Carne vs. verdura: la guerra se recrudece

Los devoradores de hamburguesas, salchichas y embutidos morirán antes de un infarto que de cáncer colorrectal, según los expertos

Los comensales pueden ver cómo se cocina a través de las cristaleras del restaurante Rubaiyat
Los comensales pueden ver cómo se cocina a través de las cristaleras del restaurante Rubaiyat

Los devoradores de hamburguesas, salchichas y embutidos morirán antes de un infarto que de cáncer colorrectal, según los expertos. Comer así desde los 20 hasta los 50 años incrementa en un 50% las probabilidades de enfermedad cardiovascular

Existe la falsa creencia de que para reducir el riesgo cardiovascular hay que ser vegetariano. Sin embargo, la dieta mediterránea, que incluye el consumo de carne de forma moderada y pescado, ha demostrado que reduce el riesgo cardiovascular, según la Fundación Española del Corazón. Desde este organismo se recuerda que consumimos demasiada carne. Tras el anuncio de la OMS, más de uno y de dos intentarán reducir la ingesta de embutidos y carnes rojas para evitar tener un 18% más de probabilidad de sufrir cáncer colorrectal. Pero no es el único ni el peor de sus males. De hecho, si alguien sigue una dieta basada exclusivamente en la ingesta de carne «es más probable que muera de un infarto que de cáncer colorrectal», explica Miguel Ángel Martínez, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) de Obsesidad y Nutrición.

Comer más carne de la que recomienda la OMS (menos de 50 gramos al día) puede derivar en enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2 (el 33% de las personas que nacieron en el año 2000 en EE UU tendrán diabetes tipo 2). Y esto se ha demostrado antes que con el cáncer.

También está ligado a una mayor probabilidad de sufrir obesidad dado el mayor contenido calórico, y sufrir cáncer de páncreas y de próstata. Son enfermedades muy frecuentes en España».

El catedrático pone como ejemplo una persona que a los 20 años sólo devore carnes rojas y procesadas. «A los 50 años tendrá un 50% de probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular grave (derrame cerebral, ictus, infarto), diabetes tipo 2 o cáncer.

En España, la enfermedad más frecuente es la diabetes tipo 2. Hoy el 10% de la población adulta tiene diabetes tipo 2 cuyas consecuencias son pérdida de calidad de vida, problemas renales, oculares... En cualquier caso, si sólo comiera carne antes que morir de cáncer colorrectal, lo haría de un infarto, ya que esta dieta haría que se inflamasen las placas de las arterias, desprendiéndose y cerrando la arteria con el consiguiente infarto. Además, tendrá escorbuto, déficit de vitaminas...».

La doctora María Elisa Calle, responsable del Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón (Pasfec), tiene una opinión similar: «El problema de este tipo de ingestas son sobre todo las grasas saturadas que están relacionadas con problemas cardiovasculares. Si desde la infancia se come un exceso de carne procesada y carne roja va a tener un incremento de arterioesclerosis, coleterol, serán hipertensos y tendrán mucho riesgo cardiovascular. En cuanto a de qué morirían, probablemente de un infarto agudo de miocardio, pero porque lo sufrirían antes de alcanzar la edad a la que se suele desarrollar cáncer. De modo que sufrirían un infarto a los 40-50 años cuando el cáncer colorrectal suele darse a los 50-55».

En el otro lazo de la balanza, se encuentran los veganos y los crudiveganos (los que comen todos los alimentos en crudo). Los vegetarianos estrictos, que sólo ingieren vegetales (nada de huevos, lácteos ni miel), pueden sufrir déficit de hierro, de calcio y de vitamina B12, por lo que necesitan tomar suplementos alimenticios. Ahora bien, suelen estar muy concienciados con su dieta y toman los suplementos», explica Calle. Lo contrario que en el caso de los devoradores extremos de hamburguesas, embutidos y perritos calientes.

«Los veganos tienen un menor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, pero las dietas veganas son hipercalóricas de azúcares. Toman mucho dulce vegetal y pueden volverse obesos también. No es un patrón alimentario saludable», explica la doctora Susana Monereo, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo).

Más problemas tienen los crudiveganos, precisa la doctora Calle. «Hay alimentos que tomados en crudo tienen sustancias tóxicas, como son las berenjeras. Lo mismo sucede con las alubias, y algo también con las judías verdes. Llevar una dieta crudivegana puede derivar en problemas de desnutrición y tener carencias protéicas importantes, anemias, osteoporosis, porque no consumen casi clacio, irritaciones intestinales por ingerir un exceso de fibra...».

Lo ideal es llevar una dieta equilibrada, la mediterránea, que incluye el consumo de carne de forma modera, ha demostrado que reduce, entre otras cosas, el riesgo cardiovascular (al disminuir los niveles de colesterol malo, la diabetes, los infartos y el inctus).

«Lo idóneo es que la mitad de lo que comemos al día sea fruta y verdura, un 25% cereales, legumbres, arroz, pan patatas y otro 25% de proteínas, todo regado con aceite de oliva virgen, y añadir frutos secos y una copa de vino», recuerda Monereo. Pero, ¿pasaría algo por no comer carne? «No, se puede sustituir sus proteínas por las del pescado y el huevo», concluye.

Sin cambios en el etiquetado

Igualdad Animal propuso ayer a las autoridades sanitarias que el etiquetado de las carnes procesadas incluya advertencias similares a las de las cajetillas de tabaco para informar del riesgo de cáncer colorrectal. Desde la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) insisten en que «España seguirá las recomendaciones de la Unión Europea en cuanto a ésta u otras propuestas que puedan hacerse» y sostienen que van a mantener las actuales recomendaciones de salud pública acerca de limitar el consumo de carne, «no más de dos veces por semana».