Doble arma contra el alzhéimer: una vacuna para prevenir y curar

Científicos españoles certifican en ratones la seguridad de la molécula

Una vacuna preventiva y terapéutica contra el alzhéimer podría llegar a los pacientes en la próxima década. Tras los buenos resultados que ha obtenido en fase preclínica, «la EB-101 no ha mostrado los errores que se habían cometido con las anteriores –casos de reacciones meningoencefalíticas–, por eso creemos, aunque debemos tener prudencia, que puede funcionar bien en humanos», explica Ramón Cacabelos, principal investigador y director del grupo español EuroEspes, que ya ha invertido más de dos millones de euros en esta vacuna. De momento, las pruebas tan sólo se han hecho en ratones transgénicos (modificados genéticamente para que cumplieran el perfil genómico de la enfermedad). Ahora, han de empezar a preparar el compuesto para las pruebas clínicas, fase I, en humanos. «Hemos calculado que a partir de tres meses estaríamos listos para empezar los primeros ensayos de toxicidad», apunta Cacabelos, quien ha publicado los resultados en «International Journal of Alzheimer's Disease».

Para comenzar esta nueva etapa están negociando con cuatro grandes multinacionales, «valoraremos si nos merece la pena el codesarrollo o la venta de la misma», añade Cacabelos. La esperanza que tienen puesta en el éxito de esta vacuna contra la enfermedad neurodegenerativa que sufren seis millones de europeos se halla en la novedad de la formulación del compuesto. En este caso, se ha introducido un nuevo inmunógeno-adyuvante diseñado para generar anticuerpos contra las placas neuríticas, donde se acumula la proteína beta-amiloide que daña el cerebro de los pacientes. Además, otra característica es la presencia de liposomas ricos en una sustancia clave esfingosina-1-fosfato (S1P) que contribuyen a la regeneración neuronal. «El compuesto ha sido aprobado por la oficina de patentes de EE UU a finales de 2011. Hemos demostrado que podemos frenar el proceso, limpiar las placas y al mismo tiempo reestructurar la organización fitoneuronal», apunta Cacabelos. Sin embargo, otros expertos en alzhéimer expresan sus dudas sobre la eficacia de este nuevo arma aún en fase muy inicial de su desarrollo. Los argumentos en los que se basan sus críticas es que la publicación donde ha visto la luz los datos es «de segunda fila» y si tan buenos fuesen los resultados habrían salido en una revista con más categoría. Al mismo tiempo, recelan de que «un mismo compuesto pueda acabar con la proteína TAU, a la vez disminuir las placas de amiloide y "limpiar"los ovillos», como apunta Pablo Martínez-Lage, neurólogo de referencia del Centro de Investigación y Terapias Avanzadas de la Fundación CITA-Alzheimer de San Sebastián y coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

EVITA LAS HEMORRAGIAS CEREBRALES Y LAS REACCIONES NEUROINFLAMATORIAS

A pesar de que a lo largo de los años han aparecido diferentes vacunas para luchar contra el Alzheimer todas han presentado diferentes reacciones que han hecho que no sean del todo eficaces. De hecho, en el año 2001, el grupo de Elan Pharmaceuticals, liderado por Schenk, desarrolló la primera que tuvo que interrumpirse, al inicio de la fase clínica, al constatarse la muerte de varios pacientes con meningoencefalitis causada por la vacuna.

Desde entonces, varios grupos en el mundo, especialmente en Estados Unidos, Europa, Japón, Israel y China, han desarrollado diversas modalidades en vacunas orientadas a disminuir los depósitos de beta-amiloide en el cerebro de animales transgénicos, prestando especial atención al hecho de que no causaran hemorragias cerebrales

o procesos meningoencefalíticos. Además, en Europa un consorcio europeo desarrolló Mimovax, que se encuentra en fase de estudio clínico en Austria y, en España, se ha desarrollado una vacuna, recientemente adquirida por Grifols.

Ahora bien, la novedad de la vacuna EB-101 radica en que al ser probada en los animales transgénicos no ha presentado ninguna complicación. De hecho, ha obtenido unos óptimos resultados tanto en el modelo preventivo cromo en el terapéutico. "Con esta vacuna se puede detener el curso de la enfermedad aunque no resucitan las neuronas", ha informado Cacabelos para matizar que consigue revertir la estructura del cerebro a condiciones normales.

Concretamente, esta vacuna se caracteriza por la introducción de un nuevo inmunógeno-adyuvante diseñado para generar anticuerpos contra las placas neuríticas donde se acumula la proteína beta-amiloide que daña el cerebro de los pacientes con Alzheimer. Además, va encapsulada en liposomas ricos en esfingosina-1-fosfato que contribuyen a la regeneración neuronal.

"Hemos observado una disminución de la morbimortalidad, por lo que la vacuna podría aumentar la esperanza de vida. No obstante, para nosotros eso no es lo más importante, sino que nuestro objetivo prioritario es mejorar las condiciones de vida de los pacientes y proteger el cerebro para que siga funcionando", ha recalcado Cacabelos.

A LA ESPERA DE EMPEZAR LOS ENSAYOS CLINICOS CON HUMANOS

Por otra parte, y a la vista de estos buenos resultados, el investigador ha asegurado que su equipo está en condiciones para que dentro de unos meses comience la fase clínica con humanos aunque, ha apostillado, se encuentran a la espera de que las autoridades lo aprueben.

En este sentido, ha informado de que para realizar esta fase se estudiarán, en el tratamiento preventivo, a aquellas personas con un historial familiar de demencia y con un perfil genómico determinado. Asimismo, en el tratamiento terapéutico, se seleccionarán a aquellos que no han sido quemados por terapias previos, que no tengan lesiones cerebrales estructurales de tipo vascular, y que no estén tomando psicofármacos que puedan destruir o neutralizar la posibilidad de eficacia de la vacuna.

"Si lográsemos funcionar en el 30 por ciento de los casos sería un lujo desde el punto de vista terapéutico", ha recalcado Cacabelos, tras recordar que se dispone de unos "30 y 40 años"para conocer el curso de la enfermedad. "No podemos desperdiciar este tiempo", ha enfatizado.

Dicho esto, el investigador ha comentado que en el caso de que la vacuna vea por fin la luz y se pueda administrar en humanos, no se administrará en una sola dosis sino que se dará en diferentes tandas

y en periodos establecidos en los que tendrá una especial relevancia el perfil genómico de la persona.

"Serán, por ejemplo, en tandas de tres meses cada año", ha matizado, para zanjar asegurando que "no hay prisa"para desarrollarla. "Nos tiene que guiar la prudencia y la sensatez y tenemos que avanzar hacia la medicina personalizada", ha concluido.