Exceso de alcohol igual a gatillazo en la cama

El 62,5% de los jóvenes de entre 18 y 35 años tiene problemas de erección por el consumo abusivo

Pese a las creencias instauradas de que el alcohol fomenta las relaciones sexuales, la realidad es que su consumo abusivo impide las relaciones sexuales, ya que condiciona las erecciones. Con motivo del Día Internacional Sin Alcohol, el director médico de Boston Medical Group, José Benítez, explica cuáles son sus efectos en el organismo y cómo afecta cada vez más a los jóvenes.

Con motivo del actual Día Mundial sin Alcohol, una fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se busca concienciar a la población mundial sobre los daños físicos y psicológicos que produce el consumo de este tipo de sustancias en nuestro organismo. Esta jornada representa una oportunidad para reflexionar, desde todas las instancias, sobre el alcohol y sus consecuencias. Para la psicóloga Pilar Conde, el consumo es eminentemente social y “ayuda a disfrutar de las interacciones sociales y del ocio, sobre todo en contextos de celebración, comidas, cenas y fiestas en general”.

Cada vez más jóvenes

Según un estudio de Boston Medical Group, el 71% de los hombres menores de 56 años que consumen alcohol de forma frecuente padece disfunción eréctil o falta de deseo sexual. Un dato que alcanza el 62,5% cuando se habla de una franja de edad de entre 18 y 35 años aun sin tratarse de pacientes que son consumidores habituales, lo que convierte la excesiva ingesta de alcohol como la principal causa de los problemas de erección.

En palabras del doctor Benítez, “en general, nuestra percepción es que unos hábitos poco saludables, entre los que se incluye el abuso del alcohol, tienen un impacto muy negativo en la salud sexual de los hombres”.

En ese sentido, “hay que tener en cuenta que, a la larga, este estilo de vida tendrá consecuencias negativas en el correcto funcionamiento de otros órganos, ya que en ocasiones la disfunción eréctil es el primer síntoma de otras enfermedades como la hipertensión o problemas cardiovasculares”.

Una de las preocupaciones más graves es que el 30% ha realizado binge drinking, es decir, ha bebido cinco o más vasos de alcohol en unas dos horas. «La edad media de inicio del consumo de alcohol en España son los 14 años, y alrededor del 25 % de los adolescentes ha probado el alcohol antes de los 13 años, siendo esta situación similar a la media global en Europa», comenta Marina Bosque Prous, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología.

Fuera mitos

Al contrario de lo que se cree, su ingesta también es perjudicial en el terreno sexual. En torno al alcohol se han creado una serie de mitos, como pensar que las sustancias etílicas mejoran el funcionamiento sexual porque ayuda al hombre a desinhibirse, romper con la timidez y, de esta manera, incrementar la autoestima. Pero esto solo puede llegar a ocurrir con un consumo moderado, entre 30 y 60 cm3 –lo que equivale a menos de dos copas–, porque se convierte en un estimulante del apetito, tranquilizante, sedativo y produce sensaciones positivas, fomentando el encuentro de los cuerpos.

Por el contrario, si se traspasan estos límites puede dificultar las relaciones interpersonales, y a pesar de que pueda despertar un estímulo erótico alto, interfiere en la capacidad de mantener una erección adecuada, provocando por lo tanto trastornos en los mecanismos de la erección, lo que conduce a sufrir disfunción eréctil, e incluso crónica en el caso de los alcohólicos. De hecho, más del 50% de los varones menores de 50 años tienen problemas de erección es estado de embriaguez.

Problemas a tratar

Una situación que puede desembocar en una sensación de fracaso para el hombre, con el peligro de que comience a desarrollar sentimientos de ansiedad que dificultan la respuesta de excitación sexual en el siguiente encuentro sexual. El problema se agrava si se establece un círculo vicioso que lleve al desarrollo permanente de impotencia, porque incrementa su preocupación por saber si tendrá o no una erección. Según el director médico de Boston Medical Group, “el alcohol retarda, distorsiona y enlentece la percepción y respuesta de nuestros sentidos como reflejos, visión o audición. Y, dentro de estas respuestas, también se encuentra la respuesta sexual”.

Así, “su consumo inhibe el buen funcionamiento del sistema nervioso central, por lo que si no se produce una correcta comunicación entre el estímulos, el cerebro y el sistema circulatorio se entorpece la llegada de la sangre al pene, dificultando la penetración y el coito”.