a la asistencial y caritativa, aunque sea la más valorada. En este sentido, lo que instituciones educativas vinculadas a la Iglesia aportan a la sociedad, fundamentalmente en ahorro y contratos de trabajo: los 2.453 centros católicos concertados ahorran unos 2.850 millones de euros y tienen en nómina a más de 123.000 trabajadores. Un servicio que llega a un total de 1,4 millones de alumnos.

En el ámbito cultural, la novedad de este curso es la inclusión en la memoria del impacto socioeconómico de las catedrales en España, que se cifra, según la auditora internacional PwC, en 411 millones de euros anuales al PIB. En este campo, también hay que destacar el esfuerzo de la Iglesia en materia de custodia del patrimonio cultural e inmaterial.

A todo este trabajo hay que añadir la labor pastoral y celebrativa. En la pastoral, destaca la dedicación de 19.163 sacerdotes, 57.986 religiosos, 23.098 parroquias, 865 monasterios y 10.899 monjas y monjes de clausura, mientras que en la celebrativa se cuentan por cientos de miles los bautizos, comuniones y confirmaciones. Sacerdotes, voluntarios y seglares dedican 48,35 millones de horas a estas actividades, que además rinden más del doble que si fueran contratadas a precio de mercado. La guinda a esta vasta actividad la ponen los 13.000 misioneros españoles repartidos por todo el mundo, que son, según la CEE, «auténtica marca España».