El desamor

Foto: Dreamstime
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“Cuando no estoy contigo es como si el amor no existiese en general”. He encontrado esta frase en una libreta perdida en casa. Tiene letra infantil, así que solo puede ser de mi hijo hace unos años. Se la tomo sin permiso. Quizá él no entiende todavía la grandeza de su expresión. Pero seguramente lo sintió por un amorcito y lo contó con la poesía de la sencillez. “Cuando no estoy contigo es como si el amor no existiese en general”. ¿No es lo que se siente ante una ruptura amorosa? El desamor es un apagón. Se va la luz. El sentimiento de impotencia se hace sombra. Los otros se tiñen de gris. El despertar es opaco. Cada farola nocturna es la amenaza de tu soledad. El sol no sale. La noche parece decirte la verdad, te dice que estás solo, que no sabes amar, que no podrás aprender, que eres de mala madera, que no hay quien merezca o soporte estar a tu lado. Es sólo el momento. La noche no te dice la verdad realmente, pero es que por la noche todo se remueve y oscurece más. El desamor es un apagón. Y los seres humanos, tan dados, como todos los seres, a la supervivencia, encienden la vela. Una vela gastada con una llama frágil que se mueve con cualquier viento del alma. Pero se vigila. Y al amanecer, cuando vuelves a creer que la vida está ahí para ti, vas corriendo a mirar si queda cera. Y piensas, no sientes, sólo piensas que cuando estás sin él o sin ella, el amor en general sí puede existir. Que el amor, en general, es el amor más grande.