El virus en la sociedad viral

Tres meses y medio después el mundo en su conjunto está encerrado en casa y se relaciona a través de las redes

El virus es social. Para frenarlo -y a falta de la vacuna- hemos cortado toda interacción física. A su vez, nuestra sociedad es viral. Lo era antes del Covid19. Fueron las redes sociales e Internet las que nos hicieron conscientes de que la información -ya fuera verídica o falsa- se propagaba siguiendo un patrón viral: viralizándose. Es decir, creciendo de manera exponencial a medida que era compartida -contagiada- por clústers de individuos.

Resulta interesante analizar estos días cómo las redes sociales son, por una parte, el espejo comunicativo de la epidemia, y por otra, el sustituto digital de una vida social en cuarentena, forzosamente confinada. Al tiempo que el mundo físico se contrae con el confinamiento, el mundo digital, como un big bang, se expande a gran velocidad. Algunos números: un día normal el mundo envía unos 350 millones de tuits. En estos días, unos 600 millones. También se incrementan un 20% el número de posts en Facebook y de fotos subidas a Instagram. Y se están enviando más o menos un 20 % más de emails, y un 25 % más de vídeos vistos en YouTube, unos mil millones más de vídeos al día.

El virus nos ha hecho aún más digitales, más virales. Hablamos con mayor frecuencia en las redes. Pero, ¿cuánto hablamos del Covid19? En Sigma Dos hemos analizado la evolución de la pandemia en las redes sociales en lengua española. Hemos encontrado que la «epidemia digital» ha atravesado, al menos, tres fases. En una primera, las menciones al virus (en sus diferentes formas semánticas) conforman un tema minoritario, que crece en la conversación a medida que llegan noticias de Wuhan, primero, y de Italia, después.

En febrero, las menciones al virus pasan prácticamente de cero a, como máximo, unas 50 mil menciones diarias en todo el ámbito hispanohablante en los últimos días del mes. La segunda fase se produce a partir de mediados de marzo, cuando las menciones al Covid19 se disparan desde esas 50 mil diarias, hasta rozar las 300 mil menciones el 24 de marzo (un aumento del 600% aproximadamente), manteniéndose en ese ritmo hasta el 27 de marzo. Entramos aquí en una tercera fase: las menciones al Covid19 empiezan a caer por debajo de las 75 mil diarias en los últimos días del mes. La tan famosa curva del virus se aplana antes en las redes sociales que en nuestras sociedades.

¿Qué puede haber detrás de esta curva? El análisis semántico de esta evolución parece señalar que, tras unos primeros momentos dominados el shock de la aparición del virus, estamos acudiendo las redes más para intercambiar la experiencia humana que supone el estar confinados y mantener el contacto que para buscar información. Por una parte, las redes adquieren una función metacomunicativa.

A través de nuestras redes, comunicamos la comunicación en sí misma, equivalente al diálogo: «¿Me recibes? Te recibo». Es decir, se usan para fortalecer el vínculo como signo de que se está ahí y se está bien. Por otra parte, las redes funcionan como válvula psicosocial, una especie de mural libre de expresión por la que se libera la enorme angustia colectiva a través de mensajes de apoyo a médicos u otros colectivos, crítica social y política, o memes humorísticos.

El Covid19 ha desplazado la búsqueda de información a la televisión, la radio y la prensa tradicional, que recuperan el protagonismo como fuentes fiables. La necesidad de saber realmente qué está pasando parece no solo elevar nuestra voracidad informativa; también estaría reforzando nuestro «paladar digital», mostrándonos más exigentes ante la posible información defectuosa («fake news», bulos, falsos mitos, etc).

Otro aspecto interesante sobre el comportamiento de las redes en esta epidemia es la recepción de las campañas en redes sociales promovidas desde las administraciones públicas, fundamentalmente en Twitter. De los hastags lanzados, #yomequedoencasa (en el 3º puesto, con más de 393 mil menciones en marzo) y #quedateencasa (en el número 4 del ránking de hashtags, con casi 321 mil) son los que mejor funcionan. Apelan a una acción individual, son cortos y claros. Para poner en perspectiva, los dos primeros de la lista son #covid19, con más de 3,4 millones de tweets, y #coronavirus, con más de 1,2 millones.

#estevirusloparamosunidos figura en el puesto número 12 de los más utilizados, con más de 81.000 menciones. Si bien se viraliza menos en términos absolutos (tal vez por ser más largo y complejo sintácticamente), es de destacar que una iniciativa del Gobierno de España se está usando también en países como Venezuela, Colombia, Estados Unidos, México, Argentina, o Francia, como hashtag habitual por comunidades hispanohablantes.

Los usuarios que recurren al uso de las etiquetas de «campaña» para frenar el Covid19 son jóvenes: entre el 70 % y el 80% tienen entre 18 y 24 años, y alrededor del 20 % entre 25 y 34. A mayor juventud, más activismo Covid19 en redes. ¿Podríamos hablar de, en vez de una generación millennial, de una generación de coviders, con el Covid19 como gran evento vital unificador para todos ellos, algo que los marcará y definirá en el futuro?

Si las redes sociales están siendo la plataforma para compartir experiencias y realizar la socialización que no se puede llevar a cabo de manera física, la información relacionada con la salud la estamos buscando en Google. Si miramos en Google Trends, comprobamos que las búsquedas sí acompañan, e incluso anticipan un poco, los tiempos epidemiológicos. Las búsquedas en Google de «tos seca» en España tienen un punto de inflexión entre el 9 y el 10 de marzo, cuando pasan de 30 sobre 100, a 60 sobre 100 (Google Trends no ofrece datos absolutos, sino relativos), y alcanza su pico el 14 de marzo (100 sobre 100). Por compararnos con el país que anticipa el escenario español, Italia, vemos que la búsqueda de «tosse secca» cambia su tendencia y se dispara entre el 4 y el 5 de marzo (pasando de 47/100 a 75/100). Es decir, con cinco días de antelación sobre España. Vale la pena tenerlo en cuenta.

Si algo caracteriza al Covid19 es su facilidad de contagio. La primera noticia de esta nueva enfermedad data del 31 de diciembre, cuando las autoridades chinas informaron del virus. Tres meses y medio después, el mundo en su conjunto está encerrado en casa y relacionándose a través de las redes. El Covid19 pasará. Pero la sociedad seguirá permanecerá, y haremos bien en comprender sus pautas de comportamiento.