La española que desarrolla en Oxford la vacuna contra la Covid: «Se han adelantado los tiempos porque ya se había probado en humanos»

La bióloga Arancha de Castro empezó a trabajar en Oxford Biomedica antes de la pandemia y ahora afronta su mayor reto profesional: "No es solo un orgullo, es una obligación moral"

Hace dos años que esta madrileña hizo la maleta y se fue a Oxford con sus dos hijos. Todavía no le esperaba la aventura de Oxford Biomedica, la empresa que ha firmado el acuerdo con AstraZeneca para la vacuna de la Covid-19. Fue en el mes de febrero cuando entró a formar parte del equipo. Acostumbrada a viajar –ya lo vivió de niña– con la familia por los motivos laborales de su padre, cuando aprendió inglés y francés, no le supuso un reto el cambio, más bien una oportunidad. Poco antes de que se desatara la crisis sanitaria de la Covid-19 esta bióloga entró a trabajar en Oxford Biomedica y así en la creación de la ansiada vacuna que ponga freno a la Covid-19. A pesar de que Arancha de Castro comenzó en la industria de la alimentación, hace dos décadas que dio el salto a la farmacéutica. «Es una industria muy regulada y puedes hacer muchas cosas diferentes. Yo tiré por la garantía de calidad, es decir, la supervisión de que todos los departamentos cumplan la NFC, que son las normas de correcta fabricación». Ahora trabajan a marchas forzadas. La vacuna que ponga freno a esta pandemia es una demanda mundial. Y una carrera.

-¿Cuánto ha cambiado el trabajo desde que se desató la pandemia?

-Oxford Biomédica no se dedicaba a las vacunas antes de la pandemia. A raíz de la Covid-19 se firma el acuerdo con AstraZeneca y con otros clientes como Juno o BMS. Y sí, se ha incrementado mucho el nivel y la naturaleza del trabajo. Lo que se prevé es que, depende de cómo evolucione esto, aumente más.

-¿Están trabajando más a contrarreloj que nunca?

-El ritmo de trabajo es increíble porque tenemos el acuerdo de Astra y tenemos otros acuerdos y el ritmo de trabajo es frenético. Suele ser siempre así, porque con tus clientes tienes que cumplir unos plazos, pero ahora la urgencia es añadida.

-¿En qué productos trabajan?

-Independientemente de la vacuna nosotros trabajamos para sacar adelante tratamientos para la leucemia infantil y para el linfoma y hay niños que se mueren sin estos tratamientos, porque la realidad es que curan.

-¿En qué se basan?

-El producto estrella que hacemos para Novartis se llama Kymriah. Es terapia génica y son productos que transforman tu sistema inmunológico. La gente que tiene cáncer y no lo supera es porque su sistema inmunológico no es capaz de vencer el cáncer, su cuerpo no lo reconoce como algo malo y no lo ataca. Estos productos transforman tus células T de tu sistema inmunológico para que reconozca al cáncer y lo transforme. Tiene una tasa de efectividad del 90 por ciento. Eso quiere decir que al 90 por ciento de niños se les cura el cáncer.

-¿Por qué a los niños?

-Porque está diseñado genéticamente. No es química es terapia celular génica. Hay productos para adultos, pero la tasa de curación es muy buena también, pero está entre el 60 y el 70%

-¿Cuánto tiempo hace que se está usando?

-Comenzó en 2017. Empezó en Estados Unidos, ya está en 25 países en el mundo y sigue creciendo según la regulación de cada país.

-¿Cuánto tiempo se necesita para desarrollar un producto así?

-En este caso se necesita menos tiempo de lo normal, porque los niños si prueban la quimioterapia y no funciona no hay otras opciones. Los gobiernos entonces piensan que es mejor aprobar esto porque no hay otra opción, sopesan los riesgos y se acelera el proceso. Alrededor de seis o siete años ha llevado, que en realidad es muy muy rápido.

-¿Está relacionado este tipo de proceso con la vacuna?

-El producto que hacemos para Novartis del cáncer se basa en un virus. Usamos ese virus para transformar el sistema inmunológico del paciente de cáncer. Los virus tienen una tasa de infección y los usamos para transformarlos. Con AstraZeneca usamos un virus que expresa una proteína como la del Covid-19, similar, que el sistema inmunológico reconoce y lucha contra ella, que en realidad es como funcionan las vacunas. La clave es que todos los productos se basan en un virus.

-La diferencia...

-Las vacunas se las pones a gente sana y un tratamiento de cáncer a una persona enferma. El objetivo del producto es diferente. Uno es curar y otro prevenir.

-Un protocolo normal de vacuna es muy largo.

-Lo normal es entre 18 y 24 meses. Este tiempo es así por el periodo de desarrollo del producto y el tiempo que luego necesitas para que las autoridades lo evalúen y autoricen.

-En cambio, se han acelerado mucho los procesos...

-Esta vacuna la ha desarrollado la Universidad de Oxford y nosotros trabajamos en colaboración muy cercana. Han acortado mucho los tiempos porque ya tenían una vacuna por el Mers, que es otra variedad de coronavirus, y el ébola, que son vacunas que se basan en la misma tecnología y tenían muchos datos de seguridad. Ya la habían probado en humanos. Lo que han hecho es desarrollar esta vacuna a partir de la anterior, tenían trabajo avanzado, no han empezado de cero, en cuanto al desarrollo. Todavía no la tenemos aprobada, pero para el mes de septiembre u octubre creemos que estará.

-¿En qué momento se encuentra?

-Se está probando. Primero se comenzó con voluntarios en Oxford y también en Brasil, que tienen una tasa de mortalidad muy alta, y en tiempo real con gente que está expuesta. Y eso nos proporciona una cantidad de datos enorme, que son los que tienen que evaluar la agencia reguladora inglesa y esperamos que haya suficientes ya para que puedan aprobar el producto en septiembre u octubre.

-¿Cómo es la aprobación?

-La industria farmacéutica se regula de manera independiente. La Unión Europea regula toda la industria farmacéutica de la Unión Europea y luego se extrapolan a los diferentes países, se hacen locales. Estados Unidos tiene su propia normativa, que es una de las más estrictas, una de las más reconocidas a nivel mundial. Japón también tiene la suya y también es una de las más top y la inglesa también tiene mucha reputación a nivel de los profesionales que funcionan dentro. Como nosotros estamos localizados en Inglaterra nos la dan aquí. Cada país tiene que tener la suya. En este caso, los titulares de la autorización son AstraZeneca.

-¿Hay dosis para todo el mundo?

-El volumen del que hablamos es enorme y no se puede hacer cargo una sola compañía, por eso AstraZeneca lo que está haciendo es buscar colaboraciones y firmar contratos por todo el mundo para poder fabricar. Con una o tres empresas es imposible abastecer la demanda mundial.

-¿Efectos de una vacuna?

-Son los mismos que para cualquier vacuna: un poco de fiebre, picazón y malestar. Esos efectos secundarios generales para cualquier tipo de vacuna son los que está reportando Astra.

-¿Para saber la efectividad de la vacuna cuanto tiempo se necesita?

-Esa es la gran pregunta. Para eso se hacen los ensayos clínicos, que no han acabado todavía y no tenemos los resultados.

-Cuando se dice que el virus ha llegado para quedarse... Parece que nada lo puede frenar. ¿Comparten esa visión?

-Sin vacuna el virus está para quedarse como todos los demás virus. Aquí no se dice eso, lo que sí está claro es que no tenemos suficiente información. Cuando esté la vacuna tendremos un mecanismo de defensa, es verdad que no la va a hacer desaparecer, pero nos protegerá.

-¿Con que otro virus le podemos comparar?

-En muchos sitios se ha comparado con la Gripe española de 1918, por la facilidad para contagiarse y propagarse, la Covid-19 es un coronavirus de la misma familia que el Mers, el Sars, la gripe española del 18 y la gripe común).

-¿Cómo será la dosis? ¿Una? ¿Anual?

-AstraZeneca ha pensado en dos inyecciones. Una dosis inicial y una dosis de recordatorio, pero todavía no está del todo claro.

-¿Orgullosa de participar en un proyecto así?

-Sin duda. Tenemos todos mucho entusiasmo y es muy emocionante. Todo el mundo pone todo de su parte. No es solo un orgullo, es una obligación moral, va más allá.