¿Quién se acuerda del inventor del motor aéreo-solar?

El Ministerio de Economía y Competitividad ha editado una monografía sobre el inventor decimonónico Isidoro Cabanyes, que en 1902 creó el «motor aéreo-solar»: un sistema económico y limpio con el que sentó las bases del actual modelo energético.

Se trata, según se recoge en un comunicado, del primer trabajo de este tipo sobre una figura casi desconocida que ha sido «rescatada muy superficialmente por la prensa cuando se empezó a hablar de los nuevos prototipos de torres solares de Chile, China, Australia y Arizona».

«Isidoro Cabanyes y las torres solares» retrata a un inventor y militar artillero que vivió entre 1843 y 1915 y dedicó la mayor parte de su vida a la investigación de fuentes de energía, fundamentalmente en el campo de la electricidad.

«Fue el primero en introducir en Madrid las luces eléctricas incandescentes y de arco voltaico», recuerda el comunicado.

Entre sus invenciones destacan un aparato para la navegación aérea y sus torres aéreo-solares que obtenían energía para el riego de extensiones de cultivo a partir de turbinas activadas por las corrientes de convección de aire ascendente, producidas por el tiro de la chimenea y el calentamiento obtenido por la radiación solar.

Según la información facilitada por el ministerio, fue el primero que patentó el sistema de obtención de energía «obsesionado por conseguirla al mínimo coste y en las zonas más alejadas de la población».

La monografía, coeditada por el Ministerio de Defensa, estudia las cuatro patentes que registró el inventor catalán de 1902 a 1906 y «demuestra cómo los principios básicos que le inspiraron son idénticos a los proyectos que se están acometiendo actualmente en Arizona (EE.UU.), el desierto de Atacama (Chile), la región de Mongolia interior (China) y el sur de Australia, donde las placas fotovoltaicas se obstruyen o generan problemas».

El trabajo incorpora también su perfil biográfico, que conjuga su instinto inventivo con intervenciones militares como la toma de Cartagena en la Guerra Cantonal o el ataque a San Pedro Abanto durante la Tercera Guerra Carlista y finaliza con una semblanza literaria sobre su personalidad.