Francisco Ayala ve «ciencia y religión como dos ventanas para mirar al mundo»

El científico ha sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

El científico Francisco Ayala momentos antes de ser nombrado doctor Honoris Causa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

El científico ha sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

Por su larga trayectoria profesional y sus múltiples éxitos cosechados, el científico Francisco Ayala ha sido investido esta mañana como Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Además de un auténtico experto en genética molecular, Ayala puede ser considerado como el Darwin del siglo XXI. Sus trabajos de investigación han traspasado fronteras y van más allá de los hechos experimentales. En 1961 se trasladó a Estados Unidos, donde ha desarrollado buena parte de su andadura científica. Hoy, en Santander, rodeado de personas del ámbito político y educativo, Ayala ha recibido su particular homenaje.

El rector de la Universidad, César Nombela, con la música de un violín de fondo, ha sido el encargado del discurso de investidura, que ha estado plagado de elogios y alabanzas. Según Nombela, el nombramiento del científico es "un reconocimiento a la trayectoria de extraordinaria envergadura intelectual de una persona que ha extendido su magisterio en las aulas del Palacio de La Magdalena desde hace años, siempre en análisis, el debate y el estudio de las cuestiones de frontera".

Francisco Ayala ha comenzado su intervención explicando la evolución del ser humano. "La ciencia y la religión son dos ventanas, tal vez las más importantes, para mirar al mundo. Lo que se ve es diferente pero no tiene que haber contradicción porque, al fin y al cabo, es un mundo único", ha revelado. El genetista también ha explicado que este conflicto es "aparente"y que gira sobre dos ejes: la contraposición entre la teoría de la evolución y la fe, y el materialismo del ámbito científico.

Los dilemas entre ciencia y religión, sobre todo en lo que respecta a la teoría de la evolución, son habituales en muchas personas. Ayala ha insistido en que algunos de los "grandes padres de la Iglesia, como San Agustín, ya decían que la Biblia no es un libro de ciencia". No obstante, el genetista opina que la ciencia ""no tiene nada que afirmar ni negar sobre la existencia de Dios, ya que es algo que la trasciende y está fuera de su competencia". Finalmente, el científico ha destacado que "la ciencia es materialista pero no niega la presencia de valores espirituales".