El SARS-COV-2 ataca a un tipo de glóbulos rojos esenciales para el trasporte de oxígeno

Una nueva investigación desvela uno de los mecanismos más dañinos del virus, que pone en riesgo a colectivos con niveles bajos de hemoglobina, como son los mayores, las personas con obesidad, diabetes mellitus, VIH o cáncer, entre otros.

Una de las características principales del nuevo coronavirus es que posee la capacidad de infectar numerosos órganos y, por medio de ello, generar una gran diversidad clínica de síntomas y manifestaciones. Aunque la evidencias apuntan a que los pulmones son su principal objetivo, dado que es donde produce mayor afectación, se sabe también que, desde ahí, se disemina por diversos órganos y tejidos. A lo largo de estos meses se han ido añadiendo distintos targets a la escalada devastadora del virus: como el sistema nervioso central, el hígado y el páncreas, el intestino, los riñones, el corazón, en. Ahora, una nueva investigación muestra como el SARS-CoV-2 podría tener otro objetivo más letal y peligroso: el de atacar médula roja (uno de los dos tipos de médula ósea, que contiene células madre sanguíneas) y bloquear la formación de eritrocitos (los glóbulos rojos responsables de transportar el oxígeno). El estudio, llevado a cabo por especialistas de la Universidad Federal del Extremo Oriente (Rusia), junto a investigadores japoneses, evidencia que estos glóbulos rojos son el objetivo principal del virus, por encima de otros órganos.

La clave estaría en que, impidiendo la formación de eritrocitos, el virus consigue, como mínimo, causar causar daño a las neuronas del cerebro, los vasos sanguíneos y las partes internas; y, en los casos más graves, provocar insuficiencia orgánica múltiple, es decir, que el paciente se asfixie. En estos casos, el único tratamiento posible sería administrar masa de eritrocitos y vitamina B12, y la ventilación mecánica no podría ayudar, dado que no habría transporte de oxígeno en el organismo.

Colectivos de riesgo

Según los investigadores, todas las personas que tienen niveles bajos de hemoglobina están en riesgo. Es decir, personas mayores, pacientes con presión arterial alta, personas con obesidad y diabetes mellitus, mujeres embarazadas, pacientes con inmunodeficiencia primaria y adquirida, con inhibición de la función hematopoyética, pacientes con VIH y cáncer.

“El virus ingresa al epitelio, donde se multiplica, luego ingresa al torrente sanguíneo y ataca a los objetivos, que pueden ser tanto el epitelio interno (tracto gastrointestinal, pulmones, sistema genitourinario) como los eritrocitos. Creemos que el objetivo principal del virus es la médula roja, donde daña el endotelio, el tejido que, normalmente, regula la migración de células maduras a la sangre. Por esta razón, a las células del sistema inmunológico les suceden cosas extrañas, y se han encontrado megacariocitos, células muy grandes de la médula ósea, en los tejidos de varios órganos”, han explicado.

En la siguiente etapa, los científicos planean verificar las conexiones e interacciones intercelulares con el fin de descubrir cuál es la cadena completa de acción del virus hasta el final. Así, esperan comprender qué células del cuerpo necesitan ser estimuladas en un curso severo de la enfermedad y en cuales sería inútil tratar de influir.