60 años de lucha

Imagen tomada en 1965 de un niño británico afectado por talidomida
Imagen tomada en 1965 de un niño británico afectado por talidomida

1950
La farmacéutica Grünenthal sintetiza la talidomida a principios de los años cincuenta.

1954
Grünenthal obtiene la primera patente para el fármaco. No existe ni la Ley de Medicamentos alemana y los controles médicos son muy deficientes.

1957
En octubre se empieza a comercializar la talidomida en Alemania occidental como sedante e inductor al sueño bajo la marca Contergan. Grünenthal comercializa sus productos de forma directa o a través de distribuidores, como en el caso de España. En Reino Unido y Australia, la producción y distribución corre a cargo de compañías independientes.

1960
La talidomida llega a las farmacias españolas en noviembre bajo la marca Softenon.

1961
Los primeros casos de malformaciones, obligan a Grünenthal a vender su producto con receta médica desde el mes de mayo.

El 15 de noviembre, la compañía recibe la primera llamada de un médico alertando de los efectos del fármaco, fue William McBride, un físico residente en Hamburgo. Dos días después llegó una carta del doctor en la que manifiesta su preocupación. Esta carta provoca la primera reunión con las autoridades sanitarias de Hamburgo y Renania del Norte-Westfalia. El sábado 25 de noviembre de 1961 Grünenthal decide retirar la talidomida del mercado.

1962
El Gobierno español prohíbe oficialmente los productos con talidomida en mayo.

1968-1970
Se celebra el llamado juicio Contergan en Alsdorf, cerca de Aquisgrán. Los procedimientos legales contra nueve ejecutivos de Grünenthal son los más largos en la historia del derecho alemán hasta el momento. El juicio, celebrado ante el tribunal regional de Aquisgrán, duró dos años y medio y constó de 283 días de vistas.

1970
Con el juicio en marcha, Grünenthal se compromete a transferir la suma voluntaria de cien millones de marcos alemanes a las víctimas de la talidomida. El 18 de diciembre el tribunal archiva el caso contra los demandados.

1971-1972
El Parlamento Alemán crea la “Fundación Contergan”, que cuenta con un capital total de 214 millones de marcos alemanes: 100 millones del gobierno alemán y 114 millones de Grünenthal (cien millones de los fondos que se acordaron en abril de 1970 y 14 millones para los casos de polineuritis). Desde 1972, la compañía indica que Fundación Contergan ha realizado pagos a las víctimas de la talidomida que ascienden a más de 613 millones de euros. Grünenthal ha proporcionado apoyo económico a víctimas de la talidomida de 38 países, entre ellos Alemania y España, y ha puesto en marcha una serie de iniciativas para mejorar las vidas de los afectados por la talidomida.

2010
Los afectados por los productos con talidomida de Grünenthal y su entonces distribuidor local en España solicitan las ayudas del Estado español y siguen teniendo derecho a solicitar las ayudas de la Fundación Contergan, mientras que los afectados alemanes sólo pueden solicitar las ayudas de la Fundación Contergan. El Gobierno español emite un Real Decreto que permite a las personas afectadas por la talidomida en España solicitar una ayuda del Estado español. Pueden solicitarlos los afectados por productos de Grünenthal y de su distribuidor local en España, así como a los productos con talidomida distribuidos y comercializados por otras compañías independientes de Grünenthal y de su entonces distribuidor local.

La empresa ofreció 120.000 euros anuales para todos los afectados españoles, pero éstos lo rechazaron.

2011
En junio, Grünenthal pone en marcha la iniciativa para casos de especial necesidad con la intención de mejorar las vidas de los afectados de mayor gravedad que recibieron un producto con talidomida de Grünenthal o de sus distribuidores locales. En casos de especial necesidad, en los que no existe financiación alternativa por parte del Gobierno del país en cuestión, los afectados pueden solicitar una ayuda para financiar prestaciones no monetarias, como, por ejemplo, sillas de ruedas, dispositivos auditivos, adaptación de servicios y coches, etc.

Este mismo año las asociación española de afectados AVITE demandó a Grünenthal y argumentó que la farmacéutica siguió vendiendo la talidomida en España después de su retirada en Alemania.

2012
Grünenthal pone en marcha un proyecto piloto que consiste en proporcionar a los afectados un software de reconocimiento de voz para facilitarles el uso del ordenador, que forma parte de la comunicación diaria y la vida social (Internet, email, etc.). Desde abril y a raíz de la iniciativa de un afectado belga, Grünenthal financia una tarjeta sanitaria especial en Bélgica para los afectados, lo cual facilita la acumulación de información médica durante la terapia. Los afectados y sus médicos consideran que es de gran utilidad.

En agosto se inaugura un monumento en Stolberg, Renania, en homenaje a las víctimas de la talidomida por iniciativa de uno de los afectados, Johannes Igle.

Desde 2012, la Fundación Grünenthal lleva a cabo todos los proyectos de la iniciativa de casos de especial necesidad para apoyar a las víctimas. La Fundación continúa identificando y llevando a cabo proyectos para mejorar las vidas de los afectados, más allá del apoyo económico. Además, funcionará de forma independiente a Grünenthal.La compañía anuncia que los españoles afectados por algún producto con talidomida, ya sea de Grünenthal o de su distribuidor local en España, tienen derecho a recibir una prestación de la Fundación Contergan y de la Fundación Grünenthal en Alemania. Desde que se pone en marcha la iniciativa de para casos de especial necesidad, Grünenthal aprueba más de 300 solicitudes.

2013
En noviembre, el Juzgado de Primera Instancia nº 90 de Madrid sentencia a Grünenthal a pagar una compensación de 20.000 euros por cada punto a todos los afectados según el baremo estblecido en el Real Decreto 1006/2000 que aún no han recibido ninguna prestación por parte de la Fundación Contergan. No se determina la cantidad exacta de la prestación que se deberá conceder a menos de veinte demandantes. La sentencia reconoce que AVITE no ha demostrado que las malformaciones de los demandantes hayan sido causadas por la talidomida o por productos con talidomida distribuidos por el predecesor legal de Grünenthal en España, Medinsa.

En diciembre, Grünenthal recurre la sentencia 217/2012 del Juzgado de Primera Instancia nº 90 de Madrid debido a que considera que los demandantes no han aportado las pruebas suficientes, entre otras razones. Además, de acuerdo con el Derecho español, pasados 50 años no es posible celebrar un juicio valido (bajo el concepto jurídico de prescripción).

2014
El 22 de octubre, la Audiencia Provincial de Madrid estima el recurso de apelación contra la sentencia de primera instancia de 19 de noviembre de 2013. Al estimar este recurso, el tribunal ha puesto de manifiesto que los demandantes no probaron sus alegaciones y que, tras el transcurso de más de 50 años, resulta imposible iniciar un juicio válido.

2015

El Tribunal Supremo desestima el 23 de septiembre por 8 votos a 1 el recurso de los afectados de la talidomida que exigía una indemnización por las secuelas.