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Ciudad del Vaticano

Peres pide conseguir la paz aunque se requieran sacrificios o compromisos

El presidente de Israel, Simon Peres, instó a luchar con todas las fuerzas para conseguir la paz en Oriente Medio aunque ello requiera sacrificios y compromisos, en su discurso durante la ceremonia que celebró hoy en el Vaticano junto con el presidente palestino y el papa Francisco.

"La paz no se consigue fácilmente. Debemos luchar con todas nuestras fuerzas para llegar a ella. Para conseguirla pronto, incluso si para ello se requieren sacrificios o compromisos", dijo Peres.

Y expresó el deseo de que "la verdadera paz pueda convertirse en nuestra herencia temprana y rápida".

Peres y el presidente de Palestina, Mahmud Abás, participaron hoy en esta ceremonia de invocación a la paz para el conflicto palestino-israelí, después de que el pontífice les invitase a su "casa"en el Vaticano durante su viaje a Tierra Santa del 24 al 26 de mayo pasados.

Tras las oraciones por la paz, realizadas en los Jardines del Vaticano, empezaron a tomar la palabra el papa, Peres y Abás.

"Tenemos que perseguir la paz. Cada año. Todos los días. Nosotros saludamos con esta bendición: 'Shalom', 'Salam', y debemos ser dignos del significado profundo y exigente de esta bendición. Aunque la paz parece que esté muy lejos, debemos ir tras ella, para acercarla", exclamó el presidente Peres.

Y afirmó que israelíes y palestinos "desean todavía ardientemente la paz".

"La lágrimas de las madres por sus hijos todavía están grabadas en nuestros corazones. Debemos poner fin a los gritos, la violencia, los conflictos. Todos necesitamos la paz. La paz entre iguales", añadió.

El presidente de Israel aseguró que los israelíes y los palestinos pueden "ahora y juntos"transformar "su noble visión en una realidad de bienestar y prosperidad".

"Está en nuestro poder llevar la paz a nuestros hijos. Este es nuestro deber, la santa misión de los padres", agregó.

Perez recordó que durante el viaje a Tierra Santa, el papa con "la sinceridad de sus intenciones, su modestia y su bondad tocó los corazones de personas, independientemente de su fe o nacionalidad", y definió al pontífice como "un constructor de puentes de fraternidad y de paz".