¿Los pacientes ostomizados tienen más riesgo frente a la Covid-19?

En nuestro país hay más de 70.000 personas ostomizadas y cada año se registran 16.000 casos nuevos

Paciente ostomizada
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En España hay aproximadamente 70.000 personas ostomizadas y cada año hay 16.000 nuevos casos, de los cuáles el 60% son temporales y el 40% permanentes. Una ostomía es la intervención quirúrgica en la que se crea el estoma, es decir, la exteriorización de una parte del intestino a través de la pared abdominal que serán recogidos por una bolsa, para que se puedan expulsar todos los residuos, ya sean fecales o urinarios, ante una patología que así lo impide.

Según explica la enfermera Margarita Poma, especialista en el manejo de ostomías y heridas complejas del Hospital La Luz de Madrid, existen varios tipos de ostomías, y según su ubicación se denominan de una u otra manera: En el intestino delgado (ileostomía), en el intestino grueso (colostomía), o del aparato urinario (urostomía).

Durante esta pandemia, la especialista resalta que no por ser portador de una ostomía se tiene mayor riesgo de padecer la Covid-19, si bien afirma que quien esté infectado de coronavirus debe intensificar sus cuidados, ya que se ha constatado la presencia de este virus en heces y en orina. Además del aislamiento, es imprescindible extremar la higiene de manos y la utilización de material desechable en la limpieza del estoma. En los pacientes dependientes se debe limitar el número de cuidadores y es importante la utilización de equipos de protección individual (mascarilla, pantalla facial, bata y guantes) según última infografía de SEDE, CGE y Coloplast.

“La existencia de una abertura artificial en el cuerpo exige el mantenimiento de unos cuidados diarios para la correcta eliminación de la orina y de las heces. Es imprescindible conocer cómo ajustar y cambiar regularmente la bolsa o dispositivo que contiene dichos residuos, así como cuidar la dieta, y tratar las posibles irritaciones en la zona. Y esto no se aprende solo”, advierte.

Según afirma Poma, una adecuada ubicación del estoma hace que la persona pueda ver, tocar y hacer sus autocuidados sin depender de nadie; por ello remarca la importancia de la educación sanitaria al paciente o a los cuidadores de personas portadoras de un estoma, más en esta pandemia.

“Una vez que el paciente recibe el alta, la estomaterapeuta se encarga de su seguimiento. De acuerdo con la enfermera, las citaciones son más frecuentes al principio y se alargan según progresa el paciente. Al comienzo vienen a los tres o siete días, después entre quince y treinta. Finalmente, deben acudir una o dos veces mínimo al año porque pueden surgir cambios o complicaciones posteriores”, indica.

En concreto, casi el 50% de los pacientes desarrolla hernias paraestomales, aunque también existe el riesgo de sufrir fugas, lesiones en la piel, granulomas, retracción o estenosis del estoma, entre otras complicaciones.

Para ello, Poma recalca que se necesita un equipo de profesionales que enseñe al paciente a normalizar su situación y lleve a cabo revisiones periódicas; un servicio que ofrece el Hospital La Luz a través de su consulta de enfermería, y que no ha cesado su actividad en ningún momento desde la aparición de los primeros casos de Covid-19.

Es más, esta experta pide a todos los pacientes ostomizados que, ante la mínima duda o sospecha, no tengan miedo a la hora de acudir a la consulta o al centro hospitalario, ya que estos han diseñado hoy en día circuitos libres de coronavirus, por lo que son prácticamente nulas las posibilidades de contagio. De hecho, celebra además que en el Hospital La Luz, donde ella trabaja, la instalación cuenta con la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’, que acredita que el centro cumple con los estándares más exigentes de desinfección en esta pandemia.

Se puede tener una vida normal con el estoma

“No dejamos de lado a nuestros pacientes, se redujeron las horas, pero se mantuvo el seguimiento”, indica esta especialista en ostomías, quien remarca que, pese a las dificultades iniciales, los pacientes se adaptan a su nueva situación. “He tenido pacientes jóvenes, de mediana edad y muy mayores que les parece un mundo llevar un estoma. Sin embargo, con el tiempo lo superan y hacen su vida lo más normal posible”, añade.

Y es que según subraya la enfermera, se puede llevar una vida perfectamente normal con una ostomía, y se debe trabajar por la aceptación de esa nueva imagen del paciente. “Tratamos que piensen que el estoma no lo es todo, que valen por lo que son. Buscamos que hablen sobre su estoma y que contacten con otras personas que hayan pasado por lo mismo”, explica.

Precisamente, una de sus pacientes, Rosario Pérez, de 84 años, a quien le practicaron una ostomía en febrero de 2016 por un cáncer de recto en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. “Vivir con un estoma no es nada fácil. Tienes que salir a la calle siempre preparado, aunque solo salgas una hora por si tienes algún accidente, quitarte la bolsa y ponerte otra. No es como otras operaciones donde lo has pasado mal, pero ya pasó. Siempre tienes que estar pendiente y eso es muy duro”, afirma la paciente.

Desde su operación, Rosario tuvo que realizar una serie de cambios en su alimentación y en su forma de vestirse. “Tienes que comprar ropa que no te oprima, no te puedes poner un cinturón o unos leggins porque van pegados al cuerpo”, sostiene. En cuanto a la dieta, Rosario no puede comer nada que tenga fibra y debe evitar las bebidas o comidas demasiado frías o calientes.

Así, la consulta de enfermería del Hospital La Luz facilita pautas dietéticas y un teléfono de contacto para resolver cualquier duda que pudiese surgir respecto a su estoma, una labor que ensalza Rosario: “Son muy cariñosas y comprensivas. Me apoyan, me dan ánimos y aclaran todas tus dudas”.

Según cita la Sociedad Española de Enfermería Experta en Estomaterapia (SEDE), las ostomías pueden tener un origen oncológico, pero también pueden ser necesarias ante una enfermedad congénita como la poliposis, o bien en pacientes que sufren de enfermedades inflamatorias, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, patologías donde más se suelen realizar estas cirugías. También se realizan en perforaciones del tubo digestivo, obstrucción intestinal y diverticulitis.

“Según el Libro Blanco de la Ostomía en España (2018), la patología más frecuente que lleva la realización de una ostomía es el cáncer colorrectal”, recuerda la enfermera estomaterapeuta.