Cómo “piratear” el proceso de envejecimiento para llegar a cumplir los 130 años

Lograr un fármaco que acabe con las células “malas” y reiniciar las dañinas, objetivo de Altos Labs, ambiciosa compañía financiada, entre otros, por Jeff Bezos

La reprogramación celular con células madre para retrasar el envejecimiento es el objetivo de la nueva compañía
La reprogramación celular con células madre para retrasar el envejecimiento es el objetivo de la nueva compañía FOTO: ANNAGIULIA CIOCIA/CRG ANNAGIULIA CIOCIA/CRG

Una de las ambiciones del hombre es lograr vivir el mayor tiempo posible y en las mejores condiciones de salud. Es cierto que hay personas que llegan a superar sobradamente los 100 años. Sin ir más lejos, esta semana murió el leonés Saturnino de la Fuente, a punto de cumplir 113 años. La persona más longeva de la historia fue la japonesa Kane Tanaka, que llegó a los 119 años.

La obsesión por el rejuvenecimiento no es una cuestión únicamente estética. Desde que corriera el rumor de que Walt Disney había ordenado la criogenización de su cuerpo a la espera de que los avances tecnológicos le permitieran volver a la vida, han sido muchos multimillonarios han invertido miles de millones para tratar lograr el “elixir” de la vida eterna. Mark Zuckerberg, los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, Jeff Bezos o el magnate británico Jim Mellon han creado empresas o financian proyectos para lograr romper una frontera en la medicina infranqueable hasta ahora.

Esta semana se ha anunciado la creación de Altos Labs, una empresa antienvejecimiento con sede en Estados Unidos y en Reino Unido, cuyo objetivo no es lograr el elixir de la vida eterna sino ir mucho más allá: reprogramar las células para que se frene o detenga el proceso de envejecimiento y evite la aparición de enfermedades como la artritis, la demencia o la diabetes.

Entre los socios fundadores se encuentran el creador de Amazon, Jeff Bezos, el ex director del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, Rick Klausner, o el magnate ruso Yuri Milner, de 59 años, amigo de Leonardo DiCaprio, Tom Cruise o el Príncipe Harry, entre otros.

La empresa estará repartida en tres campus, dos en California y uno Cambridge, dirigido por Wolf Reik, un experto en genética, y contará con la dirección ejecutiva de uno de los científicos más respetados del mundo, el estadounidense Hal Barron.

Barron ejercía de director científico del gigante farmacéutico GlaxoSmithKline, con un sueldo anual de más de ocho millones de libras. “Me siento profundamente honrado de que me hayan ofrecido esta oportunidad única en la vida de liderar una compañía tan única con una misión transformadora para revertir la enfermedad”, explicó Barron tras conocerse la noticia.

La composición de la compañía deja bien a las claras que es un proyecto muy ambicioso con un objetivo que lo es aun más. Junto a Barron, trabajará un grupo científico del más alto nivel y estarán asesorados por algunos premios Nobel.

Pero el interés de los magnates no se queda ahí. En el caso de Bezos, también financia Unity Biotechnology, que está desarrollando una serie de fármacos revolucionarios para acabar con las células del envejecimiento. Esta nueva familia de medicamentos conocidos como “senolíticos” que eliminarían del cuerpo las “células senescentes”, células viejas que no mueren pero que secretan sustancias químicas dañinas.

Precisamente estas células senescentes son conocidas también como células zombi y se las relaciona directamente con la aparición de enfermedades como la artritis, la demencia, la osteoporosis y la diabetes. De momento, los primeros ensayos han sido muy limitados pero esperanzadores porque podrían indicar que los pacientes mejoran cuando se les administran dichos medicamentos.

Pero Bezos no es el único. El multimillonario británico Jim Mellon ha creado Juvenescence, su propia compañía para tratar de lograr avances que alarguen la vida.

Los cínicos podrían decir que su inversión se basa en la suposición arrogante de que el envejecimiento es simplemente una enfermedad que puede curarse si se le invierte suficiente dinero.

Y, sin embargo, la miríada de científicos de primer nivel involucrados en este campo lucrativamente remunerado insisten en que su investigación no solo ayudará a personas como Bezos y Zuckerberg a vivir más tiempo, sino que podría transformar y extender la vida de incontables millones de personas, desterrando enfermedades, particularmente los asociados al envejecimiento.

A diferencia de otros proyectos, Altos Labs parece haber sido diseñada para asegurarse el éxito. Capital, dirección y asesoramiento de grandes científicos y una base sólida en la que comenzar a trabajar. Los cimientos de la compañía se basan en dos avances notables científicos recientes. El primero de ellos son los “factores de Yamanaka”.

Llevan el nombre del científico japonés Shinya Yamanaka, ganador del Premio Nobel, quien en 2006 descubrió que al agregar cuatro proteínas reguladoras de genes, conocidas como “factores Yamanaka”, a las células podrían ser “reprogramadas”. para volver a una forma más joven y mucho más adaptable, las llamadas “células madre embrionarias”.

El proceso ha sido comparado con restaurar un dispositivo electrónico a su configuración de fábrica. Las células madre son la materia prima del cuerpo, a partir de la cual se generan todas las demás células del cuerpo, desde las células de la piel hasta las células del hígado, el cerebro y las células nerviosas y todas las células intermedias.

Bajo las condiciones adecuadas y controladas en el laboratorio o en el cuerpo, las células madre se dividirán para formar aún más células. Estas células madre embrionarias se pueden utilizar para regenerar o reparar tejidos y órganos enfermos, e incluso rejuvenecer todo el cuerpo.

En el proyecto están involucrados los españoles Manuel Serrano y Juan Carlos Izpisúa, que han logrado algunos pequeños avances en ratones. Si bien en algunos consiguieron rejuvenecer sus tejidos, otros desarrollaron tumores. La experimentación con ratones ha permitido saber que la reprogramación celular es muy efectiva para detener la progresión de la progeria, un raro trastorno genético que hace que los niños envejezcan rápidamente; acelerar la curación de los músculos lesionados; y proteger el hígado contra el daño por paracetamol.

Serrano trabajará en Cambridge, que se ha convertido en una capital internacional para la investigación con células madre. El bioquímico Juan Carlos Izpisúa Belmonte ha aventurado que los humanos podrían vivir alrededor de 50 años más que la esperanza de vida actual -situada en 80 años- usando terapias con células madre. Su optimismo le ha llevado a afirmar que el descubrimiento de Yamanaka equivale a haber encontrado el “elixir de vida”.

La segunda pata del proyecto es la “respuesta integrada al estrés (ISR)” en humanos. Los estudios han demostrado que los altos niveles de estrés pueden dañar las células del cuerpo humano. Si estas células dañadas experimentan división celular, las nuevas células también se dañarán.

Si el ISR detecta un problema, puede activar un programa de reinicio de emergencia. Si esto no funciona, el ISR destruye las células rebeldes para detener la propagación del daño.

La línea de investigación que ahora se abre tratará de identificar el proceso celular de la ISR, para poder detenerlo y reprogramar las células para que no produzcan más daño. Para ello contarán con la ayuda de la inteligencia artificial, fundamental para comprender el funcionamiento de las células que están compuestas por millones de moléculas. El proyecto era inviable hasta ahora porque no había capacidad tecnológica para poder llevarlo a cabo.

Más allá de los planteamientos éticos y de las posibles repercusiones demográficas, Altos Labs se defiende de las críticas y afirma que pondrán en marcha una investigación “impulsada por la curiosidad” que eventualmente podría revelar uno de los mayores secretos de la naturaleza.