El Covid-19 cumple un año: el virus que cambió la historia y nuestras vidas

El primer paciente contagiado con coronavirus se remonta al 17 de noviembre de 2019: un varón de 55 años residente en la provincia de Hubei

STEPHANIE LECOCQEFE

El 17 de noviembre del año pasado cambió el rumbo de la historia. Un ciudadano de Wuhan fue la primera personas diagnosticada con Covid-19. Ese día, la gente caminaba tranquila por las calles, abrazaba a sus seres queridos, salían a cenar con amigos y sólo se lavaban las manos después de comer, Un año después, el virus se ha cobrado la vida de más de 1,2 millones de personas en todo el mundo y el número de casos diagnosticados supera los 50 millones en 190 países.

Ahora, la vida social cuesta vidas, las calles están desiertas por la noche, miles de locales comerciales siguen con sus cierres echados, en muchos casos, decorados con grafitis. Ya no recordamos bien las caras de nuestros conocidos o personas cercanas porque llevamos demasiado tiempo viéndoles detrás de una mascarilla. Eso sí, cada uno lleva una distinta. De marca, con la bandera de España, decorativas, para hacer deporte, caseras, quirúrjicas...

En este tiempo ha habido polémicas, errores de gestión despilfarros, solidaridad, homenajes a los sanitarios, aplausos, pero también peleas, manifestaciones, falta de material de protección. En España ha muerto más de 65.000 personas más que el año pasado, a pesar de que las cifras oficiales dicen otra cosa.

El coronavirus tardó algo en llegar a nuestras vidas. El 25 de enero, el Ministerio de Sanidad informaba de que se estaban estudiando dos casos sospechosos de personas procedentes de Wuhan, epicentro de la epidemia.

Seis días después se produjo el primer diagnóstico. Un turista alemán ingresado en un hospital de La Gomera y el contagio se produjo en su país de origen.

El 10 de febrero llegó el segundo caso, un británico diagnosticado en Mallorca. Ninguno de sus familiares tenía síntomas.

Los casos se sucedían y se producían las primeras cancelaciones de grandes eventos. El primero fue el Mobile World Congress de Barcelona, el 13 de febrero. A pesar de ello, 10 días después seguía insistiendo en que había casos de contagios locales. El primero “oficial” fue un paciente de Sevilla, diagnosticado el 26 de febrero. Un día antes se produjo la primera cuarentena masiva, tras el positivo de un italiano en un hotel de Tenerife.

Pero el goteo de casos comenzaba a acelerarse. El 28 de febrero se produjeros dos contagios lcoales más y el número total de casos ascendía a 25. Un día después, se duplicaba el número de casos y Sanidad ya comenzaba a indicar que la prioridad era localizar y estudiar los casos de contagio local

3 de marzo: El ministro de Sanidad, Salvador Illa, compareció el 3 de marzo para recomendar que los espectáculos deportivos se celebraran a puerta cerrada. Esta recomendación se produjo horas antes de que se conociera el caso de la primera víctima mortal por el coronavirus: Un valenciano que murió el 13 de febrero.

Despues de que el partido de ida Atalanta-Valencia se celebrar el Italia, la UEFA decide que la vuelta sea a puerta cerrada. Después se sabría que en ese encuentro se produjeron numerosos contagios.

El primer brote masivo se produjo en un funeral en el País Vasco, al que acudió un grupo de familiares de Haro (La Rioja), un municipio que fue puesto en cuarentena y vigilado por la Guardia Civil el 6 de marzo, era el primero de los confinamientos de un municipio. El teniente coronel al mando del operativo murió contagiado el 27 de marzo.

A pesar de ello, un día después Sanidad desaconsejó -pero no prohibió- asistir a actos masivos pero no desconvocan el acto del día de la mujer, en el que se dispararon el número de contagios. Lo mismo ocurrió con un acto multitudinario de Vox en Vistaalegre. Un gran error que actuó como la mecha de la pólvora. Días después, se habían producido miles de contagios, incluídos líderes de PSOE, Podemos y VOX y sus familiares.

El 9 de marzo, la Comunidad de Madrid decidió cerrar los colegios. Ese día hubo una ventana a la esperanza, con los primeros casos de personas infectadas que eran dadas de alta. En Valencia, la Mascletá fue el pistoletazo de salida de unas Fallas que no llegaron a celebrarse porque se suspendieron al día siguiente. Ese 10 de marzo, la Liga decide que los partidos se jueguen sin público. Tras las fallas, la Feria de Sevilla fue la siguiente y vineron detrás las demás cancelaciones.

El 11 de marzo, la OMS declara pandemia mundial. En España se habían detectado 2.218 contagiados, 54 muertes relacionados con la Covid y 138 pacientes recuperados. Era el paso previo a la decisión que cuatro días después tomaría el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, en una comparecencia que se iba a producir por la mañana y no se celebró hasta las 21:00 horas. La medida ya se conocía y miles de españoles tomaron las calles, parques y zonas recreativas antes de que se decretara el estado de alarma. El 15 de marzo comenzó el estado de alarma, de 15 días en un principio, y que suponía el confinamiento de la población, la prohibición de ciertas actividades laborales y los desplazamientos no esenciales. Había ya cerca de 300 muertos.

El 20 de marzo las muertes superan en millar y se comienzan a organizar hospitales de campaña. LAs imágenes de los enfermos o de los ataúdes no se llegarían a ver a lo largo de todo el estado de alarma.

El 22 de marzo se prolongaba el estado de alarma 15 días más. La alarma salta con los primeros casos de personas fallecidas en las residencias de ancianos, unos de los lugares con mayor incidencia. La alta mortalidad hace que haya que habilitar el Palacio de Hielo como morgue provisional. El día 24, la cifra de fallecidos llega a los 500.

El gobierno endurece las condiciones del confinamiento el día 28 y suspende también las actividades no esenciales. Ya hay 72.248 infectados y 5.690 muertos. dos días después, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias y cabeza visible del gobierno desde el inicio de la pandemia, da positivo y deja de comparecer ante los medios durante la cuarentena.

Abril comenzaba con datos terribles y el día 3, el Gobierno prorrogaba el estado de alarma hasta el día 26. La economía estaba sufriendo mucho y la seguridad social anunciaba la pérdida de 900.000 puestos de trabajo durante el mes de marzo. Las muertes eran ya de 950 diarias y el dato global superaba los 10.000, con más de 110.000 contagios.

La cifra de contagios sigue siendo alta pero parece que se va doblegando la curva. El día 8 comenzaba a hablarse del fin del confinamiento. La ministra de Hacienda, indicó que se haría a partir del 26 pero fue desmentida posteriormente por el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Un día después, Sánchez logra el apoyo para prorrogar el estado de alarma hasta el 26 de abril.

El 18 de abril, el presidente del Gobierno anuncia una prórroga del confinamiento hasta el 11 de mayo, pero con algunas medidas de relajación. Los niños de hasta 12 años podrían salir de sus casas acompañados a partir del día 27. Eso sí, durante una hora. Pero este anuncio también estuvo marcado por la polémica porque días después se rectificó y se dijo que la medida afectaría a los niños hasta 14 años y que podrían hacer sólo lo que ya estaba permitido, como ir a la compra. La protesta general hizo rectificar al Gobierno y al final se permitió a los niños salir a pasear.

El primer día de salida con niños se convierte en un caos, y las familias salen a pasear cion sus hijos y con otras familias, formando grupos y sin guardar las distancias.

El 29 de abril el Gobierno anuncia las cuatro fases de la salida del confinamiento, que se desarrollaría durante un plazo de seis a ocho semanas. El 30 de abril, se anuncia que los españoles pueden salir a hacer deporte y se establecen franjas horarias. El 1 de mayo la mejora de la situación permite cerrar el hospital de campaña de Ifema.

El 8 de mayo se conocen ya las primeras decisiones del Plan de Desescalada del confinamiento por fases y zonas. Madrid y Barcelona no cumplen los requisitos para pasar de la Fase 0 a la Fase 1 e irían avanzando en cada fase de manera distinta al resto de comunidades.

El 22 de mayo se confirma que Madrid y Barcelona pasan a la Fase 1 de la desescalada. El presidente Sánchez anuncia que se permitirá el turismo extranjero a partir de julio, se aprueba el ingreso mínimo vital y se producen las primeras manifestaciones en coche contra la gestión del gobierno, convocadas por Vox.

El 31 de mayo el gobierno anuncia que pedirá la sexta y última prórroga del estado de alarma y un días después Sanidad anuncia por primera vez desde el inicio de la pandemia que no ha habido muertes vinculadas al virus. Dos días después, el personal sanitario recibe el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2020.

Madrid, el área metropolitana de Barcelona y los sectores de Castilla y León restantes pasan a la Fase 2 de la desescalada el 5 de junio y el 52% del país pasa a la Fase 3. Además, España anuncia que el 22 de junio abrirá las fronteras con Francia y Portugal.

Después de un verano en el que los españoles se han relajado y han retomado su vida social, se ha producido la segunda ola. Sobre todo en las zonas en las que la primera ola no fue tan dura y en otras que repiten, como es es caso de Madrid. Así, cuatro meses después, España volvió a quedar sumida en el estado de alarma. Un mecanismo constitucional (previsto en el artículo 116 de la Carta Magna) que permite limitar derechos fundamentales -como la libertad de movimientos de los ciudadanos- para intentar así poner coto a la pandemia de coronavirus. Una herramienta utilizada para contrarrestar las decisiones del Gobierno madrileño, que no han gustado nada al Ejecutivo de Sánchez y que era necesaria después de que un juez tumbara su primera decisión.

El mes de octubre ha sido terrible en cuanto a cifras. Durante el mes pasado se produjeron más de 400.000 contagios (407.071 del día 1 al 30), lo que supone más de un tercio del total de infectados durante la pandemia, que ha afectado ya a 1.185.678 personas.

Pero para situar bien esta cifra sólo hay que fijarse en el histórico de los datos. Toda España estuvo confinada desde el pasado mes de marzo, cuando los datos eran muy inferiores a los actuales: 102. 136 infectados y 9.053 muertos. En abril, los contagios se dispararon a 215.000 y más de 24.000 muertos, frenando esta tendencia en mayo (239.638 positivos) y 27.127 fallecidos. En junio, la cifra llegó a 259.271 y 28.355 víctimas mortales y en julio ya se rozaban los 300.000 (288.522 y 28.445 muertes). No fue hasta el mes de agosto cuando se superaron los 400.000 contagios.

A día de hoy, cerca de 1,5 millones de casos detectados, 1.500 personas ingresadas en UCI en las últimas 24 horas y más de 1.000 muertes en la última semana.

Pfizer, Moderna y Sputnik han anunciado que sus vacunas tienen una efectividad superior al 90 por ciento pero la OMS ya ha advertido que hay que ser prudentes. El Covid ha llegado para quedarse como defienden muchos expertos. Por el bien de todos, esperemos que no.