El canibalismo del Homo Antecessor no se debía a la escasez de alimentos

El canibalismo del Homo Antecessor, el homínido más antiguo de Europa del que se han identificado restos en el yacimiento de Gran Dolina, en Atapuerca, no practicaba el canibalismo por escasez de alimentos, según un estudio del Centro Nacional de Investigación Humana (CENIEH) con sede en Burgos.

En el estudio, publicado en la revista "Journal of human evolution", un grupo de científicos del CENIEH se basan en un modelo matemático que han elaborado para determinar la disponibilidad de recursos alimenticios en la sierra de Atapuerca hace 800.000 años, época en la que están datados los restos de Homo Antecessor en los que el equipo investigador de los yacimientos confirmó que practicaban el canibalismo.

En el artículo, titulado "Modeling Trophic resource availability for de first human settlers of Europe: The case of Atapuerca TD-6"("Modelo trófico de disponibilidad de recursos para los primeros pobladores humanos de Europa: El caso del nivel TD-6 en Atapuerca") concluyen que el entorno era muy rico en recursos, por lo que el canibalismo no se debía a periodos de hambruna.

El trabajo se basa en un modelo matemático que permite estimar la cantidad de recursos que podían obtenerse de manera sostenible de las poblaciones de herbívoros que se encontraban en el ecosistema de Atapuerca.

Además, incorpora la competencia con los predadores y carroñeros que también consumían este tipo de presas.

Los resultados demuestran que el Homo Antecessor vivía en un entorno donde podía aprovisionarse de abundante carne y grasa a partir de los grandes mamíferos que habitaban la sierra de Atapuerca y sus inmediaciones.

Los investigadores han concluido que se puede descartar la hipótesis de que los homínidos que habitaron lo que hoy son los yacimientos de Atapuerca, en la provincia de Burgos, hace 800.000 años practicaran el canibalismo de manera habitual como consecuencia de una escasez de recursos continuada.