¿Cómo será el futuro de la educación?

Hoy es el Día Internacional de la Educación. Con la pandemia se ha implantado un modelo presencial y a distancia que ha venido para quedarse

España tiene una menor proporción de graduados en estudios superiores en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). con la relación a la OCDE y la UE, tanto en mujeres como en hombres, un déficit que no se corrige si nos centramos en los nuevos accesos a este nivel educativo terciario.

El 25% de los nuevos ingresos (ya sean hombres o mujeres) en estudios superiores en España en 2019 se matriculó en estudios STEM por el 27% de la OCDE o el 29% de la UE. Informática es el ámbito en donde España se encuentra mejor, con un 6% de los nuevos estudiantes de enseñanzas superiores realizando estudios de esta rama, el mismo porcentaje que la OCDE.

Las diferencias entre nuestro país y la OCDE provienen de ciencias naturales, matemáticas y estadística; e ingeniería, manufacturas y construcción. Sólo el 13% de las mujeres graduadas en la OCDE se titulaba en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas por el 39% de los graduados hombres. En España, el porcentaje de graduadas que obtiene el título en STEM es incluso inferior, del 11%.

La presencia de los titulados hombres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas sobre el total de graduados en España (36%) también es más bajo que en la OCDE, pero aun así este porcentaje es más de tres veces superior al 11% que representa la presencia de las mujeres en STEM.

La proporción de mujeres en el área de ciencias naturales, matemáticas y estadística está equilibrado, con un 52%.

El desequilibrio se produce en ingeniería, manufacturas y construcción con sólo un 26% de mujeres y, sobre todo, en informática con un 20%.

España mantiene el mismo patrón, aunque con una presencia de mujeres inferior en las tres áreas que el conjunto de países desarrollados: 48% en ciencias naturales, matemáticas y estadística, 24% en ingeniería, manufacturas y construcción; y un bajo 13% en informática.

En definitiva, la poca presencia de mujeres en las STEM que ya se produce en la OCDE es aún más acusada en España.