Condenado a tres meses de prisión un padre por dar una bofetada a su hijo

El menor, de 13 años, llevaba varios días llegando tarde a casa hasta que una noche su padre, nervioso, le dio una bofetada. Ahora nos preguntamos si tres meses de cárcel y orden de alejamiento es una pena exagerada. Nuestro código penal dice que dar una bofetada constituye un delito de violencia doméstica castigado con una pena de 3 meses a un año de prisión.

Abofetear a un hijo es maltrato de menores. En este caso lo que ha hecho el tribunal es simplemente ajustarse a la ley. Pero a los propios jueces este castigo les parece excesivo. Y no sólo eso, además de la cárcel el juez le ha impuesto al padre una orden de alejamiento de seis meses. Medio año en el que padre e hijo no pueden tener contacto.

¿Es esto lo mejor para el menor? 6 de cada 10 adultos opinan que una bofetada a tiempo evita males mayores en el futuro. Los psicólogos opinan que la bofetada no sirve de nada. Cada vez más menores denuncian a sus padres, y cada vez más padres denuncian a sus hijos. En este caso, sabemos que el menor se arrepintió de denunciar a su padre, pero esto no evita que se tenga que cumplir la sentencia.