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Dos estrellas a punto de tocarse

Están dentro de una nebulosa planetaria y, según una investigación, podrían provocar una explosión no prevista hasta ahora por las teorías de la astronomía

Imagen obtenida con el Telescopio Espacial Hubble de la nebulosa planetaria M3-1, formada por un sistema binario central con uno de los periodos orbitales más cortos jamas observados. Crédito: David Jones / Daniel López - IAC
Imagen obtenida con el Telescopio Espacial Hubble de la nebulosa planetaria M3-1, formada por un sistema binario central con uno de los periodos orbitales más cortos jamas observados. Crédito: David Jones / Daniel López - IAC

Un equipo internacional de astrónomos, liderado por el investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL) David Jones, ha descubierto dos estrellas que están muy próximas a juntarse y que, si lo hicieran, podrían provocar una «explosión de nova» antes de que se disipe la nebulosa en la que se encuentran y, con ello, desencadenar un proceso no previsto hasta la fecha por la teoría en torno a estos fenómenos.

Según explica el IAC, estas estrellas tienen un periodo orbital de poco más de tres horas. Este hallazgo, resultado de varios años de investigación, «resulta sorprendente por tratarse de estrellas binarias con uno de los periodos orbitales más cortos dentro de una nebulosa planetaria jamás observado, y además, revela la posibilidad de que, debido a su proximidad, el sistema pueda experimentar una explosión de nova antes de que se disipe la nebulosa».

Los resultados de la investigación acaban de ser publicados en la prestigiosa revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS).

Las nebulosas planetarias son, recuerda el IAC, envolturas de gas y polvo que estrellas parecidas a nuestro Sol expulsan al final de sus vidas. «En muchos casos vemos que esa expulsión se origina de una interacción entre la estrella progenitora y una compañera cercana, y por eso forman nebulosas con estructuras tan elaboradas», explica Jones.

En la investigación se ha estudiado la nebulosa planetaria M3-1. Las observaciones enseguida confirmaron las sospechas. «Al empezar a observarla, vimos inmediatamente que era un sistema binario y que su brillo cambiaba rápidamente, por lo que podía significar que tenía un periodo orbital muy corto», cuenta Henri Boffin, investigador del Observatorio Europeo Austral (ESO por sus siglas en Ingles) en Alemania. De hecho, la separación calculada entre las dos estrellas es de, aproximadamente, 160.000 kilómetros, es decir, menos de la mitad de la distancia entre la Tierra y la Luna.

Después de varias campañas de observaciones en Chile con los telescopios Very Large Telescope (VLT) y New Technology Telescope (NTT), los investigadores consiguieron recopilar los datos suficientes para empezar a entender las propiedades de las estrellas, como su masa, temperatura y tamaño.

El resultado de las observaciones contradice las actuales teorías de evolución de binarias que sostienen que, una vez formada la nebulosa planetaria, las estrellas permanecen separadas durante mucho tiempo antes de llegar a interaccionar de nuevo. Cuando esto ocurre, la nebulosa ya debería haberse dispersado de manera que no se observaría.

Sin embargo, una explosión de nova observada en 2007, conocida como Nova Vul 2007, dentro de otra nebulosa planetaria, puso en entredicho el modelo, según los investigadores del instituto canario. “En el caso de M3-1, vemos otro candidato que puede experimentar una evolución similar; como las estrellas se están casi tocando, no deberían tardar mucho en volver a interaccionar y, quizás, a producir una nova dentro de una nebulosa planetaria», concluye Jones.