La última puntada de «El tiempo entre costuras»

Antena 3 estrena hoy el capítulo final de la serie. LA RAZÓN habla con Adriana Ugarte y María Dueñas sobre su éxito

SATISFECHAS. A la izda., la autora de la novela, María Dueñas, junto a Adriana Ugarte

«Espero que a partir de ahora Sira no desaparezca... ¡La necesito!, "El tiempo entre costuras"ha sido el amor de mi vida!». Esta frase, propia de un amante que masculla el desenlace no deseado de una relación, pertenece a Adriana Ugarte, que se resiste a desprenderse de Sira Quiroga, la protagonista de «El tiempo entre costuras», que finaliza hoy en Antena 3. Las palabras de Ugarte no son una declaración grandilocuente al calor de la febril promoción de un trabajo. A estas alturas, como diría el refrán, «todo el pescado está ya vendido». ¡Y de qué forma! El penúltimo capítulo de la serie tuvo una cuota de pantalla del 25,2 por ciento y más de cinco millones de espectadores. Las cifras que se traducen en éxito evidentemente agradan, y mucho, a la actriz, pero no añaden un plus a una relación entre personaje e intérprete que se fraguó durante siete meses de rodaje, en los que Adriana Ugarte hizo suya a Sira Quiroga sin dejar de ser ella misma. «Traté de desprenderme de ella cuando acabé de rodar la historia de su vida hace dos años más o menos, pero no lo conseguí. Sufrí la nostalgia de la separación, el duelo de su pérdida. Sin embargo, su esencia quedó dentro de mí».

Ladillo

La creadora de Sira, que ejerció de demiurgo de su mundo, María Dueñas, sabe de lo que está hablando Adriana Ugarte. Cuando le comunicaron que era ella la intérprete elegida pensó que fue «un acierto magnífico». Al verla en la pantalla el pensamiento se convirtió en una realidad, «porque le dio una carga adicional de ternura, calidez, valentía...». Y en la memoria guarda un momento –la transformación de Sira– que en imágenes tomó la envergadura que quería. Es ése en el que Sira regresa a Madrid para instalarse en el Hotel Palace con la identidad de la diseñadora Arish Agoriuq. «En ese instante, cuando Sira-Arish baja del coche, comprobé el pedazo de mujer en el que se había reinventado. Pisando el suelo con poderío, con ese turbante... había dejado atrás a esa niña asustada». Y es que, como dicen Adriana Ugarte y la propia Sira Quiroga: «La vida es la suma de todas las decisiones que tomamos, incluso las que en su momento nos parecen más insignificantes. Ella apuesta por un amor apasionado y como consecuencia se convierte en una esclava de su propia vida». Para Dueñas había un ingrediente más que estaba en el génesis de la novela: «Homenajear a las mujeres de esa época, que siempre vivían muy en la sombra. Sira, que iba a ser un personaje secundario, se me fue de las manos y se apoderó de la obra, aunque no fue la única: ahí está Dolores Quiroga –qué bien está Elvira Mínguez– y Candelaria». Aunque la autora no desdeña a los personajes masculinos, «que me gustan mucho, Marcus Logan, Ramiro Arribas, Ignacio, ese primer novio tan inocentón que luego pasa al lado oscuro...». Tanto Adriana Ugarte como María Dueñas han seguido con un interés que va más allá de la obligación la emisión de los capítulos. «Desde la distancia la he visto con cariño. He observado a Sira como una espectadora más y me he quedado helada con la vida tan vertiginosa que está obligada a digerir en un espacio muy corto de tiempo. ¡No creo que yo fuese capaz de tener su templanza!», dice Ugarte. Dueñas también la analizaba conservando la capacidad de sorpresa, aunque lo que le ha dejado más descolocada ha sido la reacción de los espectadores a través de las redes sociales: «Me lo contaban desde la editorial cada martes. Me decían que había muchos comentarios y la gran mayoría de ellos favorables que venía de lectores que estaban encantados con la adaptación. Eso es lo que más me satisfacía. La interrelación con los espectadores me parece genial, es una gran gratificación». Dueñas dejó en manos de Boomerang TV su libro pero se comprometió a «ser la abanderada de los lectores. En ese sentido he tenido mucha suerte, porque se ha respetado al cien por cien el espíritu de la novela».

Dueñas se sonríe ante los efectos colaterales que ha tenido la serie. Las ventas de máquinas de coser aumentaron un 135 por ciento durante su emisión, se están promocionando paquetes turísticos para visitar sus escenarios naturales en Tánger, Tetuán y Lisboa, y se está fraguando una ruta sobre el «Madrid de Sira»: También se ha notado un incremento de matrículas en las academias de corte y confección, ya hay recién nacidas a las que se las bautiza con el nombre de Sira... «Son unos efectos secundarios muy agradables. En especial, que las personas quieran conocer lo que fue el Protectorado Español en Marruecos. Estoy encantada de la vida. A pesar de estar tan cercanos geográficamente, es tan desconocido... Yo nunca lo he llegado a entender. Y me gusta que gracias a la novela y a la serie los espectadores hayan sabido que no sólo había allí militares, estaban sus familias y muchos civiles que vivieron una auténtica diáspora al volver a España». Hoy se pone punto y final al viaje interior o exterior de Sira Quiroga. O no. Porque la edición de bolsillo de «El tiempo entre costuras» se «está vendiendo como un tiro», dice María Dueñas, que está recolectando nuevos lectores. Y seguirá con Adriana Ugarte, porque como dice: «Si me deja, me la llevo durante el gran viaje de toda mi vida».

Los secretos, al descubierto

Atresmedia se vuelca con el final de la serie con una programación especial en todas sus cadenas: Arguiñano cocinará hoy en su espacio un plato típicamente portugués, bacalao dorado; los concursantes y presentadores de «La ruleta de la suerte» irán vestidos de los años 40 y repasarán la trama a través de los paneles del concurso; los informativos en «prime time» conectarán en directo con la alfombra roja previa a la proyección del último episodio en Callao y Susanna Griso charlará con Adriana Ugarte y María Dueñas en un especial con todos los secretos en «Espejo Público».