Hipertensión, otra secuela más de la Covid-19

No será un síntoma temporal, estiman desde la Sociedad Española de Medicina Interna

La tensión arterial alta es conocida como «el asesino silencioso»
La tensión arterial alta es conocida como «el asesino silencioso»dreamstimedreamstime

Desde que superó la Covid-19, Mercedes no ha logrado volver a encontrarse bien. «Me contagié el pasado mes de abril, fui al Hospital Puerta de Hierro, en Madrid, pero no había camas –por la situación que había de pandemia en ese pico– y como era una neumonía leve pasé la Covid-19 en casa. Hoy, ocho meses después de aquello, sigo sin encontrarme bien. Tengo secuelas desde entonces. Voy a empezar ahora en una unidad del dolor para ver si logro recuperarme», explica Mercedes a este suplemento. «En mi caso la Covid-19 incluso me ha hecho volverme hipertensa. He consultado a varios médicos y me dicen que es una de las secuelas que están viendo en algunos pacientes, aunque en la Prensa no sale nada al respecto», añade esta paciente. Y así es, ya no hay duda de que tener la tensión alta es un factor de riesgo en caso de contagiarse de la Covid, sin embargo, hasta la fecha no hay ningún estudio publicado que analice la posibilidad de volverse hipertensos tras superar la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, algo lógico teniendo en cuenta que esta enfermedad puede causar inflamación multisistémica y por ende también de las arterias.

El Dr. Enrique Rodilla, precisamente el primer autor del estudio elaborado por la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) que demostró el mayor riesgo de morbilidad por Covid-19 en aquellos pacientes hipertensos, confirma que es una nueva secuela que están empezando a detectar. «Hay un estudio en marcha investigando este aspecto a nivel europeo, Cartesian, pero de momento no hay resultados. Tener hipertensión es un factor de riesgo frente a la Covid-19, ya que empeora el pronóstico, además los estudios han demostrado que es bueno que estos pacientes sigan tomando la pastilla para la tensión en caso de ingresar por Covid, ya que reduce ese riesgo, y se ha planteado y hemos visto que la rigidez arterial (la falta de elasticidad de las arterias) en pacientes también es un factor de riesgo para el pronóstico de los que tienen Covid, según un nuevo estudio del Registro SEMI-COVID-19 que se va a publicar en breve. Y se está estudiando si la Covid en sí misma empeora la hipertensión y la rigidez de arterias una vez se ha superado porque como la Covid-19 se asocia a una inflamación, puede provocarla en las arterias y generar hipertensión y falta de elasticidad», explica a A TU SALUD el Dr. Rodilla, médico internista miembro de la SEMI y presidente de la Sociedad de Medicina Interna de la Comunidad Valenciana (SMICV).

En este sentido, «estamos viendo ya a pacientes que se vuelven hipertensos tras la Covid-19 y pacientes que antes de sufrir esta enfermedad eran hipertensos y que tras recuperarse de esta enfermedad que causa el SARS-CoV-2 necesitan incrementar el tratamiento para su tensión arterial alta».

«Es muy difícil estimar un porcentaje en este momento. Pero sí le puedo decir que de aquellos pacientes que presentan secuelas este efecto podría estimarse en el 20% de ellos aproximadamente, no es un dato cerrado, es puramente una cifra especulativa», matiza el doctor, que explica que el tratamiento tanto de hipertensión arterial como de rigidez arterial sería el mismo.

Un asunto que no es baladí porque mientras otras secuelas tienen en general un carácter temporal, en este caso «no creo que vaya a serlo, ya que la Covid puede desencadenar mecanismos de envejecimiento arterial autónomo, empeorando tanto la hipertensión como la rigidez arterial».

El doctor recuerda que en la actualidad «no sabemos el origen de la hipertensión en el 95% de los casos, por lo que si alguien lo desarrolla tras superar la Covid lo normal es que permanezca».

Pero, ¿hay algún mecanismo que explique por qué tras sufrir Covid un paciente puede desarrollar hipertensión? «Sí, uno de los factores de la tensión arterial elevada es «la microinflamación, es decir, las arterias de todo el cuerpo desde el cerebro, el corazón, las piernas... están ligeramente inflamadas. Tienen un componente inflamatorio que hace que la tensión aumente y resulta que la Covid afecta también a la inflamación, es un virus que provoca una inflamación que llamamos sistémica y que puede afectar a todo el cuerpo humano y entre otros órganos también a las arterias. Y además se sabe que el virus interacciona con mecanismos del control de la tensión arterial; es decir, no sólo causa inflamación, sino que se sabe que el virus entra a través de unas proteínas que tienen que ver con la regulación de la tensión arterial. Y en el caso de la rigidez arterial, las paredes de las arterias pierden elasticidad lo que hace que suba la tensión», detalla.

En el caso de Mercedes, «yo antes tenía la tensión normal, más tirando a baja. Y ahora, en cambio, la alta es normal para mi edad, 12, y la baja se me sube a 9,5-10. Y mi caso no es extremo. Además, por lo que he hablado con los médicos, hay tanto casos de hipertensos como de hipotensos».

Sin embargo, para el Dr. Rodilla, el problema más común es el de hipertensos. No obstante, todavía queda mucho por investigar al respecto. Máxime cuando es una secuela que no están encontrando en todos los hospitales. En el Gregorio Marañón, por ejemplo, la Dra. Eva Cervilla, asegura que «al menos por nuestra experiencia no hemos visto esto en los 400 pacientes a estudio ni entre los que tenían antes hipertensión ni en los que no la tenían esta secuela. No lo hemos evidenciado ni he leído ningún estudio al respecto. Es posible que como durante la fase aguda de la pandemia se suspendieron fármacos para la hipertensión estos pacientes una vez recuperados de la Covid se fueran a casa sin este fármaco habitual y que les subiera la tensión más por este efecto que por la covid. Otra opción es que como las personas están ahora más preocupadas por la salud se han comprado un aparato para medir la tensión y que antes fueran hipertensos y que no lo supieran».

Esta es otra posibilidad, sin embargo por lo que afirma el Dr. Rodilla la realidad va más allá. «Es una secuela que estamos empezando a detectar ahora». De ahí la importancia que los pacientes que no se encuentran bien tras superar la Covid-19 acudan a su médico; también incluso si se sienten bien, ya que la hipertensión puede pasar inadvertida. De hecho es una enfermedad conocida como el «asesino silencioso», ya que la mayoría de las personas con hipertensión no muestra ningún síntoma.

Y si bien no tiene cura, aunque sí tratamiento farmacológico, es recomendable tanto si es su caso como si no ha desarrollado hipertensión seguir un estilo de vida cardiosaludable, que consiste básicamente en no fumar, ya que el tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Además, las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco, como recuerdan desde la web de la Fundación Española del Corazón. De hecho, aseguran que dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión.

Otro elemento importante es moderar la ingesta de alcohol, ya que un consumo excesivo provoca el incremento de la presión arterial y otras alteraciones perjudiciales el corazón y otros órganos. También resulta esencial controlar el peso, ya que el sobrepeso es una causa de hipertensión. Otro factor clave es decir adiós al sedentarismo, ya que la realización de ejercicio físico regular consigue bajar las cifras de presión arterial.

En cuanto a la alimentación, los hipertensos deben disminuir el consumo de sal y alimentos que la contengan. Y por último está el tratamiento farmacológico si fuera necesario.

No es un asunto baladí. A nivel mundial, más de uno de cada cinco adultos tiene la tensión arterial elevada, un trastorno que causa aproximadamente la mitad de todas las defunciones por accidente cerebrovascular o cardiopatía, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

La tensión arterial elevada es un trastorno por el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos. Es la fuerza que ejerce la sangre, cada vez que el corazón late, contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear. Y cuanto más alta es la tensión, mayor es el riesgo de daño al corazón y a los vasos sanguíneos de órganos principales como el cerebro y los riñones. De ahí que si no se controla, puede provocar un infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, una insuficiencia cardíaca.