Las vacunas que promete Illa para enero llegarán más tarde

La UE solo formalizará la compra de las dosis cuando la Agencia Europea del Medicamento dé luz verde. La burocracia y la dificultad logística retrasarán el reparto de todas las dosis

El Ejecutivo comunitario dio ayer su aprobación al acuerdo con los laboratorios Pfizer y Biontech para la compra de hasta 300 millones de vacunas. Este pasado domingo, los dos laboratorios que trabajan de manera conjunta anunciaron que los últimos ensayos demuestran una eficacia en más del 90%, lo que desató la euforia en las bolsas. Normalmente, las primeras generaciones de vacunas no suelen superar el 70%. A pesar de estos buenos augurios, el Ejecutivo comunitario prefiere abonarse a la prudencia y no dar una fecha sobre cuándo comenzará al campaña de vacunación en los países europeos hasta que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) dé la necesaria luz verde y autorice su comercialización. Una cautela que contrasta con el anuncio del ministro español, Salvador Illa, quien confía en que la campaña de vacunación pueda comenzar a principios del año que viene y que, en primavera, un porcentaje significativo de la población española haya sido inmunizada contra el virus.

Sorprende que el Ministerio de Sanidad se haya atrevido a dar una fecha de llegada de las primeras dosis a nuestro país (Salvador Illa anunció que estarían a prinpcios de año) cuando Europa todavía no ha formalizado ni siquiera la compra. Las dosis sólo serán compradas formalmente una vez se demuestre que la vacuna es segura. Una vez se la EMA lo apruebe, a cada país europeo le corresponderá un volumen acorde a su población dentro de la UE, que en el caso de España es de un 10%. Según los cálculos del Ministerio de Sanidad, nuestro país podría recibir unos 20 millones de dosis que protegerían a 10 millones de españoles, ya que se necesitan dos dosis para conseguir la inmunidad. El Ejecutivo comunitario, por ahora, no ha confirmado estos cálculos. Así, mientras el ministro Salvador Illa lanza campanas al vuelo, su homólogo aleman prefiere pecar de prudente y no adelantar escenarios. De hecho, Tomas Merthens, presidente de la Comisión Permanente de Vacunas aclaró que no pueden precisar nada. «Generalmente comenzamos a planificar una estrategia cuando se ha aprobado una vacuna. Solo entonces se emite una recomendación de vacunar». Pero en España la política comunicativa es diametralmente opuesta. Se anuncian unas vacunas que no han sido ni siquiera compradas de la misma forma que se anunció una reserva estratégica de productos que empezó a formalizarse a los cinco meses de comenzar la pandemia

En todo caso, con las vacunas, es Europa quien centraliza la compra. A partir de ahora, los Estados tenen cinco días para decidir si quieren participar a través del Ejecutivo comunitario, que tiene como objetivo que la vacuna llegue a todos los países europeos en las mismas condiciones. Con esta iniciativa, Bruselas pretende que no vuelvan a repetirse los mismos episodios vergonzosos de la primera ola del coronavirus, cuándo el sálvese quién pueda fue la nota dominante ante la escasez en el suministro de material médico.

Sanidad sigue siendo una competencia nacional y, por eso, cada Estado es libre de designar los grupos prioritarios que recibirán la vacuna antes que el resto de la población. Bruselas ha pedido a los Estados que la respuesta sea coordinada y se respeten las recomendaciones efectuadas por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, la agencia europea que aconseja a los Estados miembros. Entre estas líneas maestras, el organismo europeo aboga por proteger de manera prioritaria a ancianos, personal sanitario y pacientes con patologías previas y también aconseja repartir antes la vacuna en aquellas regiones europeas con una mayor tasa de incidencia ( contagios por 100.000 habitantes en los 15 días).

Bruselas ya había reservado en un pre acuerdo con Pfizer de 200 millones de dosis, ampliables a otras 100 suplementarias. A pesar del optimismo desatado por el anuncio del pasado lunes, el ejecutivo comunitario asegura que los últimos acontecimientos no han precipitado el anuncio de ayer. Con este contrato, Bruselas añade un cuarto laboratorio a su cesta de vacunas. Anteriormente, el ejecutivo comunitario ya había firmado contratos con AstraZeneca, Sanofi-GSK and Janssen Pharmaceutica NV y mantiene conversaciones exploratorias con otras dos empresas farmacéuticas. El objetivo es tener un abanico lo más amplio posible de vacunas que funcionen con diferentes métodos, ante la posibilidad de que no todas las candidatas se muestren eficaces en la última fase de ensayos. A pesar de los buenos augurios de la vacuna de Pfizer, la Comisaria de Salud, Stella Kyriakides, recordó ayer que las restricciones continuarán hasta que una parte significativa de la población esté inmunizada. Kyriakides presentó ayer una nueva propuesta para que Bruselas pueda tener mayores competencias sanitarias. Esta batería de medidas incluye la obligatoriedad de que los Estados informen sobre datos relevantes de sus sistema de salud y concede mayores poderes para las agencias europeas, que incluso podrán desplegar grupos de trabajo ante crisis sanitarias en un país europeos.