Freixenet reinvindica sus «burbujas»

Para celebrar su centenario, reúne a 130 mujeres que han participado en sus «spots» desde 1972

Imagen del anuncio de la marca con la que celebra su centenario

"Las burbujas de los años 2000, las de los años 90, las que bailaron con la "sincro", las que se codearon con la estrellas de Hollywood brindamos por ti"

Ha sido lo más parecido a una reunión de antiguas alumnas. Eso sí, con más «glamour» –el Liceo de Barcelona no abre sus puertas para un evento que no tenga que ver con la ópera así como así–, y mucha más purpurina dorada acompañada de lentejuelas. Un sello visual cien por cien Freixenet, como no podía ser de otra manera acercándose la Navidad. 130 «burbujas» de entre 18 y 78 años –66 ya históricas y 64 cosecha de 2013– convivieron durante dos jornadas nocturnas de rodaje en el templo del «bel canto» catalán para dar forma al anuncio de la marca de cava para este año dirigido por Iciar Bollaín. En él, además de felicitar las fiestas, se congratulan de que la empresa sea centenaria, ya que comenzó a embotellar espumosos en 1914.

«El objetivo, como cada año, era empatizar con la audiencia. Somos conscientes de que el anuncio de Freixenet es ya una tradición por estas fechas, uno de los más esperados, por lo que siempre nos ponemos el listón muy alto» –afirma a LA RAZÓN, Álex Martínez, de la firma JWT y director creativo del «spot» que se emitirá a partir del 8 de diciembre–. «Y este año hemos decidido dar todo el protagonismo a las «burbujas» de todos los tiempos, con la que han crecido varias generaciones de españoles».

Empieza la búsqueda

La idea estaba sobre la mesa, sólo había que ponerla en marcha y el proceso no ha sido sencillo. ¿Cómo encontrar 30 y 20 años después a las primeras «burbujas»? Se convirtió en mucho más que en una labor de videoteca. Se recurrió a los archivos de producción, pero, evidentemente, la mayoría de los números de teléfono y de las direcciones eran una reliquia sin destinatarias posibles. Lo siguiente, que sí que dio resultado, fue poner anuncios en los periódicos y acudir, como no podía ser de otra forma en estos tiempos, a las redes sociales. «El boca a boca también funcionó. Muchas seguían teniendo relación entre ellas, por lo que se lo iban comentando..., pero, claro, también quedaba lo más difícil: saber si les apetecía repetir como ''burbujas Freixenet''», dice Martínez. Visto el resultado de la convocatoria, las protagonistas no podían estar más satisfechas de su experiencia. Más de doscientas acudieron al «casting». Iciar Bollaín –ganadora de dos Goya por «Abre los ojos» y directora del «spot»– fue la encargada del proceso de selección. ¿Requisitos? «las que pudieran transmitir más humanidad y emotividad y las veteranas», apunta Martínez, que insiste en que «lo que se pretende resaltar este año es la dimensión humana de las ''burbujas''. No son meras coristas, son mujeres con grandes vivencias y algunas de ellas han porfiado mucho para estar en este anuncio». Durante la presentación del anuncio, Iciar Bollaín abundó en la idea: «Las escogí más por su personalidad que por su atractivo físico, ya que están todas estupendas». Rosa Cañizares es un buen ejemplo. A los 16 años le envió una carta a José Luis Bonet, presidente de Freixenet, diciéndole que quería ser una «burbuja». Bonet le respondió que se lo tomase con calma. Como cuenta Martínez, «le dijo que por el momento no podía ser porque era menor de edad, no podía estar en un anuncio de bebidas alcohólicas...». Doce años después lo ha conseguido. A pesar de ser «bajita y con el pelo rizado», como dice ella, que ya tiene el doctorado en ciencias medioambientales.

La historia de Suzy Stoy, que fue «burbuja» entre 1976 y 1982, está en las antípodas. Cuando llegó, ya atesoraba bastante tablas como bailarina en la sala Scala en Barcelona, vivero al que acudían los responsables de los anuncios que se filmaron en esa época en busca de bailarinas con experiencia contrastada. Stoy acompañó a Margaux Hemingway, Ann Magret, Shirley McLaine... pero quien la dejó más marcada fue Gene Kelly, «un auténtico divo». Recuerda que, durante un momento del rodaje del «spot» que se emitió en 1981, «Kelly se deslizaba por un banco y terminó resbalándose. Yo me reí y preguntó quién había sido. Alcé la mano aunque temiese que me despidiesen. Al día siguiente se disculpó», comenta entre risas.

Hasta embarazadas

Marta Alert, «burbuja» en 2002, vuelve once años después, embarazada de seis meses. Para ella es un reconocimiento «a una experiencia inolvidable porque te ve todo el mundo». Alert fue una de las grandes preocupaciones previas a los dos días del rodaje en el Liceo porque, según Martínez, «estar allí toda la noche es muy duro, más aún para una mujer que está esperando un hijo». A Alert no le importó, todo lo contrario. Igual ha ocurrido con todas sus compañeras. Sólo una vez las «burbujas desaparecieron. Fue en 2007. La coartada para aquella «traición» era impecable, el anuncio lo dirigía Martin Scorsese. ¿Quién les iba a decir a los periodistas y gastronómos Néstor Luján y Luis Betónica y al cineasta Leopoldo Pomés que, durante una comida con los miembros de la familia Freixenet, la idea de hacer un anuncio sobre su cava se iba a convertir en una tradición? Pues ya van más de 35 años de «spots»... y los que quedan.

Chispeante y con duende

Con los años, los cánones estéticos para ser una «burbuja» Freixenet han ido cambiando. Como apunta Martínez, en la década de los setenta «se solía elegir a bailarinas que normalmente trabajaban en la Scala; en los últimos años las protagonistas eran deportistas, como las chicas de la sincronizada». Isabel Bau, que fue «burbuja» entre 1978 y 1981, recuerda que «había que tener duende, una cara chispeante y llegar al corazón».