Manual para no desesperarse frente al cólico del lactante

Uno de cada cuatro bebés padece estos episodios recurrentes y prolongados de llanto intenso o irritabilidad

Por desgracia para muchos padres suele darse esta situación: Bebé recién nacido que presenta episodios de llanto o de queja, de tres o más horas diarias, durante tres o más días a la semana, y para los que no hay nada que le calme. Algo desesperante, y por supuesto preocupante, para muchos padres, especialmente si son primerizos.

El caso es que uno de cada cuatro niños padece lo que se conoce como el ‘cólico del lactante’, estos “episodios recurrentes y prolongados de llanto intenso o irritabilidad, que suceden sin una causa aparente, y que los cuidadores no son capaces de resolver”, según los define la Asociación Española de Pediatría (AEP).

“El cólico del lactante es un síndrome conductual propio de los bebés con edades comprendidas entre 1 y 4 meses, caracterizado por períodos prolongados de llanto y de malestar difíciles de calmar, que se desencadenan sin causa aparente”, afirma el doctor Sergio Negre, pediatra especializado en Gastroenterología infantil de la Unidad de Pediatría del Hospital Quirónsalud Valencia.

Es más, estos episodios suelen tener lugar por la tarde-noche, y su mayor intensidad suele darse entre las 4-6 semanas después del nacimiento del bebé. No obstante, el experto llama a la calma a los padres: “Irán disminuyendo poco a poco a partir de las 12 semanas de vida”.

Sobre su causa, el especialista en Gastroenterología infantil remarca que en la mayoría de los casos del cólico de lactante probablemente no existe prueba alguna de que el llanto esté causado por dolor abdominal, o en cualquier otra parte del cuerpo. “No obstante, es habitual que los padres atribuyan el origen del llanto a dolor en el abdomen de carácter digestivo”, afirma Negre.

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) comentan en este sentido que la causa de los cólicos del lactante no se conoce bien, por lo que se han propuesto diversas explicaciones: “Pueden estar influidos por factores psicológicos y sociales, como una excesiva estimulación del bebé, una respuesta exagerada o ansiosa ante su llanto, cambios constantes en la rutina diaria, así como el cansancio y la inexperiencia de los padres (es más frecuente en el primer hijo)”.

Además, subraya que, por parte del bebé, puede existir una hipersensibilidad ante determinados estímulos. “También se plantean causas digestivas, como la propia inmadurez del aparato digestivo de los bebés, con mucha facilidad para que las fibras musculares del intestino se contraigan generando cólicos dolorosos, así como su dificultad para expulsar los gases. Pueden influir alteraciones en la microbiota intestinal o la presencia de estreñimiento”, advierte la asociación de pediatras españoles.

Por otro lado, asegura que atendiendo a la dieta, hay pocas diferencias entre el tipo de lactancia, aunque con leche materna suelen ser menos frecuentes. Eso sí, resalta que la alergia a la leche de vaca puede ser un desencadenante de los mismos en una pequeña parte de los casos, que mejorarían al usar una fórmula láctea especial, o bien al retirar los lácteos de la dieta de la madre en el caso de que reciba leche materna.

DESCUBRIR SIN SON CÓLICOS Y TRATAMIENTO

¿Cómo saber entonces si lo que le sucede a mi bebé son estos cólicos? El experto de Quirónsalud Valencia detalla que desde el punto de vista médico los criterios diagnósticos son:

- Lactante menor de 5 meses de edad.

- Episodios recurrentes y prolongados de llanto, queja o irritabilidad, referidos por los cuidadores, que ocurren sin causa aparente y no pueden ser prevenidos ni resueltos por los mismos.

- Sin evidencia de alteración del crecimiento, fiebre, o enfermedad asociada.

“Los bebés con cólico del lactante muestran una expresión facial de dolor, en ocasiones asociada a distensión abdominal, aumento de gases, eritema corporal, y flexión de piernas sobre el abdomen; unos elementos que no constituyen claves diagnósticas indicativas de dolor o enfermedad orgánica por sí solas”, señala igualmente el pediatra.

No obstante, y ante cualquier duda, el doctor Negre recomienda a los padres que acudan siempre a la consulta del pediatra, pese a la pandemia, puesto que, según recuerda, los centros sanitarios han diseñado circuitos libres de coronavirus y, en el caso concreto del Hospital Quirónsalud Valencia para el que él trabaja, esta instalación cuenta con la acreditación Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19, que certifica el cumplimiento de los estándares más exigentes de desinfección frente a este virus.

Así, y pese a la posible desesperación de los padres, el pediatra subraya que ante todo, se debe tener en cuenta una serie de signos de alarma por parte de los cuidadores:

- Se debe consultar ante todo lactante que presenta problemas asociados de alimentación, no gana peso de forma adecuada, o su reflejo de succión no es lo suficientemente fuerte.

- La regurgitación es un fenómeno normal en lactantes y consiste en un flujo suave de contenido estomacal por la boca. Sin embargo, si el lactante presenta vómitos (expulsión con fuerza de contenido estomacal por la boca), y/o pérdida de peso se debe consultar. Los vómitos de repetición no forman parte del diagnóstico de cólico del lactante.

- Las deposiciones en lactantes con cólico son normales. Es necesario consultar si se aprecia sangre o mucosidad en las heces, o si son de tipo diarreico.

En última instancia, y ante la confirmación de un caso de cólicos del lactante, el pediatra especializado en Gastroenterología infantil de la Unidad de Pediatría del Hospital Quirónsalud Valencia indica que en los casos intensos se recomiendan ensayos terapéuticos limitados en el tiempo para descartar la alergia a las proteínas de la leche de vaca, dado que esta patología puede presentar signos y síntomas muy similares.

“Aunque en ocasiones se atribuyen algunos síntomas a episodios de reflujo gastroesofágico por parte de los padres, no hay evidencia de que el tratamiento antirreflujo disminuya los episodios de llanto”, valora el doctor Negre, al tiempo que aconseja el desarrollo de las maniobras de balanceo rítmico con un ambiente relajado, los sonidos monótonos, y las vibraciones, ya que éstas pueden tranquilizar al lactante.

“Más de un 90% del tratamiento se basa en ayudar a los padres a superar este período de desarrollo del bebé, ya que no es posible curar como tal el cólico. El pediatra es el que debe realizar una valoración de las necesidades y proporcione a los padres el apoyo informativo más beneficioso posible”, sentencia el experto de Quirónsalud.