Pautas para contrarrestrar la disfonía en el profesorado ante el necesario uso de la mascarilla

“El desgate masivo que se produce por forzar la voz puede acarrear importantes problemas que pueden derivar en patologías vocales e incluso en cirugía vocal”

Una profesora da clase con mascarilla a alumnos en la Facultad de Humanidades y Ciencia de la Comunicación de la Universidad privada CEU San Pablo
Una profesora da clase con mascarilla a alumnos en la Facultad de Humanidades y Ciencia de la Comunicación de la Universidad privada CEU San PabloÓscar Cañas Europa Press

Hay profesiones para las que la voz es esencial y se emplea sin parar. Éste es el caso de los profesores, con varias horas de clase a sus espaldas en el cómputo global de la semana, algo que afecta al estado y a la calidad de su voz. Por eso, entre estos suele ser bastante frecuente la disfonía, una pérdida parcial de la voz; siendo la afonía su alteración máxima o pérdida total de voz.

Si ya de por sí esta patología era frecuente antes de la pandemia en el sector, ahora con el empleo (imprescindible) de la mascarilla las cifras de afectados por disfonía están aumentando. “Este fenómeno es debido al esfuerzo que realizan los profesores por comunicarse con sus alumnos tratando de contrarrestar el inconveniente de tener la cara oculta por la mascarilla de protección”, afirma la doctora María Soledad Angulo, que dirige el Servicio de Logopedia de los hospitales Quirónsalud Campo de Gibraltar y Quirónsalud Marbella.

Esta especialista, que reconoce que se está registrado en las consultas un importante incremento de profesores afectados por disfonías debido al uso de mascarilla en las aulas, señala también que estas cubiertas faciales limitan la expresión y la gesticulación, por lo que las profesionales que deben dirigirse a un público o colectivo, como es el caso de un grupo de alumnos en el aula, suelen forzar su voz para que los escolares puedan recibir el mensaje sin restricciones.

Según advierte, esta limitación, unida a la restricción de la distancia social establecida en el protocolo de seguridad, provoca que el docente aumente tanto la intensidad, como el volumen de la voz.

A su vez, recuerda que el reflujo gastroesofágico puede influir o incluso agravar la aparición de la disfonía, al mismo tiempo que los factores emocionales afectan a la voz y pueden hacer a la persona más vulnerable frente a esta patología.

Entre sus síntomas, apunta a una voz más ronca o áspera de lo habitual, que puede sonar forzada o ahogada al hablar, y que significa que la persona tenga que hacer un esfuerzo extra para poder expresarse. “Esta enfermedad es causada por un problema en las cuerdas vocales o cuando la laringe se inflama (laringitis)”, según describe.

La doctora Angulo recuerda aquí que uno de los problemas que suelen surgir en torno a las pérdidas de voz es que como forman parte de un proceso progresivo, generalmente las personas se van adaptando a las modificaciones que sufre su voz, sin darle la importancia que merecen, y dificultando y retrasando el diagnóstico y el tratamiento.

“El desgate masivo que se produce por forzar la voz puede acarrear importantes problemas que pueden derivar en patologías vocales e incluso en cirugía vocal, y la mayor parte de los docentes no conocen técnicas vocales adecuadas que les permitan proyectar su voz durante horas, ni tampoco han adquirido hábitos en el cuidado de su voz”, agrega la responsable del Servicio de Logopedia de los hospitales Quirónsalud Campo de Gibraltar y Quirónsalud Marbella.

Qué debemos y qué no debemos hacer

Por ello, en primer lugar, recomienda a los profesores que ante la mínima sospecha de que su voz esté cambiando y viéndose dañada ante un uso excesivo acuda a un especialista, el logopeda en este caso, quien determinará las principales pautas a seguir, y podrá enseñarle las principales técnicas vocales para emplear bien su voz durante tantas horas.

Aquí recuerda que no se debe tener miedo a la hora de acudir a un centro sanitario hoy en día, a pesar del avance de la pandemia, puesto que estos han diseñado circuitos libres de coronavirus, donde si se siguen las precauciones establecidas (mascarilla, lavado de manos y distancia de seguridad) no tendrán ningún problema frente a posibles contagios. Es más, Angulo destaca que los hospitales Quirónsalud Campo de Gibraltar y Quirónsalud Marbella donde ella trabaja, ambos cuentan con la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’, que acredita que ambas instalaciones cumplen con los protocolos de desinfección más exigentes en esta pandemia.

En segundo lugar, y tras visitar a un especialista, aconseja seguir unas pautas de higiene vocal adecuadas para concluir sus jornadas escolares, “sin dolor, carraspeos, fatiga vocal, picor o cualquier otro síntoma que indique irritación o desequilibrio de su laringe, así como sobreesfuerzo de los pliegues vocales”.

En concreto, no existe un tratamiento médico para la disfonía, prosigue Angulo, si bien algunas medidas paliativas pueden conllevar: Reposo y tiempo, hablar lo estrictamente necesario, no susurrar ya que así se causa más tensión en las cuerdas vocales, no fumar, no beber alcohol, y tomar bastantes líquidos (un litro y medio de agua al día), o bien del consumo de infusiones con orégano y de ‘hierba del cantor’ o erísimo, que ayudan a aliviar y a relajar la zona laríngea.

Por último, la logopeda recomienda la práctica de inhalaciones con vapor. “Queda totalmente desaconsejado el consumo de alimentos ácidos, de miel, de café, de té, de alcohol y de tabaco, ya que pueden producir deshidratación en los pliegues vocales”, sentencia la doctora Angulo.

En última instancia, la doctora María Soledad Angulo, que dirige el Servicio de Logopedia de los hospitales Quirónsalud Campo de Gibraltar y Quirónsalud Marbella, avisa de que la evaluación debe ser especialmente urgente en casos de disfonías que se prolongan más de 2 semanas y están acompañadas de dolor, de tos con sangre, de dificultad para tragar, de bultos en el cuello, o si existe una pérdida completa o severa de la voz.

El objetivo principal de la terapia logopédica es centrarse en la expansión de la comunicación de la persona, según refiere la doctora María Soledad Angulo, quien dirige el Servicio de Logopedia de los hospitales Quirónsalud Campo de Gibraltar y Quirónsalud Marbella, una unidad que está especializada en la prevención, detección, diagnóstico y tratamiento de los diferentes problemas que intervienen en la comunicación, ya sea lenguaje oral, escrito, o gestual.

Los trastornos más habituales en el Servicio de Logopedia son los trastornos del habla (alteraciones en los sonidos, dificultades en la pronunciación, disfemia o tartamudez, disartria), trastornos de lecto-escritura (dislexia, discalculia, disgrafía), trastornos del lenguaje (afasia, retraso en el desarrollo del lenguaje escrito o hablado), entre otros.