Hematología

Europa aprueba la primera terapia génica para tratar la hemofilia B

Con este ya son dos los tratamientos de genoterapia contra la enfermedad que están pendientes de comercialización.

Sangre y ADN
Sangre y ADNFreepikFreepik

La evolución de la terapia génica se ha convertido en la esperanza de los pacientes con hemofilia, cerca de 3.000 en España. Los investigadores la presentan como un prometedor tratamiento con el que podría alcanzarse para algunos casos y en un futuro no muy lejano la curación de la enfermedad. Al menos, «ese es el objetivo», afirma a A TU SALUD Víctor Jiménez Yuste, jefe de Servicio de Hematología del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

De momento, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ya ha aprobado dos terapias génicas. Elevan los niveles de factor VIII en la hemofilia A y del IX en la hemofilia B. No se ha logrado normalizarlos pero sí se ha conseguido protección frente a las hemorragias espontáneas, lo que supone un avance en la vida de los pacientes, a pesar de que en caso de traumatismo grave o cirugía todavía pueden precisar tratamiento.

Aún se está negociando el proceso de comercialización en hemofilia A y en la B la aprobación en Europa es de hace apenas una semana, según confirma Jiménez Yuste, también vicepresidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), que señala que en España ya se ha usado en ensayos clínicos.

Otra cuestión que quedaría por determinar es quienes podrían beneficiarse. Al respecto señala que «es un tema aún por discutir, pacientes activos físicamente que puedan dejar de administrase factor, más mayores con artropatía... Existen varios grupos. La única población que hoy por hoy no se beneficiaría sería la infantil». La razón de esta exclusión se debe a que como su hígado no ha terminado de crecer, en ellos el número de células que han empezado a producir factor se diluiría.

Mientras tanto, hay más investigaciones en marcha que están intentado avanzar en otras terapias génicas con más efectividad y menos efectos secundarios.

Por otra parte, la nueva terapia con Efanesoctocog Alfa ha demostrado en ensayo clínico ser un gran avance. «Es un tratamiento sustitutivo con un FVIII modificado mediante tres grandes cambios, que amplía su vida media en el organismo, lo que permite, con una administración semanal, mantener niveles elevados superando el 40% los primeros cuatro días y en el momento más bajo con un perfil que permite la prevención de sangrado espontáneo», señala este doctor.

Se encuentra en fase de presentación a las autoridades sanitarias. Un estudio publicado este mismo mes en el NEJM («The New England Journal of Medicine») concluye que «en pacientes con hemofilia A grave, la administración de efanesoctocog alfa una vez a la semana proporcionó una prevención de hemorragias superior a la profilaxis previa al estudio, una actividad del factor VIII de normal a casi normal y mejoras en la salud física, el dolor y la salud de las articulaciones».

Actualmente, la hemofilia se aborda con tratamientos de factor sustitutivo intravenoso. Desde hace aproximadamente tres años se está utilizando emicizumab en algunos pacientes con hemofilia A. Se trata de un anticuerpo biespecífico que simula la acción del factor VIII.

Es cierto que hoy en día entre el 70 y el 80% de los pacientes no sufren hemorragias graves en un año gracias a las terapias de última generación. «El tratamiento de esta enfermedad ha experimentado en los últimos años muchos cambios que han favorecido la esperanza y calidad de vida de los pacientes reduciendo, e incluso eliminando, las hemorragias», según puso de manifiesto Michael Makris, director del Centro de Hemofilia y Trombosis de Sheffield, en Reino Unido, durante el XXXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH). Por otra parte, desde la Federación Española de Hemofilia (Fedhemo) llaman la atención sobre el hecho de que, aunque históricamente la hemofilia ha sido considerada una enfermedad de hombres, hay mujeres «tanto hemofílicas como portadoras», que presentan, en muchos casos sintomatología específica.

Una alteración hereditaria de los genes F8 y F9

La hemofilia es una coagulopatía, es decir, un problema de sangrado. Se trata de una patología poco frecuente que no se contagia. En la mayoría de los casos es hereditaria pero se observan saltos generacionales.

Las personas que la padecen no tienen suficiente factor de coagulación en su sangre. La causa es una alteración en los genes F8 o F9, que producen el factor VIII (FVIII) y el factor IX (FIX), que permiten que la sangre pierda su liquidez y cicatricen las heridas, por ejemplo.

La enfermedad se produce por la deficiencia de uno de estos dos factores. En el primer caso se habla de hemofilia A. Es el tipo más conocido y afecta a 1 entre 10.000 personas. En el segundo caso se denomina hemofilia B o enfermedad de «Christmas». Es el tipo menos frecuente y afecta a 1 entre 50.000 casos en la población.

Tal y como explica la Federación Española de Hemofilia (Fedhemo), el sistema de coagulación funciona gracias a 13 factores (Factor I, Factor II, Factor III, Factor IV, Factor V, Factor VI, Factor VII, Factor VIII, Factor IX, Factor X, Factor XI, Factor XII y Factor XIII) que son coagulantes que trabajan conjuntamente en lo que se llama la «cascada de coagulación».

«Si uno de estos factores no funciona bien, la cascada se interrumpe y se forma más lentamente el coágulo que impide el sangrado. Como consecuencia de esta interrupción en la cascada de coagulación, las lesiones o heridas sangran durante más tiempo del debido, pudiéndose producir hemorragias internas y externas», explican desde la Federación.