La afasia, un síntoma que puede esconder múltiples enfermedades

Este trastorno en el lenguaje se produce como consecuencia de una lesión o una alteración en el funcionamiento en las partes del cerebro responsables de la expresión, la comprensión, la lectura y/o la escritura

La posibilidad de recuperación depende de la causa que haya originado esa lesión en el cerebro
La posibilidad de recuperación depende de la causa que haya originado esa lesión en el cerebro FOTO: Dreamstime Dreamstime

Hay personas que de repente presentan alteraciones de comunicación o del lenguaje. Es lo que se conoce como ‘afasia’. Se trata de un síntoma, no de una enfermedad en sí, que puede darnos pistas de que una enfermedad neurológica puede estar detrás de nuestros problemas del habla y comprensión.

El doctor Jaime González-Valcárcel, especialista en Neurología y coordinador de la Unidad de Ictus de los Hospitales privados de Quirónsalud en Madrid, precisa en este sentido que la afasia puede manifestarse en múltiples enfermedades neurológicas, aunque las causas más frecuentes son los ictus, tanto isquémicos como hemorrágicos, donde los síntomas aparecen de forma brusca; pero también en las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o en otras demencias como la afasia progresiva primaria.

“También puede darse en otras patologías como tumores cerebrales o infecciones del sistema nervioso, como la encefalitis herpética”, apostilla este especialista, quien recuerda precisamente el reciente anuncio del actor Bruce Willis de que abandona los escenarios por presentar un problema de afasia.

Síntomas asociados a la afasia

En concreto, detalla el doctor González-Valcárcel que la función del lenguaje es muy compleja y precisa de un correcto funcionamiento de diferentes áreas del cerebro que interactúan entre sí. El área de Broca en el lóbulo frontal controla la expresión y producción del lenguaje mientras que el área de Wernicke en la encrucijada entre lóbulos temporal, parietal y frontal, se encarga de la comprensión del lenguaje. La integridad de estas dos áreas, de otras áreas menores y de las vías de comunicación entre ellas es fundamental para producir y entender el lenguaje. Cualquier lesión que afecte a estas estructuras puede producir una afasia.

Así, este neurólogo insiste en que la afasia es un síntoma, no una enfermedad en sí misma, y tiene lugar porque se lesionan las partes del cerebro responsables del lenguaje. Aquí puntualiza que, dependiendo de qué zona del lenguaje se vea afectada, puede ser un déficit de expresión (área de Broca del cerebro), es decir, que tienen problemas para emplear las palabras y formular las oraciones; o bien de comprehensión (área de Wernicke), a la hora de entender a los demás.

En concreto, desde la Sociedad Española de Neurología explican que para hablar se requiere, en primer lugar, que pensemos en lo que queremos decir, debemos encontrar las palabras necesarias, y también decirlas en voz alta. Del mismo modo, dice que para comprender lo que nos dicen, debemos poner en marcha mecanismos de atención, reconocer que alguien quiere decirnos algo, a la vez que retener e interpretar las palabras que nos dicen. Y para todo ello, varias estructuras del cerebro están implicadas.

Estas zonas del lenguaje se encuentran en el hemisferio dominante, que es el hemisferio izquierdo en la gran mayoría de las personas. Es el caso de prácticamente todos los diestros, y de dos tercios de las personas zurdas. Tan solo en un tercio de los zurdos, el lenguaje está controlado por el hemisferio derecho. De esta forma, una lesión en el lado izquierdo del cerebro provocaría afasia en muchos diestros, y en dos tercios de los zurdos.

Problemas añadidos a la afasia

Pero no queda todo ahí porque las personas que presentan afasia también pueden padecer otros problemas añadidos como la apraxia (problemas con la secuenciación de los sonidos en las sílabas y las palabras); la disartria (trastorno de la ejecución motora del habla); problemas con la deglución, a la hora de tragar; la pérdida de capacidad de comprender palabras escritas o alexia; o por ejemplo la anomia o incapacidad para recordar o decir nombres de objetos.

Además, desde la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición (ASHA por sus siglas en inglés) añaden en este sentido que cuando una persona sufre afasia además no solo puede afectar a su expresión y comprensión orales, sino también a la escritura y a la lectura. No obstante, recuerda que esta afasia puede ser leve o grave, y todo dependerá de cómo sea esa lesión cerebral.

Para detectar la lesión suelen realizarse pruebas por diagnóstico de imagen, subraya el neurólogo de Quirónsalud Madrid, como la resonancia magnética o la tomografía computarizada.

¿Se pueden recuperar estos pacientes?

Por su parte, el doctor Rafael Arroyo, que es jefe del departamento de Neurología del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo de Madrid, y del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, reconoce que la posibilidad de recuperación depende de la causa que haya originado esa lesión en el cerebro.

“En los traumatismos craneales, en las encefalitis, o en los ictus, dependiendo del tamaño de la lesión y de su localización, la afasia puede mejorar con el tiempo, no empeora con el paso de los días, y puede mejorar gracias en gran parte a la logopedia. En algunas enfermedades, como en los ictus, el diagnóstico y tratamiento precoz de la causa resulta fundamental para disminuir las secuelas a largo plazo. Sin embargo, en enfermedades neurodegenerativas, lo habitual es que el curso de la afasia sea progresivo y hacia un deterioro cada vez mayor, siendo el trastorno del lenguaje un síntoma destacado en estas patologías”, manifiesta el neurólogo.

En estos casos, para la rehabilitación de los pacientes, suele ser fundamental el apoyo de los logopedas especializados en daño cerebral, y en algunos casos el de los psicólogos, puesto que esta afectación del habla puede mermar la parte emocional de los pacientes, supone un trastorno a nivel comunicativo y una barrera para la comunicación con los otros.

Además, hay que tener en cuenta que no siempre la recuperación de los pacientes es total, por lo que el trabajo multidisciplinar que se desarrolle, una vez detectada la causa, debe ir encaminado a lograr una comunicación lo más funcional posible para el afectado.