Premios ATS: Mejor programa de I+D en terapia celular

El poder de transformar la forma en que se trata el cáncer

La terapia CAR desarrollada por Gilead tienen la capacidad de cambiar el curso de ciertos tipos de tumores, como el linfoma B difuso de células grandes, entre otros

La Razón
Enrique Ruiz Escudero, Marc Obrador y Sergio AlonsoLa Razon

Gilead, a través de Kite (su compañía de terapia celular), trabaja para transformar el tratamiento de los pacientes con ciertos tipos de cáncer. El objetivo es claro: conseguir que esta terapia llegue al mayor número posible de pacientes y ofrecerles alternativas y esperanza.

Los resultados de sus ensayos han mostrado que la terapia celular tiene la capacidad de cambiar el curso de ciertos tipos de cáncer. Para conseguirlo, utiliza el poder del sistema inmune del pacientes (a través de sus glóbulos blancos) para detectar y atacar sus propias células cancerígenas. La compañía lidera la investigación en terapias avanzadas desde hace años.

Un hecho diferenciador de la compañía es que es la única biofarmacéutica con cinco indicaciones de terapias CAR aprobadas en el mercado europeo.

Así, cuenta con un ambicioso pipeline en las áreas de terapia celular, inmunoncología y terapias dirigidas, que incluye terapias en investigación y tecnologías de próxima generación que tienen el poder de transformar la forma en que se trata el cáncer.

Además, sigue avanzando en tecnologías que algún día podrían abordar otras neoplasias malignas hematológicas así como tumores sólidos.

En nuestro país, Gilead cuenta con la autorización de Yescarta para el tratamiento de adultos con linfoma B difuso de células grandes (LBDCG) refractario o en recaída y linfoma B primario mediastínico de células grandes (LBPM) en tercera línea, siendo una de las dos únicas terapias CAR que están incluidas en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.

La terapia CAR usa el poder del sistema inmune del paciente para detectar y atacar las células tumorales

Los resultados obtenidos en los últimos años muestran que estamos ante un cambio de paradigma en la forma en la que se aborda el cáncer hematológico. Así, los datos muestran que más del 40% de los pacientes con linfoma difuso de células B grandes siguen vivos cinco años después de recibir el tratamiento.

Se trata de unos datos muy importantes si tenemos en cuenta que muchos de estos pacientes contaban con una esperanza de vida de poco más de seis meses.

Hace algunas semanas, en el marco de la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO 2023) celebrada a principios de junio, se presentaron unos datos que han revolucionado el ámbito de las CAR-T al cambiar el paradigma del tratamiento del LBDCG refractario o en recaída. Este ensayo muestra que el uso de estos CAR-T reduce en casi un 30%, el riesgo de muerte convirtiendo a este fármaco en la primera terapia en 30 años que demuestra una mejora significativa en la supervivencia en una población de pacientes que padece uno de los cánceres de la sangre más agresivos.

Otro área de interés de la compañía es el linfoma de manto, uno de los linfomas más graves y agresivos para los pacientes que, además, no cuentan con muchas alternativas terapéuticas. Los datos en vida real muestran que el uso de la CAR-T para su tratamiento han demostrado una tasa muy alta de respuesta completa (del 78%) y de respuesta global (del 90%).

Tras estos importantes hitos, los objetivos de Gilead se centran ahora en continuar destinando recursos y esfuerzo investigador para el desarrollo de terapias para nuevas indicaciones que le permitan mantener su liderazgo.

Sistema de producción

Actualmente, la compañía está llevando a cabo ocho estudios en el área de terapia celular, dos de ellos en fase 3; cuatro en fase 2 y dos en fase 1. Pero desde Gilead, no solo invierten en I+D, sino también en el desarrollo de un robusto sistema de producción que permita garantizar los mayores estándares de calidad en todo el proceso.

Así, en 2020, la farmacéutica inauguró su primer centro de fabricación en Europa (en Ámsterdam) tras recibir la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), con capacidad de producir terapia para, aproximadamente, 4.000 pacientes al año. Todo un hito que supuso la reducción de siete días en el proceso de administración de CAR-T al disminuir los tiempos de entrega y recogida de material entre la fábrica y los diferentes centros de tratamiento europeos.