Cadena perpetua para un esquizofrénico por el asesinato de un joven español en Londres

Un británico que padece esquizofrenia fue condenado hoy a cadena perpetua por la muerte de un estudiante español, encontrado decapitado en el piso que ambos compartían en Bournemouth (sur de Inglaterra) el 17 de julio de 2012.

Un británico que padece esquizofrenia fue condenado hoy a cadena perpetua por la muerte de un estudiante español, encontrado decapitado en el piso que ambos compartían en Bournemouth (sur de Inglaterra) el 17 de julio de 2012.

Karl Addo, de 30 años y diagnosticado con esquizofrenia paranoide, confesó durante el juicio ser culpable del homicidio de Sergio Retamar Márquez, de 23 años y natural de Coín (Málaga), en un suceso que conmocionó a esa tranquila localidad costera inglesa.

El juez que dictó hoy sentencia, Ian Burnett, determinó que Addo sea internado de por vida en el psiquiátrico de alta seguridad de Broadmoor (sudeste de Inglaterra) si bien, tras un período mínimo de seis años y medio, se podrá revisar su situación "si es seguro".

No obstante, el magistrado señaló al leer la sentencia, en presencia de la madre del joven español, María del Carmen Márquez, que Karl Addo es un individuo tan peligroso que previsiblemente su condena no será modificada.

Su madre, que acudió a la vista judicial en Bournemouth con una foto de Sergio, dijo que "ninguna sentencia sería suficiente y nada volverá a compensar la pérdida"de su hijo pero que le consuela saber que Addo "estará privado de libertad durante mucho tiempo y no podrá infligir este dolor a otra familia".

Sergio Retamar Mázquez falleció a causa de "un ataque profundamente violento y frenético", en el que fue "decapitado"y mutilado, recordó hoy el juez.

El suceso conmocionó a la tranquila Bournemouth, una ciudad frecuentada por jóvenes extranjeros que estudian inglés como era el caso de Sergio Retamar, quien trabajaba como camarero en un hotel para pagarse la estancia.

Según dijo este lunes durante el juicio el fiscal, Nigel Pascoe, el condenado sufría desde hace años episodios de esquizofrenia y creía que era atacado por grupos mafiosos y que su compañero de piso formaba parte de uno.

Addo, que en octubre de 2011 se había escapado de Londres para no ser internado en un psiquiátrico y llegó a Bournemouth en mayo de 2012, donde dos meses después mató al joven español, que llevaba un año en esa localidad.

Según el juez, la víctima "era un brillante joven español de 23 años que vivía y trabajaba en Bournemouth. Quería mejorar su inglés y por tanto sus perspectivas, entre otras causas por la difícil posición económica de España en los últimos años".

El magistrado destacó hoy también que el brutal asesinato de Sergio Retamar "ha tenido un impacto profundo y duradero sobre su madre y su familia".

"Sergio era guapo, feliz, bueno, sano, responsable, divertido y amable. Es una persona imposible de reemplazar", dijo su madre.