De la dignidad y los servicios sociales

Sanitarios, cajeras, limpiadoras, fuerzas de seguridad del estado, personal de los servicios sociales deben ser considerados servicios esenciales con las máximas garantías y seguridad

Cerca de tu casa hay una residencia o vivienda tutelada gestionada por una ONG, puede que sea de Plena inclusión o de otra organización. Personas con discapacidad, inmigrantes, y otros colectivos vulnerables y en situación de exclusión que tienen su hogar en un centro del sistema de los servicios sociales.

Verás que entran y salen profesionales de apoyo que se dedican a garantizar los cuidados básicos, promover proyectos de vida definidos y deseados por cada persona. Profesionales que según los últimos informes responden al perfil de mujer joven, con titulación universitaria mucho más formada que bien pagada, con alta motivación y socialmente muy poco reconocida.

Estos días no veras salir a los residentes, pues están confinados en casa como tú y como yo. Puede, que alguna persona, por sus especiales características tiene que dar un corto paseo, con permiso de la autoridad competente, para poder compensar el gran sufrimiento que padece al estar encerrado durante tanto tiempo.

A lo mejor tienes en el vecindario una familia con alguna persona con discapacidad intelectual o del desarrollo y veras como afrontan este encierro buscando fórmulas creativas de hacer llevadera esta situación.

Para ellos la vida no es fácil. Una carrera de superación. Pero lo afrontan en general con un temple admirable. Seguro que estos días podemos aprender de ellos bastantes cosas.

Desde 2008 los recortes y la precarización de la sociedad han generado mucho pesar y dificultades tanto a las personas con discapacidad y sus familias como a los profesionales y voluntarios que se comprometen con ellos. Desde 2008 hemos bajado la mirada de la dignidad y permitido una devaluación social que ha impactado en las personas y familias más vulnerables.

Aceptamos el “más con menos “de la obligada austeridad de la mayoría. El “ya vendrán tiempos mejores” para reducir el gasto social. En las ONGS el gasto procedente de las administraciones públicas bajo en torno a un 20% en los último años según estudios de las Plataforma de ONGS de Acción Social, y fuimos asumiendo la desigualdad como campo de juego permanente ( Ver informes FOESSA). Normalizamos los bajos precios para afrontar los costes de los servicios sociales gestionados por el Tercer Sector financiando los retrasos en el pago de muchas administraciones.

Pero por mucho que pidamos en Amazon gente que nos cuide, que nos conozca y que nos proteja no nos la van a mandar. Por mucho wiffi gratis que haya, no hay caricias on line. Ni las tecnológicas arriesgan su salud para cambiar un pañal, ni las casas de apuestas apuestan por ti.

Son gente normal, tus vecinas y compañeros, que han elegido lo social como modo de vida y el valor esencial de lo comunitario como único espacio posible para una ecología humana sostenible. Ellas hoy hacen que tenga significado la palabra dignidad. Atienden a otras personas con mascarilla o sin ella. Y no lo podemos permitir. Deben realizar su tarea con el máximo de dedicación, protección y reconocimiento.

Sanitarios, cajeras, limpiadoras, fuerzas de seguridad del estado, personal de los servicios sociales deben ser considerados servicios esenciales con las máximas garantías y seguridad. Es de justicia y a los responsables políticos y de las entidades sociales nos va nuestra propia dignidad en ello. Gracias.

* Enrique Galván es director de Plena Inclusión.