España se rezaga y ocupa ya el puesto 23 en la práctica de test pese a los rebrotes

Las estadísticas sitúan a nuestro país lejos de la cabeza en pruebas por millón de habitantes Pese al bajo número de detecciones practicadas, sigue en el «top ten» mundial de personas infectadas

Vecinos de Ordizia, Guipúzcoa, se hicieron test a principios de mes. EFE/Javier EtxezarretaJavier EtxezarretaEFE

Sergio Alonso - Madrid

España se está rezagando peligrosamente en la realización de pruebas diagnósticas pese a ser uno de los países que peores cifras arroja de todo el planeta en la lucha contra el Covid-19. Dicho retroceso se produce además en medio de numerosos rebrotes en cuyo control resultan claves estas pruebas, y a pesar de que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ya apuntó a la práctica de «test, test y test» como una de las herramientas más efectivas para hacer frente a pandemia de coronarivus y a sus posibles reverberaciones.

Cuatro meses y medio después de que estallara en la mayor parte del planeta, España se sitúa en el puesto 23 en tasa de pruebas realizadas. En concreto, contabiliza 122.651 practicadas por cada millón de habitantes, y numerosos países le pisan ya los talones, por lo que no es descartable que sea pronto superado por más en breve espacio de tiempo. Worldometers, un contador que mide la evolución de la enfermedad a nivel planetario en tiempo real, revela que por delante de nuestro país se sitúan otros 22. Algunos, a gran distancia. Gibraltar, por ejemplo, es líder en test diagnósticos, con una tasa de 480.633. Le siguen Islas Feroe, con 473.552; Luxemburgo, con 437.326; Mónaco, con 412.739, y otros países con baja población, lo que explicaría la alta cifra de pruebas realizadas. Sin embargo, también figuran por delante estados más grandes y poblados y otros de nuestro entorno más cercano.

Según la misma fuente, Estados Unidos ha realizado hasta la fecha 126.180 pruebas por cada millón de habitantes; Portugal, 129.1116; Israel, 132.799; Rusia, 157.603; Reino Unido, 173.531 y Dinamarca, 208.337, por citar algunos casos.

La baja tasa de pruebas para diagnosticar el Covid-19 choca con las lúgubres estadísticas que arroja nuestro país en la batalla contra la enfermedad, ya que se sitúa entre los peores del mundo en casi todos los apartados. De acuerdo con Worldometers, España es el tercer estado del mundo con más fallecidos por millón de habitantes. En concreto, arroja un saldo de 607 defunciones por Covid-19 en esa proporción de población, sólo por detrás de Bélgica, con 844, y de Reino Unido, con 660. Si en lugar de contabilizar las poco más de 28.400 muertes de las estadísticas oficiales del Gobierno se tuvieran también en cuenta los fallecidos con síntomas en residencias o domicilios, nuestro país se situaría a la cabeza mundial en esta estadística.

El contador también mantiene a España entre los peores países en lo que se refiere al número total de personas contagiadas. En concreto, ocupa el séptimo lugar, sólo por detrás de Estados Unidos, Brasil, India, Rusia, Perú y Chile. Los vínculos entre las estadísticas ponen de manifiesto que la cifra de contagiados es elevada a pesar de que el número de pruebas realizadas para detectar dichos contagios es relativamente bajo. ¿Qué sucedería si se hubieran hecho más pruebas de las practicadas hasta ahora? Todo apunta a que las estadísticas estarían aún más disparadas.

Cerco a la propagación

El actual contexto de rebrotes en España, con alrededor de un centenar detectados, hace más imprescindible, si cabe, la realización de test para la detección de las nuevas infecciones y el cerco a su propagación mediante la vigilancia de los contactos de los que arrojen positivo en las pruebas. En su estrategia de detección precoz, vigilancia y control de Covid-19, actualizada el pasado jueves, 9 de julio, el propio Ministerio de Sanidad asegura precisamente que esa detección precoz ha de pivotar necesariamente sobre la práctica de PCR, priorizándose esta utilización sobre otras estrategias.

El documento hace hincapié en que «a toda persona con sospecha de infección por SARS-CoV-2 se le realizará una PCR (u otra técnica de diagnóstico molecular que se considere adecuada) en las primeras 24 horas». Si la PCR resulta negativa y hay alta sospecha clínica de Covid-19 se repetirá la PCR a las 48 horas con una nueva muestra del tracto respiratorio. El Ministerio añade que si la PCR continua siendo negativa y han transcurrido varios días desde el inicio de los síntomas se podría plantear la detección de IgM mediante una prueba serológica tipo Elisa u otras técnicas de inmunoensayo de alto rendimiento. Sanidad recalca, eso sí, que según la evidencia actual, la OMS únicamente recomienda el uso de test rápidos para determinadas situaciones y estudios, y con fines de investigación.

«Las técnicas de detección rápida de antígenos o anticuerpos no se consideran adecuadas para el diagnóstico de infección aguda». En la estrategia, el departamento de Salvador Illa enfatiza que todos los casos sospechosos se mantendrán en aislamiento a la espera del resultado de la PCR y se iniciará la búsqueda de sus contactos estrechos convivientes. En caso de PCR negativa, y si no hay una alta sospecha clínica, el caso se da por descartado y finaliza el aislamiento.