«Crearemos una vacuna contra el cáncer de páncreas»

Manuel Hidalgo estima que los ensayos clínicos podrían comenzar en unos cinco años

Manuel Hidalgo es director del Programa de Investigación Clínica del CNIO y jefe de División de Oncología y Hematología del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston

Pulmón, mama, páncreas, intestino... No hay un cáncer igual a otro. Pero sí lo son los mecanismos que nuestro propio cuerpo alberga para eliminarlo.

Pulmón, mama, páncreas, intestino... No hay un cáncer igual a otro. Pero sí lo son los mecanismos que nuestro propio cuerpo alberga para eliminarlo. Desde que el Homo Sapiens echó a andar hace unos 150.000 años, las células de nuestro sistema inmune se debaten en una batalla diaria con aquellas células cancerígenas que tratan conquistarlas. Afortunadamente, en la mayoría de ocasiones ganan las primeras. Pero en otras, las células «buenas» fallan y caen derrotadas, lo que provoca el nacimiento del tumor. Así, los esfuerzos de los oncólogos para derrotar al cáncer se están centrando en la inmunoterapia: la posibilidad de reactivar aquellas células que fracasan a la hora de eliminar a las «invasoras».

En medio de esta «guerra» se encuentra la comunidad científica. Es el caso del doctor Manuel Hidalgo, director del Programa de Investigación Clínica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y jefe de División de Oncología y Hematología del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston. Ahora mismo, Hidalgo y su equipo están centrados en dar con una vacuna que erradique uno de los tumores más mortíferos: el cáncer de páncreas. «Las únicas buenas noticias que hemos tenido sobre este tumor son relativamente modestas. Es la tercera causa de muerte por cáncer. Se muere más gente por este tumor que por el de mama, siendo cinco veces menos frecuente», afirma el científico español a LA RAZÓN.

No es la primera vez que un equipo médico persigue este objetivo, pero la revolución que se vive en el campo de la inmunoterapia hace albergar las mayores esperanzas. «Hay una gran revolución en estas ingenierías. Nosotros estamos modificando células cancerígenas para que estimulen al sistema inmune. La estrategia que vamos a seguir consiste en obtener una vacuna fusionando células malignas con células dendríticas. La generaríamos a partir de los tumores de los pacientes», añade. Estas últimas son las que presentan antígenos, sustancias que desencadenan la formación de anticuerpos y, por tanto, desarrollan una respuesta inmunitaria. Esta vacuna estaría combinada con otro de los hitos de la inmunoterapia: los inhibidores de «check-point». Unos anticuerpos que bloquean las señales que produce el tumor. «Ya se han probado en melanoma, cáncer de pulmón y riñón. Y son prometedores en tumores como el de vejiga, linfoma, cabeza o cuello».

Avances

La idea del equipo de Hidalgo ha partido de los avances en leucemia logrados en el centro de Boston. Los científicos han comprobado que las células malignas tenían antígenos nuevos, pero el sistema inmune no las reconoce. «Para que el sistema inmune reconozca un antígeno, se tiene que presentar de una forma determinada. El cáncer los “esconde”. Con la vacuna, al fusionar células malignas con dentríticas, facilitaríamos su “presentación” y el sistema inmune los reconoce. Después, los inhibidores de “check point” atacan al tumor. Es una forma de desenmascarar al enemigo. Está camuflado y tú le estás quitando el camuflaje», explica Hidalgo. Valga el símil bélico, esta integración de la biología y la medicina permite dotar al sistema inmune de un «pequeño ejército», en el que no faltan «la artillería y la marina».

Los resultados en leucemia han sido espectaculares. Los ensayos se han realizado con personas de entre 70 y 80 años, a las que apenas les quedaban tres meses de vida, y que ahora llevan en remisión cinco años. «El estudio fue a pequeña escala. Muchísimos pacientes eran médicos del propio centro de Boston», afirma el doctor. «Nosotros vamos a adaptar esta vacuna a tumores sólidos». Ahora mismo su equipo se está centrando en la tecnología que permita hacer la vacuna. «La parte preclínica abarcará dos años. Después, en tres años, comenzaríamos el ensayo clínico». Así, en cinco años, sabremos bastante más sobre la vacuna. Hidalgo cree que, gracias a los últimos avances en inmunoterapia, próximamente veremos más proyectos como el suyo. «Va a haber más intentos. Cada uno con sus mecanismos, pero se va a intentar en todos los tipos de cáncer».

Éso no es todo. Gracias a la inmunoterapia celular podríamos ser capaces de extraer las células, armarlas de nuevo para que su «cañón» contra el tumor no se bloquée y reinyectarlas en el organismo. Y es que «el futuro es imprevisible... en el buen sentido de la palabra. Cada día nos vamos a encontrar con más y mejores noticias».