Italia

Una elección papal sin malos humos

Por primera vez en un cónclave, se emplearán dos estufas para tratar de evitar confusiones por el color de la fumata

El color del humo que salga de la chimenea de la Capilla Sixtina determinará si hay nuevo Papa o si aún no se ha alcanzado un acuerdo entre los cardenales
El color del humo que salga de la chimenea de la Capilla Sixtina determinará si hay nuevo Papa o si aún no se ha alcanzado un acuerdo entre los cardenaleslarazon

A falta de conocer con exactitud la fecha final en la que se celebrará el cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI, la logística que rodeará el evento comienza a ponerse a punto para que nada falle. Una de las novedades más importantes de esta ocasión será la existencia, por primera vez, de dos estufas en la Capilla Sixtina. Su función no será ni mucho menos la de calentar a los cardenales, sino que de ellas saldrá el humo que indicará a los católicos de todo el mundo que ya hay nuevo Papa o que la Iglesia sigue sin Pontífice, en función de si el humo es blanco o negro. Según avanzó ayer el portavoz vaticano, Federico Lombardi, se emplearán dos estufas separadas, una para cada tipo de fumata, de forma que no haya lugar para la equivocación y se muestre al mundo «de manera indudable» el humo blanco o negro. Se quiere evitar así que haya problemas para distinguir el color del humo, como sucedió en 1978 con la elección de Juan Pablo I, cuando el humo que salía de la Capilla Sixtina era de color gris. Es más, incluso en las elecciones de Juan Pablo II y Benedicto XVI hubo posibilidad de confusión, pues al principio el humo salía gris, tardando algo de tiempo en hacerse blanco totalmente.

Además, el Vaticano mostró ayer las tres urnas que emplearán los cardenales durante el cónclave: la primera, estará destinada a introducir los votos con el nombre del próximo Papa; la segunda, se utilizará para recoger los votos una vez escrutados; la función de la tercera urna será la de recoger los votos de aquellos cardenales que no puedan acudir en persona a la Capilla Sixtina. Así, si uno de los electores enferma, otro cardenal se desplazará hasta la residencia de Santa Marta, donde se alojarán los participantes en el cónclave, para que deposite su voto en la urna, cerrada con candado. Las tres urnas son obra del escultor italiano Cecco Bonanotte, que ya diseñó las nuevas puertas de entrada a los Museos Vaticanos. Con anterioridad al cónclave que eligió a Benedicto XVI y donde se estrenaron las nuevas urnas, se usaba un cáliz y un copón, sistema que el antecesor de Benedicto XVI decidió reformar para hacerlo más seguro, incorporando una tercera urna.

La Capilla Sixtina cierra al público hasta que haya Papa

La Capilla Sixtina, el tradicional lugar de los cónclaves, comenzó ayer a ser preparada para acoger a los 115 cardenales que elegirán, en fecha aún por decidir, al sucesor de Benedicto XVI. Por este motivo, la Sixtina quedó cerrada al público a partir de las 13:00, con lo que los turistas tendrán que esperar hasta después del cónclave –la fecha está aún por determinar– para visitar la joya de los Museos Vaticanos y una de las principales atracciones turísticas de toda Italia. Además de la colocación de las dos estufas por las que saldrá el humo que anunciará el nombramiento de un nuevo Papa, una de las primeras tareas que se realizarán será igualar el suelo, cubriendo el original para que no se dañe, y colocando la sillería y mesas donde se sentarán y en las que escribirán los 115 cardenales. Además de a la Sixtina, los visitantes tampoco podrán acceder al Apartamento Borgia ni a la Colección de Arte Religioso Moderno.