Iñaki López: «Ni somos el Parlamento ni lo queremos ser»

Iñaki López / Periodista. Rodeado de políticos, moderando tertulianos, revisando encuestas y, sin embargo, el presentador de «La Sexta noche» no intuye demasiados cambios en estas segundas elecciones

Iñaki López
Iñaki López

Rodeado de políticos, moderando tertulianos, revisando encuestas y, sin embargo, el presentador de «La Sexta noche» no intuye demasiados cambios en estas segundas elecciones

Como andamos mal de tiempo, decido hacerle la entrevista a Iñaki López por teléfono y, según descuelga, noto dos cosas. La primera, un acento vasco que en la distancia corta, aunque sea telefónica, se nota; y la segunda, unas ganas enormes de contestar en largo. Es lógico, lleva tres años moderando el programa político de referencia de la televisión, «La Sexta noche», y tiene que andar controlando a tertulianos y preguntando a invitados. Vamos que, al final, él calla a los demás, o los deja hablar más de lo que habla él. Así que no es raro que tenga ganas de extenderse en el tema que sea.

Política por ejemplo, que antes del programa tampoco era lo que más le interesaba. «Cuando te enganchas a la política es como hacerlo de un culebrón: si picas y ves uno, luego, si no lo sigues, tienes síndrome de abstinencia». Pero es que «La Sexta noche» ha adquirido un enorme peso social. Y eso conlleva una responsabilidad: «Yo procuro no pensar en ello, quitar importancia a los asuntos que tratamos y que, pese a las cuestiones sensibles o a las presiones, estamos haciendo un programa de información y entretenimiento y que esto es televisión. No estamos aprobando leyes, ni somos el parlamento, ni lo queremos ser. Eso sí, procuramos ejercer el periodismo de forma honesta, de manera que todas las formas de pensar estén representadas, y recoger todos los pareceres que hay en la sociedad».

Lo intentan, claro, sabiendo, como reconoce el propio Iñaki, que hacer televisión blanca, pura, completamente objetiva e inmaculada es imposible, porque ya la propia selección de temas o titulares deja entrever la línea editorial de la tele, «creadora» de los políticos del cambio. «Cuando empezamos este programa queríamos contar con representación de todos los partidos políticos, pero el PP nos dio portazo. No nos mandaba tertulianos salvo, alguna vez, a Granados, que nos acusó de hacer escándalo de la política, mientras pretendía matar el programa en esos días en los que hablábamos mucho de Bárcenas o también del «caso Gürtel». Como aquello no les convenía, dejaron de mandarnos a su representante. Durante nueve meses no tuvimos a nadie del PP y nos encontramos con un hueco en la derecha que llenamos con un político joven, con ambición y conservador, que nos llamó mucho la atención, que era Albert Rivera. En cuanto a Pablo Iglesias, buscábamos caras nuevas y nos fijamos en él y en Tania Sánchez, porque les veíamos, no sé si en 13TV o en Intereconomía, donde estaba claro que no jugaban en casa, y se manejaban muy bien. Entonces ella estaba vinculada a IU, pero él, que era profesor universitario, ni sospechábamos que se metería en política y acabaría convertido en todo un candidato a la presidencia del Gobierno», cuenta Iñaki. «Nadie tenía la intención de crear partidos políticos, pero lo cierto es que en “La Sexta noche” se entrenaron los nuevos líderes y, al menos uno de ellos –Pablo Iglesias–, no dejaría que existiera un programa de esas características si él llegara a ser presidente», añade.

«Nosotros estamos contra eso sin duda. Él dejó de venir aquí como tertuliano en cuanto formó partido político y se presentó a las primeras elecciones, que fueron las europeas, y sólo ha vuelto como representante político. Y tanto a él como a Monedero o Errejón les hemos hecho todas las preguntas sobre los temas candentes o escandalosos. Íñigo, por ejemplo, tuvo aquí una de sus más sonadas broncas con Eduardo Inda a cuenta del escándalo de la Universidad de Málaga, de la vinculación de Ahora Podemos con Venezuela, las financiaciones irregulares... Nosotros no nos casamos con nadie y cuando él ha hablado del control de los medios privados, siempre nos hemos manifestado en contra».

- El salir en la pantalla

Pues seguro que lo tiene en cuenta. O debería, a juzgar por el caso que le hacen los nuevos políticos a LaSexta. Dicen las malas lenguas que Rivera es capaz de adelantar un mitin con tal de salir en la pantalla que lo vio nacer... «Pues mira no tengo constancia, pero si lo hace me parece bien. Al final moviliza a un millón y medio de espectadores, tiene audiencias de dos dígitos y ahora la televisión está decidiendo muchos votos. Además es una vieja táctica. Todos los partidos, cuando han hecho mítines coincidiendo con los informativos, han tenido personas que les han dicho ‘‘entras en directo aquí o allí’’ y han soltado los titulares». Lo que está claro y parece innegable es que ahora la distancia entre periodistas y políticos se ha acortado peligrosamente y hay quien piensa, incluso, que todo eso influye en este panorama tan desalentador. «Nuestra profesión no está pasando por sus mejores momentos de imagen. Creo que tanto políticos como periodistas tendríamos que hacer auténtica autocrítica y es cierto que a veces estamos demasiado juntos. No es es mi caso: yo no puedo irme de cañas con un político y al día siguiente ser tremendamente crítico con él. Me cuesta, porque enseguida empatizo con las personas, así que prefiero mantenerme siempre desde el trato cordial».

Con la distancia justa, pero todo el día rodeado de políticos, tertulianos y revisando encuestas, digo yo que López tendrá una idea de lo que nos depararán estas elecciones. «Creo que no va a haber gran cambio con respecto a las del 20-D. Ha habido una variación tras la unión de IU y Podemos, pero no creo que las cosas vayan a cambiar mucho, así que los políticos tendrán que redoblar esfuerzos para llegar a un acuerdo. Unas terceras elecciones me parecería un descrédito total de nuestra clase política, a la altura de la corrupción de la que también suelen ser protagonistas».

Hablamos de otras cosas. De la entrevista que más le marcó: «A Pablo Ibar, con grilletes en las manos y los pies, desde el otro lado del cristal en el corredor de la muerte»; de alguna que le ha divertido especialmente hacer en el programa, como la de Pérez-Reverte a propósito de su novela «Hombres buenos», «cuyas 650 páginas me leí en dos días. Con otro autor igual me la juego, pero con Pérez-Reverte ¡Me las leí como si me fuera la vida en ello!».

Personal e intransferible

Iñaki López nació en Portugalete en 1973. Está soltero, no tiene hijos y de lo que más orgulloso se siente es «de no precipitarme, de conseguir templar mi temperamento nervioso». Se arrepiente «de no haber sido más sincero con personas a las que he querido y de dañar a veces a las que quiero». Perdona: «No me cuesta nada pedir perdón»; y olvida: «No soy nada rencoroso: soy demasiado disfrutón». Le hace reír «Monty Phyton» y llorar «la prepotencia». A una isla desierta se llevaría «a alguien para que dejara de serlo». Le gusta «comer arroz y beber vino tinto con cuerpo». Su manía es «hacer las cosas en el mismo orden antes de empezar el programa» y su vicio, «los discos de vinilo». De mayor le gustaría ser «Gran Wyoming, pero me falta su gracia natural». Y si volviera a nacer sería «arqueólogo». Influencia de Indiana Jones. O lo intentaría...