El robo del teléfono móvil acorrala a La Manada

La acusación defenderá hoy en sus conclusiones que hubo violación basándose en los vídeos y en el «sinsentido» de quitar el dispositivo.

Tres de los cinco miembros de La Manada acusados de violación grupal en los sanfermines del año pasado
Tres de los cinco miembros de La Manada acusados de violación grupal en los sanfermines del año pasado

La acusación defenderá hoy en sus conclusiones que hubo violación basándose en los vídeos y en el «sinsentido» de quitar el dispositivo.

¿Hubo o no hubo agresión sexual? A esta cuestión darán respuesta hoy y mañana en sus conclusiones finales acusación y defensa en el juicio a los cinco jóvenes andaluces acusados de violar en grupo a una chica madrileña de 18 años en los Sanfermines del año pasado.

Después de nueve sesiones a puerta cerrada para evitar la «indeseada» exposición de los acusados y de la denunciante, la sesión de hoy y mañana será abierta al público en la sección segunda de la Audiencia de Navarra. Estarán presentes en la sala los abogados de ambas partes, acusación popular, además del fiscal y los cinco miembros de La Manada. La joven que denunció la violación no estará presente, según confirmó a LA RAZÓN su abogado, Carlos Bacaicoa.

Hoy, precisamente, será el turno de la acusación, que irá desgranando, punto por punto, cada uno de los elementos que considera que inculpan a «La Manada». En este caso, el robo del móvil de la joven, admitido por uno de los acusados, y el hecho de retirarle la tarjeta SIM, puede ser un elemento de peso a la hora de decidir la condena por violación. En el juicio, uno de los acusados reconoció que se lo quitó a la joven «por avaricia» y luego el teléfono apareció tirado en los aledaños del número 5 de la calle Paulino Caballero de Pamplona, donde sucedieron los hechos que se juzgan.

Bacaicoa sostiene que «no tiene mucho sentido que quitaran el teléfono a la joven si se tratara de sexo consentido. Es un indicio clarísimo de que ha habido agresión porque lo contrario no es verosímil. El mero hecho de que el teléfono apareciese tirado a pocos metros indica que la intención última era que la chica no alertase a la Policía».

Fuentes de la acusación consideran, sin embargo, que el robo del dispositivo «fue una estupidez cometida por los jóvenes» aunque han admitido que el hecho en sí «distorsiona» el relato de los hechos. No obstante, «la chica no estaba incomunicada, porque se encontraba en el centro de Pamplona, pero el robo de un móvil para una persona de 18 años es algo muy importante».

La acusación se basará hoy, además, en los vídeos para defender que hubo violación. «Son la prueba fundamental que demuestran que hubo agresión por lo que se ve y por lo que se escucha. Una persona a la que sólo le han quitado el móvil no monta un número como el de la chica agredida», señaló su abogado.

Mañana será el turno de la defensa, cuyos abogados mantienen que un hecho cometido en la intimidad, sin que haya más testigos que la presunta víctima y los presuntos agresores, podría condenar a éstos basándose simplemente en la declaración de la chica. «Pero esta declaración exige que reúna ciertos requisitos y, en este caso, la declaración no pasa ninguno de los filtros que exige la legislación. La denuncia de ella es relativamente escueta ante la Policía y el Juzgado ya que, como mucho, ocupa dos folios y las frases que describen los hechos no son más de 25 o 30 y han sido modificadas en las distintas declaraciones de la chica», explica Agustín Martínez Becerra. Sobre este punto asegura, en cambio, que «la declaración de la chica se mantiene en lo fundamental y la prueba clave son los vídeos que recogen imágenes «repugnantes».

La defensa asegura que en la sesión de mañana «vamos a analizar y desmontar cada una de las intervenciones de los testigos y los peritos centrándonos en el informe de lesiones y pericial de las imágenes, así como en el pericial del informe psicológico de la médico forense que determinó que tenía ‘‘shock’’ postraumático».