Anuncia su cáncer en un crucigrama de «The Guardian»

Imagen del crucigrama que John Gramm publicó sobre su muerte
Imagen del crucigrama que John Gramm publicó sobre su muerte

Los crucigramas han sido una parte muy importante en su vida. Así que, de alguna manera, también ha querido que formen una parte importante en su muerte. A través de ellos ha sido cómo el reverendo John Gram, uno de los creadores más prolíficos de juegos de palabras en el Reino Unido, ha anunciado a sus seguidores que padece una enfermedad terminal. Las tres palabras claves que tuvo que ocultar fueron: cáncer, cuidados paliativos y esófago. Una vez que el lector las hubiese descifrado, el trabajo estaba hecho.

El rotativo «The Guardian» confirmó ayer que el mensaje revelado por Gram, que fue galardonado en 2005 por Isabel II, era cierto. Más conocido por su pseudónimo «Araucaria» –nombre común de una especia de árbol «puzzle de mono»– el pasado viernes publicó su pieza diaria con unas instrucciones especiales: «Araucaria tiene 18 de 19, que está siendo tratado con 13 15», advertía en el enunciado. Al sustituir los números por las palabras que encerraba el crucigrama llegaba la solución: «Araucaria tiene cáncer de esófago, que está siendo tratado con cuidados paliativos». Las soluciones a otras pistas fueron: Macmillan, enfermera, stent, endoscopia y puesta del sol.

«Me parecía lo más natural hacerlo así», explicó ayer Gram desde su casa en Cambridgeshire. Sentado en su sofá, y con una cálida sonrisa que expresaba serenidad, señaló que el rompecabezas no le había tomado mucho tiempo y que no tiene planes para repetir nuevas referencias sobre su enfermedad en otros crucigramas. «Es un hecho aislado, porque no se sabe qué más habrá que decir», dijo mientras leía todas las cartas de cariño que le han llegado este fin de semana de sus seguidores. «Aunque no puedo contestar a todos que sepáis que os lo agradezco», matizó.

Debido a su edad, tiene 91, dijo que estaba muy contento de que sus médicos hubieran decidido descartar la cirugía o la quimioterapia. Exactamente no sabe cuánto tiempo le queda, pero mientras se vea capaz prometió seguir elaborando los juegos de palabras con los que, a pesar del secretismo, se ha podido expresar durante medio siglo con los lectores.