El abandono no es una opción

En 2018 fueron abandonados más de 138.000 perros y gatos en nuestro país. Estos datos permiten estimar la tasa de abandono en 22 canes y 7 felinos por cada 10.000 habitantes.

En 2018 fueron abandonados más de 138.000 perros y gatos en nuestro país. Estos datos permiten estimar la tasa de abandono en 22 canes y 7 felinos por cada 10.000 habitantes.

Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre, y no es algo que se diga por decir, si no porque es bastante más fiel y fiable que muchas personas. Y, lo más importante, nunca te pedirán nada a cambio. Sin embargo, a pesar de que ellos nunca lo harían, miles de estos animales son abandonados por sus dueños. Y lo mismo pasa con los gatos. Según un estudio de la Fundación Affinity, en 2018 fueron desamparados más de 104.688 perros y alrededor de 33.719 gatos en nuestro país. Estos datos permiten estimar la tasa de abandono o pérdida de animales en 22 perros y 7 gatos por cada 1000 habitantes. Esta cifra es aún más elevada que la de 2017. Desgraciadamente, desde hace cuatro años no deja de aumentar. El nacimiento de camadas no deseadas (15%), el supuesto mal comportamiento de las mascotas (11%), la mala situación económica de los dueños (11%) y la pérdida de interés en el animal (10%) son los principales motivos. Y, sorprendentemente, aunque está muy extendida la creencia del gran número de abandono de animales tras finalizar la temporada de caza, la menor tasa se da en el entorno rural. El 87,3% de este desamparo se da en las ciudades, es decir, pocos cazadores renuncian a sus compañeros. Sin embargo, y dentro de lo que cabe, algunos tienen suerte y la vida les da otra oportunidad. Aproximadamente 17 de cada 1000 perros y 10 de cada 1000 gatos entraron el año pasado en refugios y protectoras. Pero, eso sí, las posibilidades de darles una vida mejor crece si llevan microchip. Pese a que el porcentaje que lleva localizador ha aumentado–se ha pasado de un 18,4% de animales identificados a un 34,3% en 2018–, lo cierto es que todavía son una minoría los que están debidamente identificados.

Así que, con el objetivo de acabar con este delito, que puede costar hasta 45.000 euros, se agradecería que antes de incorporar a la familia un nuevo miembro, el interesado se tomara un tiempo para reflexionar sobre lo que supone tener una mascota. No todo es cuestión de dinero.