«El riesgo a meter la pata en Twitter le da emoción»

Carolina González, nueva «community manager» de la Policía Nacional, cree que gracias a las redes sociales los jóvenes ven ahora al Cuerpo como «un amigo»

Carolina González, nueva community manager de la Policía Nacional: «Gracias a las redes los jóvenes ven ahora al Cuerpo como un amigo»

Afortunadamente para ella, no le ha pasado como a David de Gea. El «mercado de fichajes» se cerró sin sobresaltos y su «ficha» llegó a tiempo. Aunque Carolina González es más bien canterana, de la casa. Lo que nadie le va a quitar es la responsabilidad de sustituir a todo un «crack» de las redes sociales: Carlos Fernández Guerra, hasta ahora «community manager» de la Policía Nacional y ahora en Iberdrola. Con un lenguaje coloquial y cercano, y sin descartar la sorna cuando la ocasión lo requería, revolucionó los perfiles del Cuerpo en internet, especialmente Twitter, lo que ha ayudado a acercar la labor de la los agentes a los ciudadanos. «Comenzamos el proyecto juntos. Sé bien lo que se cuece en las redes sociales. Y no vamos a cambiar. Pensamos continuar, mejorar y reforzar. Primaremos la calidad del contenido, útil y cercano», afirma González, encargada de tomar el relevo. Alrededor de 1,7 millones de «followers» están desde el pasado jueves pendientes de cada nuevo «tuit». Sin olvidar Facebook, Instagram y YouTube.

Licenciada en Periodismo y diplomada en Ciencias Policiales, la nueva «community manager» de la Policía Nacional cuenta con más de 10 años de experiencia en comunicación y redes sociales del cuerpo. Estuvo en aquel equipo fundacional de 2006, cuando, junto a Fernández Guerra, empezó a tomar forma la estrategia. El objetivo parece haberse cumplido. «Nuestro perfil nos ha acercado a un público no muy cercano a la Policía. Es un público joven, que ahora trata a la Policía como una amiga, a la que se le pide consejo, se le comentan problemas...», afirma. Al final, es una labor de equipo: aunque ahora ella sea la cabeza visible, cada tuit depende «de la creatividad de muchas personas. Y algunos tenemos que darle muchas vueltas».

Pero todo es susceptible de mejorar. González hablaba de «reforzar». Concretamente, piensan en consolidar la colaboración ciudadana. No en vano, la lucha contra el narcotráfico y la pornografía infantil se ha visto beneficiada por las aportaciones de los usuarios. González recuerda la #tweetredada iniciada en enero de 2014 con este mensaje: «Si has visto a algún camello (y no los de la cabalgata), cuéntanoslo a antidroga@policia.es No por competencia desleal, sino por lucro infame». «Recibimos más de 20.000 correos electrónicos y se produjeron alrededor de 800 detenidos. Esa predisposición ciudadana tenemos que utilizarla. Poco a poco, lanzaremos nuevas campañas y ofreceremos nuevos correos confidenciales, porque nos está siendo muy útil».

¿Que tuit le gustaría escribir? «Que hemos llegado a los dos millones de usuarios. Pero no por el número en sí. El que más satisfacción nos dio fue el de que llegamos al millón de seguidores. Ese número se traduce en que hemos llegado al ciudadano y en que confía en nosotros. Llegar a dos millones indicaría que vamos por el buen camino». ¿Y cuál no le gustaría publicar jamás? «Los más tristes que hemos dado es el de la muerte de algún compañero, en acto de servicio o no, trabajando por salvar una vida...». Fue el caso de los tres agentes que perdieron la vida intentando salvar a un joven en la playa del Orzán, en La Coruña. «Fue de lo más dramático que vivimos. Estábamos angustiados, esperando a que salieran a flote los cuerpos», recuerda.

En los últimos tiempos ha quedado en evidencia lo fácil que es desbarrar en Twitter. Su predecesor lo sabe bien, como ocurrió en el caso del hashtag #pedetecorporativo. ¿Se siente una presión añadida al saber que alguna tecla puede «bailar» a lo largo de 140 caracteres? «El riesgo está, pero le da más emoción. Hay que medirlo todo. Y expresar lo que quieres decir en 140 caracteres es difícil: una coma o una exclamación cambia el sentido de toda la frase. Pero creo que los seguidores lo entienden», afirma la nueva «community manager».

¿Tuitea en sus ratos libres? Se abrió su propia cuenta en 2009, más modesta –unos 3.000 seguidores– y «he ido aprendiendo». Aunque ahora mismo reconoce que la tiene «un poco apartada. Si tengo tiempo, la seguiré manejando. Últimamente sólo he podido mandar un mensaje de «muchas gracias».