El grito de socorro de los pacientes de EPOC

«Esta patología está considerada grupo de riesgo frente a la Covid, pero no se han tomado medidas para mejorar su pronóstico»

La EPOC mata en nuestro país a una persona cada 20 minutos. Piensen este dato. Los enfermos que padecen esta enfermedad, 3.000.0000 en España, necesitan que dediquen unos minutos a «pensarlos». Muchos de ustedes no sabrán la realidad que se esconde detrás de la EPOC, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Es una enfermedad silente, degenerativa y estigmatizada y la cuarta causa de mortalidad en España por delante del cáncer de pulmón, del cáncer de colon o del VIH.

Su mortalidad se agrava en este momento pandémico. Durante la primera oleada de contagios, casi un 22% de los fallecidos por Covid-19 eran enfermos de EPOC. Son muchos los que, desde marzo, viven en un particular estado de autoconfinamiento y, algunos, siguen sin salir de casa. No tienen tregua. Desde la Asociación Nacional de Pacientes con EPOC vemos el devenir de la crisis no ya con preocupación, sino con terror. Estamos convencidos de que será letal para este colectivo. Incluso en circunstancias normales, un 40% experimentan riesgo de una enfermedad grave por Covid-19 en seis veces y de ingreso en UCI en 17. Con un escenario como el actual, nos atrevemos a anticipar unos datos escalofriantes.

La solución está en nuestra mano. La EPOC está considerada por el propio Ministerio de Sanidad como grupo de riesgo y, sin embargo, no se han tomado medidas para mejorar su pronóstico. Desde ApEPOC hemos iniciado una ronda de contactos con los grupos parlamentarios de todos los Parlamentos autonómicos. Llevamos más de 70 reuniones con un grito de socorro bajo el brazo. Pedimos que se nos reconozca como colectivo vulnerable de alto riesgo, que se nos apoye con medidas específicas de protección, que se refuerce la telemedicina para las revisiones médicas y que se promueva la adherencia al tratamiento con medidas como la supresión del visado de la triple terapia.

Ya estamos recogiendo los primeros éxitos. Aragón y Andalucía han aprobado con consenso, sin ideologías, medidas que instan al Ministerio a retirar el visado y promover una mayor sensibilización en la atención primaria que palie el infradiagnóstico de la enfermedad. Estamos convencidos de que este consenso salvará muchas vidas.

El texto acordado recoge reivindicaciones por las que llevamos años luchando, pero es sólo el principio de una batalla que daremos hasta el final. Estamos seguros de que se aprobarán otras iniciativas que harán repensar al Ministerio la necesidad de actualizar la Estrategia nacional de EPOC, ocho años parada, en estrecha colaboración con los pacientes que sólo le piden acceso a los mejores tratamientos y la retirada del visado del que es responsable el ministro. El visado supone una limitación en el acceso a terapias consideradas esenciales en su atención sanitaria y que se ha demostrado que reducen la mortalidad. No encontramos argumentos consistentes que justifiquen la implantación de estas medidas y, muy al contrario, suponen inequidad en el acceso a las terapias en condiciones de igualdad territorial.

Pero es que, además, el uso de la triple terapia significa un ahorro sustancial para el sistema sanitario y del gasto farmacéutico, porque las agudizaciones de la enfermedad suponen aproximadamente el 60% del coste global de la EPOC y la triple terapia reduce notablemente esta tasa en comparación con los fármacos habitualmente utilizados.

Asociaciones de pacientes y sociedades científicas trabajan en esta línea. Semergen, SEMFyC y SEMG han firmado un documento en el que afirman no entender «las razones que pueden justificar una decisión que no se ajusta al conocimiento científico, que no facilita el correcto abordaje de la enfermedad, no es eficiente y que puede ir en detrimento de la mejor atención a ofrecer a los pacientes».

Los expertos consideran que un único dispositivo para los tres principios activos significa una mayor adherencia al tratamiento y facilita al paciente controlar su enfermedad, mejorando su sintomatología, calidad de vida y disminuyendo las agudizaciones. Sin embargo, menos del 20% de los pacientes tiene acceso a esta terapia después de su implantación hace ya casi dos años.

Mientras estas medidas llegan, la sociedad puede ayudar. Pueden ser parte de nuestra lucha uniéndose a la campaña de activismo en redes sociales #EPOCactívate para concienciar a la sociedad de que la EPOC es un grave problema de salud pública. Nuestro grito de socorro les anima a unirse. Su esfuerzo es nuestra tabla de salvación.