Un misionero español de 86 años y jubilado vuelve a Ecuador para ayudar a las víctimas del terremoto

Además de Merchán y los otros seis sacerdotes toledanos, Ecuador cuenta con un gran número de misioneros de nuestro país.

El misionero de la Diócesis de Toledo, Ricardo Mariano Merchán Serrano
El misionero de la Diócesis de Toledo, Ricardo Mariano Merchán Serrano

El misionero de la Diócesis de Toledo, Ricardo Mariano Merchán Serrano, de 86, acaba de abandonar su feliz jubilación en España para regresar a Ecuador, donde sirvió 40 años de su vida, para “cooperar, acompañar y ayudar a los damnificados por el terremoto

Un misionero nunca deja de serlo, aunque la edad y la salud haga que muchos tengan que volver a casa en algún momento. Es el caso del misionero de la Diócesis de Toledo, Ricardo Mariano Merchán Serrano, de 86, que acaba de abandonar su feliz jubilación en España para regresar a Ecuador, donde sirvió 40 años de su vida, para “cooperar, acompañar y ayudar a los damnificados por el terremoto que se produjo el pasado 26 de abril. Merchán Serrano, que partió el pasado miércoles, se une así a los seis misioneros toledanos que trabajan en el país. “Quiero acompañar a este pueblo con los que he compartido gran parte de mi vida”, dijo el sacerdote antes de emprender el viaje.

Además de Merchán y los otros seis sacerdotes toledanos, Ecuador cuenta con un gran número de misioneros de nuestro país. En total, hay 284, de los que 21 viven en Manabí, la zona más afectada por el terremoto. Algunos han trasladado su testimonio a través de Obras Misionales Pontificias, como es el caso del misionero de Cádiz Andrés Drouet, que puede escribir tras haber recuperado la electricidad: “Ha sido una experiencia terrible, pero Dios nos ha sostenido y nos sigue sosteniendo. Estoy en uno de los puntos más afectados, Manta, y las necesidades empiezan a salir a la luz. Hay gente sin casa, sin comida, sin agua y sin luz. Lo han perdido todo, incluso familias enteras bajo los escombros. Las ayudas no abastecen y la población está agotada. (...) La fe de este pueblo y esta gente es fuerte, más fuerte que los cimientos de las casas que se han derrumbado. Ahora empieza la parte más difícil. Devolverles la calma y la paz. Levantar a los caídos, enterrar a los muertos y mantener a los que se tambalean. Dios es fiel y no falla. Él nos levantará”.

Luis Fernando Criado Reca, sacerdote de Jaén, ahora en la provincia de Esmeraldas, explica que numerosas poblaciones han sido destruidas. ”Estas comunidades asoladas necesitan nuestro apoyo desde las necesidades más básicas hasta nuestra oración, pidiendo al Señor de la vida que les dé la fortaleza para afrontar con serenidad el desastre, que su fe no decaiga y sepan levantarse con ánimo para seguir adelante”.