Coronavirus y gripe: una pareja diabólica

En el hemisferio Sur la temporada de gripe ha sido muy leve. Sin embargo, el descenso de casos no ha permitido estudiar si es posible o no la coinfección

Los expertos opinan que muchas gripes graves del año pasado podrían haber sido casos no detectados de COVID-19
Los expertos opinan que muchas gripes graves del año pasado podrían haber sido casos no detectados de COVID-19Susanna SáezEFE

¿Es posible encontrar alguna buena noticia sobre salud en este aciago 2020 pandémico y bisiesto? En nuestras antípodas, sí. Y es que la temporada de gripe en el hemisferio sur (donde ahora andan saliendo de los rigores del invierno) ha sido excepcionalmente leve. Durante los primeros seis meses del año, las autoridades sanitarias de los países meridionales (desde Suráfrica a Nueva Zelanda, de Argentina a Australia) tuvieron que enfrentarse al azote de la COVID-19 en medio de su temporada habitual de gripe estacional. Pero los resultados han sido realmente sorprendentes. En Australia, desde enero a junio se ha registrado una décima parte de los casos de gripe confirmados en laboratorio de los que habitualmente suelen aflorar en esas fechas. En Suráfrica, según informa la revista «Science», el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles tuvo que detener un estudio sobre influencia de la gripe estacional este año por falta de pacientes. El caso más significativo es el de Nueva Zelanda, que se ha convertido en el único país del mundo en el que la crisis Covid ha supuesto una disminución en la mortalidad del país. Las bajas tasas de incidencia del coronavirus y la práctica eliminación de la mortalidad por gripe han hecho que el exceso de muertes propio de esta temporada del año haya arrojado un número negativo (han muerto 1.200 menos neozelandeses que en la primera mitad del año pasado).

Pareciera que al tiempo que el SARS-CoV-2 campa a sus anchas, el virus de la gripe está encontrando menos oportunidades para desarrollarse.

Fernando Simón ha comunicado en alguna ocasión que prevé que este año la temporada de gripe en España será más leve. Y el ministerio de Sanidad pretende adelantar unos días la campaña de vacunación contra este mal estacional con el fin de que no coincida su pico máximo con el esperado resurgir del coronavirus en octubre o noviembre.

La gripe de 2019 fue especialmente virulenta en todo el mundo. ¿Es esperable que la de 2020 sea más leve? ¿Los datos de reducción de la incidencia en el hemisferio Sur se deben que las cepas de virus de este año son más débiles o simplemente a que las medidas de prevención contra la Covid también han contenido a la gripe?

Uno de los mayores temores de los gestores sanitarios para este fin de año es la coincidencia de las dos grandes infecciones globales: la Covid y la gripe. Ambas enfermedades tienen su propio desarrollo y ciclo de vida y no hay constancia de que se retroalimenten, pero la gestión de los casos acumulados de una y otra puede poner en serios apuros al sistema sanitario. En palabras de Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Epidemiología: «aunque son males distintos, puede haber coexistencia de ambas patologías en un mismo individuo, lo cual empeora el pronóstico, lógicamente». Además, hay que recordar que los mecanismos de transmisión de ambas son muy similares.

Todo ello hace que los sistemas de detección y diagnóstico se enfrenten a un estrés añadido si las dos patologías conviven en el mismo espacio y el mismo tiempo. De hecho, algunos expertos consideran que muchos casos de gripe del año pasado, que se diagnosticaron como extremadamente graves, podrían haber sido en realidad manifestaciones tempranas de la Covid no detectadas por el sistema.

¿Es razonable pensar que lo que ha ocurrido en el Sur pueda ocurrir también en el Norte y, en ese caso, nos encaminamos hacia una temporada de gripe estacional inusualmente benigna?

Algunos expertos están convencidos. Pasi Penttinen, jefe del programa de Enfermedades Respiratorias del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), ha asegurado que «la escasez de casos en el hemisferio Sur puede significar que haya menos virus circulante y, por ende, menos riesgo en el Norte».

Pero podría tratarse de un espejismo. El descenso de la gripe meridional puede estar relacionado con el confinamiento y las medicas higiénicas. Si en Estados Unidos o Europa se relajan las medidas anti Covid, la gripe va a volver a encontrar el camino despejado que no halló en países sureños y brotará con virulencia. Así se ha advertido desde el Programa Mundial de la Gripe: «Relajar la vigilancia conducirá a una gripe más agresiva».

Lo cierto es que, una vez más, vamos a ciegas. El descenso de los casos en el hemisferio Sur ha tenido un extraño efecto secundario: no hay masa crítica suficiente para estudiar las interacciones entre Covid y gripe. Al no tener muchos enfermos, no se ha podido estudiar sobre ellos. De modo que no se conocen bien cuáles son los mecanismos de una posible coinfección. Parece obvio que combatir contra dos virus a la vez en el cuerpo es peor que combatir contra uno solo, pero ¿cuánto peor?

El pasado mes de abril, un estudio de la Universidad de Stanford analizó 116 personas que habían sido infectados por SARS-CoV2 y que dieron positivo también en al menos otro patógeno respiratorio (generalmente rinovirus, solo uno tuvo también gripe). Los resultados no parecen indicar que la existencia de dos infecciones simultáneas afecte a la evolución de la COVID-19.

¿Doble contagio?

Un factor a tener en cuenta es si la infección por un virus puede proteger contra la infección por un segundo o, al contrario, favorecerla. No se dispone de muchos datos al respecto, pero algunos estudios realizados en Escocia con pacientes afectados de gripe A parecen indicar que son menos propensos a infectarse durante ese periodo de rinovirus u otros patógenos. En otras palabras, si se pilla la gripe, no se pilla al mismo tiempo un constipado común.

Sin embargo, en otras temporadas sí se ha detectado una retroalimentación positiva entre el VRS (Virus Respiratorio Sincitial, que provoca catarros leves típicos de los niños) y el CoV-OC43 (uno de los causantes del resfriado común). Al parecer, contagiarse de uno aumenta las probabilidades de contagiarse del otro. El CoV-OC43 es un coronavirus primo cercano del causante de la Covid.

En este contexto, el ministerio de Sanidad ha avanzado el deseo de adelantar la temporada de vacunación de la gripe. No todos los expertos están de acuerdo con la medida. El virus de la gripe es muy estacional y llega a sus picos máximos algunas semanas después de aflorar. Si se adelanta la vacunación, puede que el pico de la epidemia aflore cuando la vacuna empieza a perder su eficacia. Más aún si tenemos en cuenta que parece que la temporada de gripe se está retrasando cada año un poco más (quizás por efecto de los cambios en el medio ambiente).

Tras la virulencia gripal demostrada la temperada anterior, las farmacéuticas se han apresurado a fabricar grandes cantidades de vacuna para este año. Se cree que pueda haber cerca de un 10 por 100 más de dosis disponibles.

En Reino Unido, el servicio de Salud ha anunciado que expandirá la edad de vacunación recomendada tanto en niños como en adultos. El Gobierno español ha anunciado la compra de 5 millones de dosis de vacuna antigripal para añadir a las ya compradas por las Comunidades Autónomas. La intención es tener vacuna suficiente para que el 75% de la población de riesgo (mayores, personal sanitario, enfermos crónicos, etc…) sea inmunizada. La realidad es que en años anteriores es difícil llegar al 50% (no todo el mundo desea vacunarse).

España es uno de los países de Europa en los que la cobertura de vacunación contra la gripe en personas mayores es más alta. Sin embargo, estamos muy por debajo de lo óptimo respecto a la vacunación de enfermos crónicos, personal sanitario y mujeres embarazadas. En estos mismos grupos de población, la COVID-19 también puede ser una amenaza mayor.

Si al final, la temporada de gripe es más leve en España estaríamos ante una buena noticia solo a medias. El sistema sanitario se vería realmente aliviado ante los peores augurios que rodean al coronavirus. Pero tener menos virus de la gripe circulante presenta un inconveniente. Los científicos encargados de fabricar la vacuna de la siguiente temporada (2021-2022) tendrán menos datos sobre cómo es el virus de la gripe y es probable que la vacuna de entonces esté condenada a ser menos efectiva.

La relación entre Covid y gripe comienza a ser un diabólico puzle sin resolver.