Líder europeo en exceso de muertes

Un nuevo estudio confirma que nuestro país es el que peor supo contener el efecto de la primera ola, con especial incidencia entre las mujeres y los mayores de 65 años

Nuestro conocimiento de la Covid ha ido mejorando y se ha ajustado mejor la auténtica letalidad de la infección. En las primeras confusas semanas se tendió a insinuar que el porcentaje de muertes producido por este nuevo patógeno podría ser similar al de la gripe. Hoy, según las últimas actualizaciones de la OMS, la letalidad del virus se sitúa entre el 0,6 y el 1%. Es un virus mucho más mortal que la gripe A, por ejemplo, cuya letalidad ronda el 1 por 10.000.

Al caos de sistemas de medición diversos se añade la certeza estadística de que el verdadero número de fallecidos excede con mucho el que los sistemas sanitarios arrojan. Además es realmente difícil determinar qué cantidad de personas que ha fallecido en lo que llevamos de año lo han hecho como consecuencia indirecta de la pandemia y, aun no habiendo padecido la enfermedad, se han visto afectadas por ella de uno u otro modo.

Preguntas con respuesta

¿Cuánta gente ha muerto de Covid? ¿Tiene sentido hacerse esta pregunta? Los científicos del Imperial College que ayer publicaron en «Nature Medicine» su informe sobre exceso de mortalidad en Europa creen que sí tiene sentido. La respuesta, por desgracia, vuelve a evidenciar que España es el país peor parado en el continente. Liderados por el investigador Majid Ezzati, los expertos han analizado datos oficiales de mortalidad de 21 países industrializados desde 2015 hasta mayo de 2020. Se trataba de encontrar el número de personas fallecidas esperable cada semana en función de las personas que fallecieron en semanas similares de otros años, tras introducir factores correctores. El trabajo termina cuando acaba la primera ola de la pandemia en Europa de manera que el exceso de mortalidad apreciada en los primeros meses de 2020 es atribuible al impacto directo o indirecto de la Covid.

España es el país de Europa en el que se aprecia un mayor exceso de mortalidad (es decir una diferencia mayor entre las personas fallecidas y las que deberían haber fallecido en estas fechas). Con una media de 98 fallecimientos por 100.000 habitantes, en España ha muerto un 38% más de gente de lo esperado. Inglaterra y Gales, con un 37%, comparten segunda posición. En el total de los 21 países estudiados (prácticamente toda Europa además de Australia y Nueva Zelanda), durante la primera ola de la crisis han fallecido 206.000 ciudadanos más de lo esperable (un 18% de exceso de mortalidad). España duplica la mortalidad media de Europa. En prácticamente todos los casos, hasta finales de febrero las muertes registradas coinciden con lo esperado para esas fechas. El exceso de mortalidad comienza a apreciarse claramente desde la primera semana de marzo. En el caso de España, tanto en hombres como en mujeres las muertes se disparan desde los últimos días de febrero y son evidentemente altas las dos últimas semanas de marzo.

Los mayores picos de aumento de la mortalidad ocurren en curiosa secuencia histórica. Los hombres italianos son los primeros en notar un incremento evidente en las muertes añadidas en primeros días de marzo. El siguiente grupo en recibir la ola mortal es el de la población masculina española en la segunda semana de marzo. En ambos casos, los datos de mortalidad no retornan a la normalidad hasta final de abril. Si se analiza la media demográfica, la región europea con mayor exceso de mortalidad total es Inglaterra/Gales seguida solo a 1 punto por España. Pero en la distribución por sexos, España es claramente donde más exceso de mortalidad femenina se ha producido.

Uno de los datos llamativos es el exceso de mortalidad relacionado con la edad. En este caso, España también está a la cabeza. Entre los mayores de 65 años somos el país donde mayor aumento de mortalidad se ha producido en Europa. Durante la pandemia murió un 40% más de españoles mayores de 65 años de los esperados para un periodo similar.

Cuatro comportamientos

El estudio encuentra cuatro tipos de comportamiento ante la pandemia. En primer lugar, países que han podido evitar un aumento de mortalidad estos meses (Bulgaria, Nueva Zelanda, Hungría, Finlandia o Polonia entre otros). El segundo grupo se refiere a países con afectación baja (Suiza, Portugal, Austria). Un tercer grupo con aumentos medianos de mortalidad (Suecia y Holanda). Y por último están los países con aumentos graves de la mortalidad como España, Italia o Reino Unido.

Estas diferencias se producen no por una causa concreta, sino por dos fenómenos casi universales. Los países que realizaron más tests preventivos al comienzo de la pandemia y aplicaron antes las medidas más drásticas han detenido mejor el exceso de mortalidad.