«Es como si hubiesen vuelto a matar a nuestras hijas»

Fuentes cercanas a las familias de las dos jóvenes asesinadas por el «violador del ascensor» aseguran que están muy afectadas por la nueva detención de Pedro Luis Gallego

Fotografia de archivo, tomada el 14/11/2013, de Pedro Luis Gallego Fernández, conocido como "el violador del ascensor"a su salida de la prisión Alcalá-Meco.
Fotografia de archivo, tomada el 14/11/2013, de Pedro Luis Gallego Fernández, conocido como "el violador del ascensor"a su salida de la prisión Alcalá-Meco.

Además de las agresiones sexuales atribuidas al conocido como “violador del ascensor”, que ha sido detenido hoy como presunto autor de al menos otros cuatro casos, Pedro Luis Gallego también es autor del asesinato de dos jóvenes: Marta Obregon y Leticia Lebrato, cuyas familias reviven de nuevo tan trágicos sucesos.

Las familias de Marta Obregón y Leticia Lebrato quieren guardar silencio. La herida por el brutal asesinato de las dos jóvenes a manos de Pedro Luis Gallego sigue abierta. Allegados a las familias afirmaban a este diario que «psicológicamente, no están en condiciones para hacer declaraciones». Cada suceso relacionado con el asesino les afecta profundamente. «Es como si hubieran matado de nuevo a nuestras hijas», afirmaban ayer, tras conocer la detención del «violador del ascensor».

Marta Obregón fue asesinada en 1992 a los 22 años. Estudiante de periodismo y vecina de Burgos, presentó varias heridas de arma blanca, una de ellas en pleno corazón, debido a que había tratado defenderse. Su cuerpo se halló cinco días después de desaparecer. Mientras, el cuerpo de Leticia Lebrato, de 17 años, fue hallado el mismo año. Recibió 11 puñaladas.

Por su parte, la acusación particular y popular, encabezada por la Asociación Clara Campoamor, ya ha adelantado que piensa volver a personarse ante estas nuevas agresiones perpetradas por Pedro Luis Gallego. «Pediremos la prisión permanente revisable», afirma a este diario Blanca Estrella, presidenta de la asociación. Estrella recuerda que fue precisamente su colectivo el que logró «una condena hasta 2024» para el violador, si bien luego se vio reducida por la derogación de la doctrina Parot.

Estrella señala que, a principios de los años noventa, Gallego se encontraba en el centro psiquiátrico de Fontcalent, el mismo en el que estaba recluida Noelia de Mingo, la médico que asesinó a tres personas en un hospital madrileño. Sin embargo, entonces «consideraron que estaba curado y le dejaron libre. A los ocho días, volvió a violar». No mucho después, se cobró la vida de Leticia y Marta. Pusieron en libertad al mayor asesino y violador de este país», señala.