San José

Una oración ante el Santísimo antes de presentarse a los fieles

La Razón
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El cónclave del que saldrá elegido el sucesor de Benedicto XVI tendrá una novedad respecto al de 2005. Antes de presentarse al mundo desde el balcón central de la basílica de San Pedro, el nuevo Papa se detendrá unos minutos en la Capilla Paolina para realizar una oración en silencio delante del Santísimo Sacramento. Esta pequeña capilla está situada al lado de la Sixtina y será el lugar donde hoy dará comienzo la procesión de los purpurados con la que se abre el cónclave. Según explicó ayer el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, el rezo que realizará en solitario el próximo obispo de Roma en la Paolina hará que se demore un poco su aparición ante los fieles. Después de que salga la fumata blanca por la chimenea instalada en el tejado de la Capilla Sixtina, habrá que esperar unos cuarenta y cinco minutos hasta que el cardenal protodiacono, el francés Jean-Louis Tauran, anuncie al mundo que los cardenales han tomado una decisión diciendo la célebre frase «Habemus Papam». Ésos fueron al menos los tiempos del cónclave de 2005. Unos diez o quince minutos después de la aparición de Tauran (la espera puede variar según el tiempo que el nuevo Pontífice se demore en su oración), la multitud congregada en la plaza de San Pedro y los millones de personas que sigan el momento a través de sus aparatos de televisión verán al sucesor de Benedicto XVI. El flamante nuevo obispo de Roma saludará a los fieles y puede incluso que improvise un pequeño discurso. Después hará su primera bendición Urbi et Orbi, que tendrá la misma validez como indulgencia que las de Pascua y Navidad. Tras el día de su elección, la siguiente oportunidad para ver al Papa será en la misa de entronización con la que comenzará su pontificado. Si el cónclave, como se prevé, no se alarga demasiado, esta importante ceremonia, en la que participarán jefes de Estado y de Gobierno de los principales países del mundo, podría celebrarse este domingo o el próximo martes de este mes, coincidiendo con el día de San José, patrón de la Iglesia. Federico Lombardi explicó ayer que no existe ninguna norma que obligue a que esta misa se celebre en domingo, por lo que no existe ningún impedimento para que se celebrase el próximo martes. En la Eucaristía el nuevo Papa coincidiría probablemente con su antecesor, Benedicto XVI, quien aunque se encuentra retirado en Castel Gandolfo, deberá encontrarse con su sucesor.

Gänswein estará presente en la Sixtina hasta el «Extra Omnes»

En la primera parte del cónclave, mientras los cardenales «electores» realizan su juramento, estará presente en la Capilla Sixtina el arzobispo alemán Georg Gänswein, secretario personal del Papa, por su responsabilidad como prefecto de la Casa Pontificia. Junto al sustituto de la Secretaría de Estado, Angelo Becciu; el secretario de las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti, y el comandante de la Guardia Suiza, Elmar Mäder, Gänswein permanecerá en la zona de la Sixtina anterior a la balaustrada que separa el área donde se sientan los purpurados. Antes de que Guido Marini, maestro de las ceremonias pontificias, diga el «Extra Omnes!» («¡Todos fuera!»), deberá salir de la capilla. Gänswein, según explicó el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, no se quedará en la Santa Sede, pues su intención es seguir acompañando a Benedicto XVI durante su retiro en Castel Gandolfo. Sin embargo, como es normal, se pondrá a disposición del futuro Pontífice.