“La hiponatremia se ha descrito en pacientes Covid-19, aunque no de manera muy frecuente"

El Dr. Albert Lecube, vicepresidente de la Sociedad Española de Obesidad, habla de la vinculación entre coronavirus e hiponatremia

El Dr. Albert Lecube, vicepresidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida, habla de la vinculación entre coronavirus e hiponatremia:

¿Qué es la hiponatremia?

La hiponatremia es una alteración electrolítica frecuente que traduce un descenso de los niveles séricos de sodio, generalmente por debajo de los 135 mEq/l. Su importancia radica en que con frecuencia los síntomas que acompañan a la hiponatremia son leves o inexistentes, no relacionándose con la gravedad potencial que puede llegar a tener esta situación. Es por ello que la hiponatremia es un trastorno infradiagnosticado y, lo que es aún peor, infratratado.

¿Cómo se detecta?

Mediante un estudio analítico que indique la concentración sérica de sodio. Cuando se afronta su estudio, el de la hiponatremia, debe analizarse también la osmolaridad plasmática, la osmolaridad en orina, y los niveles de sodio en orina.

¿Cuál es la relación que se puede dar entre la hiponatremia y la tiroides?

La hiponatremia es, con frecuencia, reflejo de una situación clínica que debe ser correctamente diagnosticada para realizar un tratamiento correcto. En el hipotiroidismo puede producirse una retención anormal de agua que facilita su desarrollo. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la hiponatremia relacionada con el hipotiroidismo aparece solo en los casos más graves y no diagnosticados, siendo excepcional que una persona con hipotiroidismo presente un descenso de sus niveles de sodio si cumple correctamente el tratamiento pautado.

Y en este espectro, ¿podemos relacionar de algún modo la hiponatremia y la Covid 19?

La presencia de hiponatremia se ha descrito en pacientes con COVID. Aunque no sea una manifestación demasiado frecuente, en una serie reciente que incluye más de 1000 pacientes en China, hasta el 9,9% presentaba un sodio plasmático <135 meq/l. Lo que sí está bien establecido es que la hiponatremia en la infección por COVID es un factor de mal pronóstico, incrementando hasta en 10 veces el riesgo de presentar un desenlace fatal.

¿Cuál sería su tratamiento?

El tratamiento de la hiponatremia se establecer en función de la causa que la ocasiona. Si se tratara, por ejemplo, de un hipotiroidismo, iniciaremos su tratamiento. Si se atribuye a la toma de un determinado fármaco, retirándolo y sustituyéndolo por otro. En situaciones en las que la causa de la hiponatremia no tiene un tratamiento eficaz, por ejemplo en la cirrosis hepática o en algunos tipos de cáncer, o en los casos en que la hiponatremia es grave y en espera de que ésta se corrija, deberemos restaurar los niveles de sodio mediante su administración endovenosa u oral. Al mismo tiempo se restringe la administración de líquidos, y en los casos en los que conseguir la normalización de los niveles de sodio sea dificultosa, disponemos de algunos fármacos que facilitan esta función.

¿Hay algún modo de prevenir el desarrollo de esta alteración del metabolismo?

La prevención es difícil, por lo que el índice de sospecha debe ser alto en los profesionales de la salud. Especialmente, cuando la hiponatremia se relaciona con la toma de fármacos.

¿Tiene algo que ver con la dieta y la forma de vida?

Una dieta equilibrada no aumenta el riesgo de presentar hiponatremia. Sin embargo, hay algunas conductas que pueden facilitar su desarrollo. Por ejemplo, una ingesta excesiva de agua, de varios litros diarios, puede favorecer su aparición. También la toma excesiva, en litros, y mantenida de cerveza. También una dieta prolongada en productos con un contenido en sodio insuficiente para mantener sus niveles. Y en nuestros días, una elevada sudoración, como por ejemplo en corredores de maratón o runners de largas distancias.

¿Qué desarrollo puede tener y cuál es su gravedad?

Con frecuencia la hiponatremia es asintomática o con sintomatología leve. Puede aparecer cansancio, apatía, irritabilidad, inapetencia, y en los casos más evolucionados, disminución del nivel de conciencia, alucinaciones, coma, daño cerebral permanente, y muerte.