España, «adicta» a los antibióticos

Un informe de la Comisión Europea coloca a nuestro país a la cabeza de la UE en consumo de estos fármacos. La mayoría de los ciudadanos desconoce su inefectividad frente a virus y resfriados

Un informe de la Comisión Europea coloca a nuestro país a la cabeza de la UE en consumo de estos fármacos. La mayoría de los ciudadanos desconoce su inefectividad frente a virus y resfriados

A pesar de los esfuerzos por concienciar a los ciudadanos del correcto uso de antibióticos, los españoles seguimos superando, con creces, al resto de la Unión Europea en el consumo de antibióticos. Así se desprende del último informe que ha realizado la Comisión Europea y que analiza el comportamiento de todos los europeos. Junto a Italia, Hungría y Croacia. De este modo, la evolución del consumo de estos fármacos desde el año 2013 ha crecido un 9 por ciento en nuestro país, lo que se traduce en que en el último año, cuatro de cada diez españoles reconoce haber consumido alguno de estos medicamentos que, en un principio, sólo deben utilizarse para combatir infecciones bacterianas. Y no todas. Pero en España parece que no lo entendemos porque sólo en 2014 se prescribieron en nuestro país 31,5 millones de envases con receta.

El uso indiscriminado de estos fármacos preocupa especialmente a los médicos por las resistencias que las bacterias, por su uso continuado, van generando. Y es que de los datos europeos también se desprende la falta de conocimiento existente entre los pacientes. Cinco de cada diez europeos no saben que los antibióticos son ineficaces contra los virus y el 44 por ciento que no sirven para combatir el resfriado o la gripe. Estos porcentajes contrastan con otro de este mismo barómetro: el 84 por ciento de los ciudadanos de la UE sí sabe que se vuelven ineficaces si se consumen sin necesitarlo y ocho de cada diez sostienen que conocen la necesidad de acabar el tratamiento prescrito para que tenga efecto.

José Luis Cañada, coordinador del Grupo de Infecciosas de Semergen (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria) lo tiene claro: «Los antibióticos se usan mal. En muchas ocasiones se utiliza como medicina preventiva porque creemos que lo cubre todo y no es así». Esto explica por qué España se sitúa entre los cinco países europeos con mayor consumo y en la segunda posición en ventas de antibióticos veterinarios. Y eso que contamos con un Plan Nacional para reducir el riesgo de resistencia a estos fármacos. De acuerdo con Cañada, «de cada diez infecciones respiratorias altas que padecemos, nueve no precisan de antibióticos», pero se consumen.

El doctor insiste en que sólo se deben consumir estas moléculas «cuando estamos convencidos de que la infección es curable o cuando puede utilizarse como profilaxis para evitar complicaciones». Y pone un ejemplo: «Se puden usar los antibióticos, como pudiera ser la doxiciclina, como preventivo de la malaria, pero nunca daríamos amoxicilina para prevenirla», insiste.

Uno de los malos usos que hacemos de estos medicamentos suele darse en invierno, con la llegada de la gripe y de los resfriados. «El catarro se instala en las vías respiratorias, pero no deja de ser un virus, no una bacteria, pero muchos enfermos en esta situación, si encuentran antibióticos en casa se los toman», afirma Cañada. Y no solucionan nada. El problema llega cuando el paciente «llega a la consulta exigiendo antibiótico. Dicen que es lo único que les cura», afirma el médico de Atención Primaria. Y no queda más opción que dárselo.

Hechos similares son los que ocurren en las farmacias. «Sabemos que existen presiones para que se les dé estos fármacos sin receta y con todo tipo de excusas: se me ha caído, la he perdido...», sostiene Ana Molinero, vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac) y miembro del grupo de antibióticos. A pesar de todo, Molinero afirma que «de acuerdo con los últimos datos que maneja el Ministerio de Sanidad, sólo el 7 por ciento de estos fármacos se dispensan sin receta». Es por esto que a Molinero le chocan los últimos datos que ha publicado la UE porque «en las últimas reuniones que hemos tenido con Sanidad parecía que la situación había mejorado, pero está claro que en algo fallamos».

Otro de los motivos que pueden estar detrás de este mal uso de los antibióticos es el envase en el que se presentan. «Siempre nos sobran y cuando un dolor parecido al que motivó su prescripción vuelve a aparecer nos los volvemos a tomar», añade la experta. «Es muy normal que si nos recetan un tratamiento para siete días después de una infección de muelas, si ese malestar reaparece, nos tomemos los medicamentos que nos han sobrado», pone como ejemplo el doctor Cañada.

Se ha convertido en una creencia generalizada considerar que el antibiótico sirve para todo y no es así. «El paciente con un resfriado, que tiene unas décimas de fiebre, cree que tiene una infección. Cree que se puede curar con antibióticos, cuando lo que en realidad necesita es un analgésico y reposo», sostiene Molinero. «Estos medicamentos son tan buenos que creemos que lo curan todo».

El principal problema que surge con el uso indiscriminado de estos productos es que nuestro cuerpo genera resistencias y ya no son capaces de plantar cara a las bacterias. Así, infecciones que antes se consideraban leves , hoy se están convirtiendo en muy graves porque no hay tratamientos antibióticos adecuados como consecuencia de su mala utilización para otras patologías.

Una de las bacterias más resistentes a estos fármacos es la Escherichia coli (E. coli) que es de las más abundantes en la flora intestinal y que tiene una capacidad de presentar batalla a los medicamentos muy elevada. Así lo ha demostrado una nueva cepa que se ha localizado en la orina de una mujer de Pensilvania, de 49 años, que contenía un gen resistente al antibiótico colistina, uno utilizado contra los tipos particularmente peligrosos de superbacterias que ya pueden soportar otros antibióticos. «Esta bacteria es capaz transmitir la resistencia de forma relativamente sencilla y por eso es tan preocupante», agrega el portavoz de Semergen. Las cifras de fallecimientos relacionados con esta resistencia es la que pone en alerta a los expertos. En España, cada año, mueren 2.500 personas por bacterias multirresistentes.

¿Cómo se deben utilizar estos fármacos?

- Sólo contra bacterias.

Una de las claves para no caer en la automedicación es conocer frente a qué dolencias son efectivos estos medicamentos. A pesar de lo que creen muchos ciudadanos, los antibióticos sólo son efectivos frente a las infecciones bacterianas.

- Sólo debe tomarse bajo prescripción médica.

Aunque algunos pacientes acuden a la farmacia a pedir antibióticos sin receta, sólo deben consumirse cuando el médico o el odontólogo emite una prescripción.

- No curan resfriados.

Como ha demostrado el informe de la UE, los europeos desconocemos que este tipo de fármacos antibacterianos no son efectivos frente a procesos corrientes como los resfriados, para los que lo mejor es tomar un analgésico y reposar.

- Se debe tomar durante un periodo de tiempo concreto.

En función de la infección y del tipo de fármaco que se recete, cada paciente debe tomarlo durante un número de días concretos. Ni uno más ni uno menos. Si no, el tratamiento no será efectivo.

- ¿Qué puede ocurrir si lo tomo cuando no debo?

Además de exponerse a posibles efectos secundarios, como alergias (aunque son pocos), también se pueden eliminar bacterias beneficiosas para nuestro organismo, como son las que habitan en nuestro sistema respiratorio o intestinal.

- Bacterias multiresistentes.

Cada vez son menos los antibióticos efectivos frente a algunas bacterias que han sabido mutar y resistir a los ataques de estos fármacos. El problema es que se tardan muchos años en desarrollar un nuevo fármaco que sea capaz de acabar con sus fortalezas.

- No reusar las dosis que sobran.

Muchas veces, tras finalizar el tratamiento prescrito el envase no se ha terminado y muchos pacientes vuelven a él cuando tienen síntomas similares a los de la infección primaria. No se debe hacer. Es el médico el que lo debe determinar.